Las revolucionarias leyes del gobierno de José Mujica

La administración de José Mujica se caracterizó por el impulso de leyes revolucionarias que generaron la admiración de unos y la voz de alerta de otros. Sin embargo, su administración será recordada por la liberación de la producción y comercialización de la marihuana, la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo y la habilitación del matrimonio homosexual, además de las iniciativas sociales.

Uno de los “buques insignias” del gobierno de Mujica fue el impulso del “Plan Juntos” de inclusión socio-habitacional, cuyo proyecto de Ley el gobierno remitió al Parlamento en diciembre de 2010. Mujica se puso “al hombro” la responsabilidad de la construcción de las viviendas con aportes de su propio sueldo.

Por otro lado, en enero de 2011 el gobierno y el consorcio Montes del Plata suscribieron el memorando de entendimiento para la construcción de la planta de celulosa en Punta Pereira, Colonia.

En junio de 2011, el Ejecutivo anunció a la Suprema Corte de Justicia que, a través de una resolución, revocaba por razones de legitimidad todos los actos administrativos que los gobiernos de los partidos tradicionales incluyeron en la Ley de Caducidad.

Un mes después, el Parlamento sancionó la Ley de asociación público-privada  para la realización de obras de infraestructura y prestación de servicios.

En diciembre del mismo año el Parlamento aprobó la Ley que creó el Sistema Único de Cobro de Ingresos Vehiculares (Sucive), y de tal modo estableció, después de 50 años de discusiones políticas, el valor único de la patente de rodados en todo el país.

En enero de 2012 ANCAP comenzó las perforaciones en Pepe Núñez, en Salto en busca de petróleo.

En octubre del mismo año, el gobierno remitió al Parlamento el proyecto de Ley sobre minería de gran porte, en el cual se establece que la misma es aceptable si “respeta las reglas y garantías rigurosas de gestión ambiental durante todo su proceso”.

Mientras que la Universidad Tecnológica en el interior del país (UTEC) recibió aprobación parlamentaria en diciembre de 2012.

Junio fue el mes de la polémica, porque el gobierno decretó el cierre de Pluna por dificultades económicos financieras. La ley se aprobó en diciembre del mismo año, y se habilitó al fideicomiso de aeronaves a enajenar los aviones de la ex Pluna, ello permitió que los ex trabajadores de la empresa aérea pudieran crear la nueva aerolínea.

En septiembre de 2012, el gobierno envió al Legislativo  el proyecto denominado: “Ley de faltas, de cuidado, conservación y preservación de los espacios públicos”, el cual estableció como principal castigo el trabajo comunitario.

Aborto, marihuana y matrimonio gay

Pero entre las normas polémicas se encuentran la Ley de legalización de la interrupción voluntaria del embarazo, Octubre  17, de 2012. El Parlamento sancionó el proyecto de Ley luego de un largo y profundo debate en el que se expusieron razones científicas, religiosas y políticas.

El matrimonio gay se habilitó por Ley en diciembre de 2012, además permitió la posibilidad de optar por el orden de los apellidos de los niños.

La Cámara de Representantes sancionó el 20 de diciembre por amplia mayoría el proyecto de Ley del gobierno de crear un puerto de aguas profundas en la costa de Rocha.

También se realizó el llamado a interesados para explotación de las señales de televisión digital.

En otro orden, en mayo de 2013 resultó aprobado el Impuesto al Patrimonio que sustituyó al Impuesto a la Concentración de Inmuebles Rurales (ICIR), o impuesto a la tierra que había sido declarado inconstitucional por la Suprema Corte de Justicia, y cuya recaudación se destina a la adquisición de maquinaria vial para la construcción de caminería rural.

En enero de 2014 comenzaron las obras de instalación del obrador donde se fabrican los componentes de hormigón y las estructuras metálicas de la escollera y el muelle que albergará el barco regasificador a 2,5 kilómetros de la costa de Montevideo, en la zona de Punta Sayago.

La Ley de Responsabilidad penal del empleador ante accidentes laborales, resultó sancionada en marzo de 2014 por el Parlamento.

Mientras que el 30 de diciembre de 2014 el Ejecutivo promulgó la Ley 19.172, referida a regular la producción, distribución y venta del cannabis.

La norma se enmarca en una política orientada a minimizar riesgos y reducir daños, promoviendo la información, educación y prevención sobre el uso problemático de ese producto.

El Estado asume el control de su importación, producción, venta a través del Instituto de Regulación y Control de Cannabis (IRCCA).

También en diciembre resultaron sancionadas la Ley que regula la prestación de los servicios de comunicación audiovisual, más conocida como Ley de Medios, y el nuevo Código de Procedimiento Penal el cual establece que todos los juicios penales serán orales y públicos.

 

Mujica también será recordado por su elocuencia y sus particulares frases llenas de conocimiento, combinadas con dichos populares, que hacen que su mensaje llegue a todos los ciudadanos por igual.

Sociedad y política

“Nos vamos a demostrar a lo largo de estos cinco años que algo podemos hacer como sociedad, conduciendo la solidaridad, lo más inteligentemente y disciplinadamente posible” —Marzo 2010 sobre Plan de Emergencia Habitacional

“El ingreso y egreso a la educación es una forma de progreso y también debe ser motor para una posible igualdad social” — Noviembre 2014 en conferencia por M-24

“Los cambios sociales no están a la vuelta de la esquina. No están al alcance de la mano en lo inmediato. Son una larga construcción colectiva, de esfuerzo, de trabajo, de errores, de aciertos, de compromiso, de sacrificio” — Julio 2013, discurso a 60 años del Moncada

“Pertenezco a una generación que quiso cambiar el mundo, fui aplastado, derrotado, pulverizado, pero sigo soñando que vale la pena luchar para que la gente pueda vivir un poco mejor y con un mayor sentido de igualdad” — Mayo 2013 en entrevista con “Los Desayunos de TVE”

“La política es la lucha para la que la mayoría de la gente viva mejor y vivir mejor no es sólo tener más sino es ser más feliz” — Mayo 2013 en entrevista con “Los Desayunos de TVE”

“Por más que se globalice la economía, nuestro corazón, nuestra subjetividad no puede globalizarse” — Agosto 2013 en CIPD

Felicidad, libertad y riqueza

“La libertad es para que se pueda pensar distinto, porque para estar de acuerdo no se precisa libertad” — Junio 2011 en el debate sobre Medios, Estado y Sociedad

“Venimos al planeta para ser felices, porque la vida es corta y se nos va. Y ningún bien vale como la vida y esto es lo elemental” — Noviembre 2012 en la  Cumbre de Desarrollo Sustentable de Río de Janeiro

“Pobre no es el que tiene poco, pobre es el que necesita infinitamente mucho y desea más y más” — Junio 2012 en Río+20

“La paz se lleva adentro. El premio [Nobel] ya lo tengo. Está en las calles de mi país, en el abrazo de mis paisanos, de los ranchos humildes” — Mayo 2013 en entrevista con “Los Desayunos de TVE”

“Lo imposible cuesta un poco más, y derrotados son solo aquellos quienes bajan los brazos y se entregan” — Diciembre 2014 en la cumbre de presidentes de UNASUR

“No miro hacia atrás porque el hoy real nació en las cenizas fértiles del ayer. (…) No vivo para cobrar cuentas o reverberar recuerdos, me angustia el porvenir que no veré y por el que me comprometo” — Septiembre 2013 en la ONU 

“Cuando tú compras con plata, compras con el tiempo de tu vida que tuviste que gastar para tener esa plata. Hay que ser avaro en la forma de gastarla y veo a la humanidad enloquecida perdiendo tiempo” — Mayo 2013 en entrevista con “Los Desayunos de TVE”

Uruguay de puertas abiertas

“Uruguay tiene que ser un país de acogida, de refugio, asilo y abierto a inmigrantes de todos los países” — Noviembre 2011 durante una sesión del Consejo de Ministros

“Grítenle a los pobres del mundo que cuando se sientan acorralados, vengan a este país, (…) no perseguimos a nadie y este país está vacío, todavía caben miles y miles” — Octubre 2013 en el Primer Congreso Internacional de la Red de Trabajadoras Domésticas

Región y mundo

“El hombre no gobierna hoy a las fuerzas que ha desatado, sino que las fuerzas que ha desatado gobiernan al hombre” — Noviembre 2012 en la  Cumbre de Desarrollo Sustentable de Río de Janeiro

“Cargo con los millones de compatriotas pobres en las ciudades, páramos, selvas, pampas y socavones de la América Latina, patria común” — Septiembre 2013 en la ONU

“Los latinoamericanos tenemos que ser un reservorio de lo mejor de la civilización humana, un continente de paz, sin odio ni venganza, de justicia, solidaridad donde es hermoso nacer” — Diciembre 2014 en la cumbre de presidentes de UNASUR

“No se dejen robar la juventud de adentro. La de afuera, inevitablemente, se la lleva el tiempo. Pero hay una juventud peleable, territorio adentro, mirándonos hacia nosotros mismos, y está unida a una palabra muy simple y muy pequeña: solidaridad con la condición humana” — Agosto 2013 en CIPD

“Con Europa nos une todo, la historia, la cultura, las tradiciones, los afectos, pero si Europa mantiene sus puertas cerradas a América Latina, la realidad obligará a nuestros países a volcarse a otras alianzas y otras relaciones” — Mayo 2013 en evento de Grupo Santander España

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El pueblo Ituzaingó en Punta del Este

Ituzaingó no era otra cosa que la mismísima Península de Punta del Este, nombre con el que oficialmente pasaría a denominarse el 7 de julio de 1907, cuando el entonces presidente Claudio Williman promulgó la ley que dio origen al balneario más importante y exclusivo de América. Nadie, ni los más visionarios soñaron, entonces, con el desarrollo y el prestigio mundial que ese territorio cercado por el agua y que marca el límite preciso en el que el Río de la Plata y el océano Atlántico se confunden en un abrazo, tendría ya no un siglo más tarde, sino tan solo treinta años después.

El primer plano de mensura (foto superior) fue ordenado por la Junta Económica y Administrativa de Maldonado e impreso por primera vez en junio de 1898 en la imprenta La Razón. En él se destacaba que la localidad era “recomendada en los últimos años por los médicos más afamados de la República Oriental y Argentina, a los enfermos del estómago, a los anémicos y en general a las afecciones adquiridas por el ejercicio del trabajo”. Parece que 110 años atrás, el hoy tan expandido estrés ya empezaba a afectar a las personas.

Plano de mensura.

El agrimensor Francisco Surroca trazó sus calles y dividió la península en terrenos regulares de 816 metros cuadrados y 75 centímetros. Solares que tenían 18,50 metros de frente y 49,50 metros de fondo. Diseñó dos plazas: la del faro y la Artigas que hoy conocemos como la de los artesanos.

El balneario fue pensado mirando hacia la Mansa, y en tal sentido se destacan en el plano el edificio de la Aduana (construido en 1886), el llamado Puerto del Este y pegado a él, la playa Honda que, durante más de veinticinco años, fue la única que los veraneantes frecuentaron. Por su intenso oleaje, la Brava era un sitio impensado para los baños de mar. Por ello, ninguna de las playas existentes ayer como hoy fueron marcadas, simplemente se menciona al océano Atlántico.

Publicidad engañosa.

Uno de los grandes desafíos era cómo llegar hasta la Península.

La publicidad que encabeza el plano dice que cuenta con un vapor que “hace el viaje directo de Montevideo a Maldonado en siete horas de día o de noche, cobrando tan solo cuatro pesos de pasaje”.

Pero también señala que es posible llegar “por tierra desde Montevideo en un día, utilizando el Ferrocarril a la Sierra, pasando por Maldonado, que dista solo seis kilómetros de la Punta del Este y cuyo ferrocarril en un plazo cercano llegará al propio pueblo”. Al parecer ya a fines del siglo XIX existía la publicidad engañosa. La historia nos indica que el ferrocarril a Maldonado arribó, por primera vez, en 1910 y que veinte años más tarde, en 1930, lo hizo a Punta del Este. También la distancia que separaba a Maldonado de la Península era entonces de diez kilómetros y no de seis como se expresa en el anuncio.

Lo cierto que trasladarse por tierra a Punta del Este tenía mucho de aventura y si la lluvia acompañaba la travesía podía convertirse en una verdadera odisea. El tren llegaba hasta Abra del Perdomo, luego de allí se debía hacer el trasbordo a carretas tiradas por bueyes, que atravesaban arroyos, cañadas y dunas hasta Maldonado. Y después de un descanso de algunas horas, se retomaba el viaje en carro o en volanta hasta la Península.

El primer hotel.

¿Qué encontraban los visitantes en aquellos años? A partir de mediados de la década de 1890, solo una edificación que llevaba el pretensioso nombre de Hotel. Su dueño Pedro Risso descendiente de andaluces fue un ferviente impulsor de Punta del Este. Su negocio era una edificación con dos habitaciones de material y todo el resto de barro con techo de chapas. En el centro levantó un salón amplio que lo convirtió en el comedor. Cuentan que la buena cocina era una de las peculiaridades del hotel, al que todos conocían por el nombre de su dueño. Con los años el primer hospedaje de Punta del Este se convirtió en el Hotel Central, edificio que hoy sobrevive olvidado en el final de la avenida Gorlero sobre la Calle de Las Palmeras, a la espera de un mejor futuro.

Desde sus comienzos la naturaleza mandó en Punta del Este y aún hoy sigue mandando. El caserío devino en villa y luego en pueblo; para convertirse en un balneario internacional. Al que todos quienes desembarcan en él, sueñan con volver aun antes de haber partido.

El Ferrocarril llegó a la península en 1930

El Ferrocarril llegó por primera vez a la Península en 1930, a Maldonado lo había hecho en 1910. Dos décadas demoraron en extender los diez kilómetros de vías que separaban a la estación de Maldonado de Punta del Este. Su desembarco marcó un antes y un después en la vida del balneario. El tren llegaba arribaba el mediodía y traía a los turistas que habían llegado esa mañana de Buenos Aires en el Vapor de la Carrera. Y si bien hubo un antes y un después en el desarrollo de la Península luego del Ferrocarril, debieron transcurrir muchos años para que sus habitantes y turistas perdieran la costumbre pueblerina de concurrir a la estación (ubicada enfrente a la Brava, donde hoy se encuentra la Terminal de ómnibus) para ver quién venía.

Lo mismo sucedía al atardecer cuando el tren emprendía el lento viaje de regreso. Eran muchas las personas que se daban cita en la estación para despedir a los viajeros. Allí se mezclaban todos, argentinos y uruguayos.

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La virgen que sobrevivió al naufragio

Pocos saben que la historia de la construcción de la Catedral de Maldonado encierra una sucesión de misterios que algunos pueden calificar de coincidencias y otros de milagros. Lo cierto es que en 1795, Carlos IV a través de un real decreto, autorizó el envío del dinero para la construcción de una gran iglesia en la villa San Fernando de Maldonado. La resolución del rey de España también establecía el envío de una imagen milagrosa de la Virgen, para que presidiera el altar mayor.

Cinco años más tarde, en 1800, comenzaron las obras con la colocación de pilares de tres metros de ancho y paredes de dos metros de grosor que sostienen las dos torres, la nave central y la cúpula. Cuentan que desde una de sus torres a medio terminar, en 1806, los obreros avistaron a la flota inglesa que días más tarde invadiría Buenos Aires, por entonces capital del Virreinato del Río de la Plata. A las pretensiones fallidas de los británicos de apropiarse de las colonias españolas en estas latitudes (1806-1807), le siguió el proceso independentista, por lo que los habitantes de Maldonado y las autoridades religiosas tuvieron que olvidarse del apoyo económico de España para la Catedral. Ni hablar de la Virgen milagrosa.

La declaración de la independencia y la posterior Jura de la Constitución, se prolongaron luego en revoluciones y revueltas que escribieron las primeras páginas de la historia de la flamante República Oriental del Uruguay. Debieron transcurrir 85 años hasta que el sacerdote fernandino Pedro Podestá, se pospusiera terminar con la Catedral. Para ello hubo que reconstruir buena parte de lo hecho ocho décadas antes. Los trabajos le insumieron exactamente diez años.

El 25 de mayo de 1895, el entonces obispo de Montevideo Mariano Soler y el presidente de la República Juan Idiarte Borda, inauguraron oficialmente la Catedral de Maldonado.

El barco.

¿Coincidencia, misterio o milagro? La misma tarde del 25 de mayo de 1895 y terminada la ceremonia en Maldonado, media docena de barcos de la empresa de salvatajes de Antonio Lussich llegaba hasta las inmediaciones de la isla de Lobos, donde el lujoso vapor postal español Ciudad de Santander (foto superior) había encallado la noche antes envuelto en un espeso banco de niebla. El Santander era el buque mercante insignia de la Compañía Transatlántica, perteneciente a Claudio López Bru, segundo Marqués de Comillas y uno de los hombres más ricos de la España de aquellos tiempos. Al encallar, su popa de hierro fue cortada como con un abrelatas por las rocas y el agua comenzó a inundar las bodegas y la sala de máquinas. Transportaba 309 pasajeros y 116 tripulantes. Las escenas de pánico que se vivieron a bordo luego del cimbronazo pudieron ser dominadas, en parte, por su capitán Antonio García y la tripulación, quienes comprobaron y —así se lo trasmitieron a los pasajeros— que si bien el barco había sufrido daños, se mantendría a flote por varios días.

El Santander había sido botado en 1884 y era el barco preferido del Marqués de Comillas, un ferviente católico amigo del Papa León XIII. Entre las características del transatlántico se encontraba no solo su moderno diseño y maquinaria (tenía luz eléctrica y telégrafo), sino el lujo de su decoración, que incluía una pinacoteca excepcional de los mejores marinistas españoles de la época. Contaba además con una capilla importante, presidida por una imagen de la Virgen del Carmen, protectora de los navegantes. Cuentan que cuando Lussich y sus hombres llegaron se encontraron con que muchos de los pasajeros y algunos tripulantes estaban rezando ante la santa de manto celeste.

“He prometido a la Virgen que si nos salvamos, si nadie muere, entregaré su imagen a la iglesia más cercana”, le dijo García a Lussich. “Tendrá que cumplir con su promesa”, expresó Lussich conmovido y convencido por la escena.

El transbordo de los pasajeros a los buques Temerario, Huracán y Stefanía insumió toda la jornada. Al día siguiente, el 26 de mayo, el pasaje completo del Ciudad de Santander desembarcaba a salvo en Montevideo. En el barco quedó su capitán, la tripulación y Lussich y sus hombres que, durante varios días, hicieron el alije de la carga y mercaderías. El capitán García, mantuvo hasta sus últimos momentos la esperanza de poder recuperar al Ciudad de Santander de su varadura; pero los daños eran muy importantes y el barco se hundía lentamente. Lo último que sacaron fue la imagen de la Virgen del Carmen, la llevaron envuelta en el mantel que cubría la mesa del altar. Tres días más tarde y desde Montevideo, García le escribía un largo informe al Marqués de Comillas en el que además le comunicaba su decisión de cumplir con su promesa.

El padre Podestá, le envió también una carta al Marqués de Comillas en la que decía: “¿No será que la Virgen quiere cumplir los deseos y promesas de sus hijos los Reyes y presentándose a las puertas del Templo recién terminado, se hace aquí milagrosa salvando a los náufragos diciéndonos: Habéis terminado mi casa, abridme las puertas, dejadme entrar…”.

Meses más tarde, el Huracán, el Emperor y el Cacique, de la compañía Lussich, con don Antonio y el capitán García a la cabeza y el barco de Guerra Artigas de la Marina uruguaya, integraron la flota que transportó la imagen de la Virgen de Montevideo a Maldonado junto a unos 500 feligreses. Casi todo el pueblo participó en la ceremonia. Desde entonces, la Virgen del Carmen preside el altar mayor de la Catedral.

Las obras de la catedral insumieron casi 100 años

La Catedral de Maldonado comenzó a construirse en 1800. Cinco años antes, en 1795, Carlos IV había autorizado el envío del dinero para la edificación de una gran Iglesia. También se había comprometido a mandar la imagen de una Virgen para su altar mayor.

El edificio fue pensado y diseñado para durar toda la vida. No se tienen noticias de quién o quiénes lo diseñaron, pero lo cierto es que las obras insumieron casi cien años. Empezaron al inaugurarse el siglo XIX y fueron terminadas al cerrarse el mismo. Entre una fecha y otra (1800-1895) sucedieron las invasiones inglesas (1806-1807), la Declaratoria de Independencia (1825) y el consecuente retiro del apoyo económico por parte de la corona española, el surgimiento de Uruguay como Estado independiente y las decenas de revueltas, revoluciones y guerras civiles que azotaron el país.

Fue el presbítero Pedro Podestá, el primer sacerdote nacido en Maldonado, quien se propuso, en 1885, terminar la construcción. La tarea le insumió una década y su inauguración tuvo lugar el 25 de mayo de 1895, horas más tarde que encallara en las proximidades a la isla de Lobos el lujoso Ciudad de Santander.

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Punta del Este, el lugar…

Encajonada justo en el límite entre el Río de la Plata y el océano Atlántico, la urbe uruguaya es uno de los destinos clave de la jet set latina al estilo de Shakira, Ricky Martin o Enrique Iglesias. Playas surferas, clubs para dejarse ver, firmas de lujo y hasta lobos marinos marcan la ruta.

Es uno de los destinos top donde la jet set latina se deja caer al otro lado del charco, con permiso de Miami o la argentina Mar del Plata. Casinos, boliches (bares) para lucir las lentejuelas y el bronceado, ruta de tiendas a lo Beverly Hills… Así es la uruguaya y playera Punta del Este, ubicada en el departamento de Maldonado, justo donde confluyen el Río de la Plata y el océano Atlántico.

La ciudad por la que se pasean Shakira, Enrique Iglesias o Zidane comenzó siendo un asentamiento indígena primero(Villa Ituzaingó se llamaba) y un pueblito de pescadores después. Pero llegó un español, Francisco Aguilar, al que le dio por explotar (muy ventajosamente) los saladeros del lugar y a situar a Punta del Este en el mapa. Pero a sus habitantes les sabía a poco: querían una estación balnearia del tipo Biarritz, así que a principios del siglo XX, la Sociedad Balneario Punta del Este invitó a un grupo de veraneantes a visitar la ciudad a bordo del vapor Golondrina,  alli comenzaba el turismo.

Ese turismo se ha mantenido hasta hoy, convertida la urbe ya en coto de famosos con sello latino con aviones privados, Ferraris y su Chanel a cuestas. Se congregan en los  restaurantes y bares que jalonan las dos playas principales, la Mansa y la Brava (el carácter del agua hace entender los nombres, así que los surferos ya saben dónde tienen que ir), a lo largo de las ramblas de Lorenzo Batlle y Claudio Willmen. Pero también llegan hasta La Barra y el exclusivo barrio de Jose Ignacio.  He aquí algunos nombres Guappa, Boca Chica, La Huella, Isidora, Aquabarra, El Diablito…

De día, las celebrities se hacen fuertes en la avenida principal, la Gorlero, repleta de boutiques, peluquerías, gimnasios, cafés, pizzerías o centros comerciales. La feria de artesanías de la Plaza Artigas es un clásico para comprar artículos locales, desde figuras talladas en madera a collares o cuadros. Las antigüedades, en Crisol (Gorlero 641). Para paladares más refinados está la calle 20, donde han plantado su pica las firmas de lujo internacionales al estilo de Louis Vuitton, Gucci y compañía. Por algo la llaman la Rodeo Drive de Punta del Este.

El famoso barrio de Beverly Hills también tiene su homónimo residencial aquí, sembrado de impresionantes chalets, piscinas y zonas verdes estilo pradera que parecen no tener fin. En él se encuentra el Museo Ralli, primo hermano del de Santiago de Chile, Israel o Marbella. Creados bajo el paraguas de una entidad privada sin ánimo de lucro, su finalidad es promover a artistas latinoamericanos contemporáneos, con obras, por ejemplo, de Dalí y Botero. También se encuentra aquí el Museo del Mar, donde dicen que está el mejillón más grande del mundo.

El capítulo cultural en Punta del Este sigue con Pablo Atchugarry, uno de los escultores más reputados del país, caracterizado por sus imponentes trabajos en mármol de Carrara. Su obra Luz y energía se levantó para conmemorar los 100 años de la ciudad (cumplidos en 2007) y ya se la considera un emblema de la misma. Para convertirla en realidad, Atchugarry empleó un bloque de mármol de cinco metros de altura y de 24 toneladas de peso. Está situada en la parada 1 de la Playa Mansa. En el mismo punto pero de la Brava se encuentra la otra escultura estrella de la urbe, La Mano  o Los dedos, expuesta desde 1982 y que representa a un hombre medio sepultado emergiendo a la vida.

Punta del Este acoge un buen puñado más de rincones míticos como el puente ondulante que comunica con la zona de la Barra o el exclusivo puerto, donde amarran unas 400 embarcaciones, a cada cual más selecta. También hay hueco para el día a día de los pescadores, que allí mismo subastan sus mejores ejemplares. Siguiendo por la Rambla Portuaria a la altura de la calle 5 se llega al faro, en pie desde 1860 e hilado con 125 escalones. La venerada imagen de Nuestra Señora de la Candelaria está al lado. Tampoco hay que perderse la Plazoleta Gran Bretaña, donde se ubica el límite entre el Río de la Plata y el Atlántico.

Se llama Isla de Lobos y es por algo: es una de las reservas de lobos marinos más importantes del mundo, con cerca de 300.000 animales entre sus filas. Ubicada a ocho kilómetros de Punta del Este, se dice que las pieles de 66 de estos ejemplares con los que se toparon los conquistadores españoles acabaron siendo vendidas en Sevilla. Otra excursión interesante desde Punta del Este es a la Isla de Gorriti, en plena Bahía de Maldonado y antiguo refugio bucanero a comienzos del siglo XVI. Todavía conserva fortificaciones de aquella época que pueden visitarse.

A 30 kilómetros de Punta del Este surge Piriápolis, el sueño de un visionario llamado Francisco Piria (de ahí su nombre), que la levantó de la nada en 1893. Él solo, tras varios viajes por Europa y muchos blocs de notas atestados. No en vano, se fijó en el estilo arquitectónico de la Costa Azul francesa (y en Biarritz en concreto) y lo copió. Al paseo marítimo lo llamó la Rambla de los Argentinos porque con el dinero de estos turistas comenzó a construir su ciudad ideal. Eso sí, todo gira en torno a las ideas masónicas y alquimistas, por lo que hasta el mínimo detalle de una fuente tiene un significado. Nada de improvisaciones fortuitas. Al lugar no le falta ni un pantagruélico castillo en el que moró don Piria un año.

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Lo de Andrés……en Punta

Pero yo solo le converso cuando él toma la iniciativa y saca algún tema. Yo respeto mucho a los clientes”,… con estas palabras recordaba -hace unos años- Andrés Moreda al escritor argentino Adolfo Bioy Casares, asiduo comensal de su famoso restorán Lo de Andrés, ubicado en el edificio Vanguardia de Punta del Este. La semana pasada Moreda murió. Tenía 86 años y en 2009 había entregado el timón de su negocio a su hijo, llamado también Andrés.

Lo de Andrés, abrió sus puertas a comienzos de los años 70, imponiendo un estilo en Punta del Este basado en cuatro pilares: la buena educación, el respeto, el buen servicio y una carta con pocos platos sencillos, pero deliciosos.

Moreda, era el fruto de un Uruguay que parece fenecido pero que aún sobrevive silencioso. Don Andrés, como lo llamaban quienes lo conocieron, había nacido en Rosario, Colonia; huérfano de padre a los 10 años, salió a trabajar para ayudar a la economía familiar. Fue mozo en el Club Social de Rosario, donde aprendió el arte de servir y desempeñó varios oficios para ganarse y salir adelante en la vida. Y aunque le hubiera gustado, no pudo acceder a una formación académica. Pero la vida de alguna manera lo recompensaría también en esta materia. Se casó joven con Gladys Salomón, una maestra con la que formó un hogar para siempre y en el que nacieron sus dos hijos: Andrés y Analía.

Casi cinco décadas atrás, Moreda y su mujer recalaron en Punta del Este, donde tuvieron la concesión del restorán del Club Cantegril y durante un tiempo dirigieron el antiguo y por entonces único hotel de La Barra . En 1972 abrieron su restorán propio en un local de la planta baja del Vanguardia, lo que sería y es un lugar de referencia gastronómica de la península: Lo de Andrés. Al frente se puso él y al mando de la cocina Gladys, su mujer. En poco tiempo, el pequeño lugar, con tan solo 14 mesas, se convirtió en el sitio predilecto de lo más granado de ambas márgenes del Río de la Plata. ¿La razón? La sencillez de la propuesta y la discreción de sus dueños Por ello también, políticos de primer nivel, argentinos y uruguayos, lo eligieron como lugar de encuentro. Años atrás, era frecuente ver allí a Álvaro Alzogaray, Italo Luder y hasta Raúl Alfonsín, luego que dejó la Presidencia.

Bioy Casares fue un cliente incondicional. Almorzaba y cenaba diariamente en sus largas estadías de varios meses en la península. Llegaba, y antes de sentarse en su mesa, saludaba con su característica bonhomía a Gladys y a Andrés. Se sentía en su casa; seguramente porque Don Adolfo y Don Andrés eran, en sus respectivos oficios, dos grandes señores.

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El chivito uruguayo

El chivito, una combinación de carne, queso, jamón, panceta, huevo, lechuga, tomate y mayonesa entre dos panes, símbolo popular de la cocina uruguaya, cumple 70 años con muy buena salud y muy alejado de sus improvisados orígenes.

Una viajera hambrienta, un bar para noctámbulos jugadores y un ingenioso y cocinero de origen italiano, Antonio Carbonaro, se unieron en una noche de invierno para crear este sándwich, presente en todos los bares del país, y que se sirve junto a enormes fuentes de patatas fritas o ensalada rusa.

“Mi tío Donato se instaló en Punta del Este en 1935, y luego llegó mi padre, Antonio, y se asoció con él. Se dieron cuenta de que en la zona, donde había muchos casinos, no había ningún restaurante abierto las 24 horas para atender a los jugadores. Y así nació su negocio”, explicó Graciela Carbonaro, hija del afamado inventor.

La historia del chivito comenzó una noche cuando una turista que por su acento Antonio Carbonaro identificó como cordobesa, llegó al bar y pidió algo rápido para comer. “La cocina estaba cerrada, pero mi padre siempre decía que nadie se podía ir sin estar bien servido, así que improvisó el primer chivito”, ilustró Carbonaro. ¿Por qué el nombre? “Al parecer, la señora pidió algo de carne de chivo, pero aquí en Uruguay esa carne es muy poco común. Así que quedó como chivito en homenaje a esa circunstancia”.

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El festival más antiguo de Latinoamérica

Punta del Este es uno de los balnearios de mayor desarrollo de América Latina, que conjuga su natural belleza con una variada actividad cultural. En ese marco, el Festival Internacional de Cine de Punta del Este ha ocupado un lugar privilegiado desde hace más de 60 años.

La historia del Festival comienza en febrero de 1951 cuando, gracias al impulso del empresario argentino Mauricio Litman, se realizó el Primer Festival Internacional de Cine de Punta del Este. Litman, hijo de inmigrantes rusos, había nacido en Buenos Aires el 17 de julio de 1915. En la década del 40 se instaló en Uruguay, adquirió un lote de terrenos en lo que hoy es el barrio Cantegril de Punta del Este y comenzó a promover una urbanización, promocionar el lugar y convocar a numerosos visitantes con diferentes eventos.

El Festival de Cine de Punta del Este fue el primero de estas características en realizarse en América Latina y luego de su primera edición continuó en 1953 con una semana del cine francés, en 1954 el protagonista fue el cine italiano y en 1957 se realizó una semana de cine norteamericano.

Para efectuar aquellas primeras ediciones los organizadores debieron realizar un gran despliegue; hasta ese momento Uruguay no tenía experiencia en organizar este tipo de eventos. También se tuvo que construir una sala cinematográfica en tiempo récord (en sólo 80 días) para brindar un espectáculo con la calidad que se pretendía.

Varias figuras internacionales se hicieron presentes en las diversas ediciones del Festival, entre ellas Silvana Mangano, Joan Fontaine, Gérard Philipe, Robert Duvall, Ángela Molina, Victoria Abril, Dominique Sanda y Carmen Maura. En cuanto a los films, se exhibieron algunos de los títulos más importantes del cine mundial como Diario de un cura rural, de Robert Bresson, La ronda, de Max Ophüls, La malvada, de Joseph L. Mankiewicz, Rashomon, de Akira Kurosawa, Umberto D, de Vittorio de Sica, y Juventud de Ingmar Bergman, entre tantos otros.

La memoria del fundador del festival se mantiene presente en el galardón Mauricio Litman, que es otorgado a lo más destacado del cine latinoamericano. La estatuilla es obra del escultor uruguayo Octavio Podestá.

La historia de La Barra creció junto con los puentes

Sobre el transporte de la primera época de La Barra, Edison Pallas, miembro de la directiva de La Liga de Fomento de La Barra y Punta del Este y descendiente de uno de los primeros propietarios de la zona, comenta: “Hasta 1912 se cruzaba el arroyo Maldonado en bote. En 1912 se instaló una maroma de orilla a orilla del arroyo Maldonado y se puso una balsa. Esa balsa transportaba desde gente hasta automóviles y camiones. Hasta 1936 funcionó la balsa conjuntamente con los botes”.

Agrega que en 1936 se hizo el primer puente de madera, que funcionó hasta 1947 que fue cuando se hizo el primer puente de hormigón recto. “La gente muchas veces ni lo conoce porque funcionó hasta el 1958, once años, y se cayó. Del 1958 al 63 se reconstruyó el de madera y era la única forma de pasar que teníamos los de La Barra; si no, había que dar la vuelta por San Carlos”.

Ese puente de madera tenía un solo sentido, era una trocha única. “Recuerdo que era muy chico. Cuando se cayó el primer puente de hormigón, se pasaba por el puente de madera caminando y del otro lado te esperaba otro autobús que te hacía el resto del recorrido”.

En 1963 empezó a funcionar el primer puente ondulante. Entre 1980 y 1985 algunos veranos el ejército puso un puente Bailey que permitía el cruce en el sentido Punta del Este hacia La Barra, para facilitar el traslado porque el puente ondulante no daba abasto.

En 1999-2000 se inauguró el segundo puente ondulante. Hubo otros hechos importante en el desarrollo del balneario: la llegada de la luz eléctrica, el agua potable, el teléfono, el primer ómnibus de Onda marcaron el inicio de un desarrollo que no ha parado hasta la fecha.

Con el paso de los años, La Barra empezó a ser visitado cada vez más por personalidades uruguayas y argentinas. Se destacan nombres como Domingo Arenas, confidente de José Batlle y Ordóñez, e Isabel del Valle, única novia oficial que tuvo Carlos Gardel, quien años después se casó con uno de los dueños del Hotel Fattori (actual Hotel Montoya).

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Punta del este, los primeros turistas

Los primeros veraneantes de Punta del Este fueron los vecinos de Maldonado, San Carlos, y también los de Minas. Luego vinieron los montevideanos y los porteños.

 

Hoy recorreremos con el cronista de la época (Caras Caretas febrero de 1907), la visita de los primeros turistas que llegaron el 2 de febrero, en el vapor “Golondrina”. Fueron recibidos en el muelle de Punta del Este por una Banda de Música y numeroso público.

La excursión

 

 

 

En febrero de 1907 los accionistas de la sociedad Balneario Punta del Este, decidieron realizar un viaje a Punta del Este y así lo consignó el diario de Buenos Aires “Tribuna”: Con el objeto de hacer conocer las maravillas que encierran aquella parte de la costa de la República Oriental, reputada como una de las más hermosas y saludables, el Directorio de la Sociedad Anónima Balneario Punta del Este, prepara una excursión la que se llevará a cabo el viernes 1° de febrero a bordo del vapor “Golondrina” y a la que concurrirán todos los accionistas. Además de la playa, será visitado el gran parque de Lussich considerado el mejor de Sud América y se llegará hasta Maldonado para estar de regreso en Buenos Aires el lunes próximo. Dado el entusiasmo que hay por Punta del Este, es fácil imaginar una numerosa concurrencia al paseo…

 

 

 

Los comentarios

 

 

 

-¡Ideal!– Es el calificativo que aplicaron a Punta del Este los caballeros excursionistas que en los primeros días del mes actual visitaron aquel hermoso paraje de la costa atlántica uruguaya. Era una comitiva compuesta la mayor parte por hombres de negocios de esos de vista clara y fino olfato. Travesía feliz hasta Montevideo y de allí la excusión marítima tranquila, sin balanceos bruscos, a lo largo de esa pintoresca costa de Maldonado que se destaca en la continuidad de serranías.

El vapor “Viena”, había sido construido el Glasgow en 1893, con un tonelaje bruto de 590 y una velocidad de crucero de 13 nudos. (26 km.) Lo compro la empresa Piaggio como Golondrina II, destinado a la línea Bs.As. – Montevideo.

 

 

Cinco horas de marcha que con mejor andar pueden reducirse a la mitad y se doblaba la punta de la ballena, en la que el lobo de mar, Lussich ha asentado su pintoresco solar esteño. Al frente se distinguía en todos los detalles la punta del Este, objetivo del viaje. Desde la toldilla del “Golondrina” se dominaba el paisaje en todo su conjunto, empinado y verdegueante (serpenteado de verde) en el centro, salpicado de alegre caserío, descendiendo unas lindas partes hacia la playa de arena fina y bravíos en la parte que mira al océano (Brava)

Hace bien pocos meses, en aquel paraje, además del edificio de aduana y de su magnífico faro, apenas había un rustico rancherío El soplo del progreso llego allí y en muy poco tiempo alegres casitas  y preciosos chalés que se levantaran en aquel lindo rincón de las playas orientales. Fue un descubrimiento feliz porque ningún otro puede superarlo como ubicación ideal para un gran balneario. Testigos entre otros muchos nuestro compatriota el señor Julio Victorica, que instalado en un lindísimo chalet, ha recuperado allí su salud comprometida.

A poco más de cien metros se levantará el gran hotel que bajo la dirección del reputado arquitecto Medhurst Thomas va a empezar a construir la “sociedad Balneario de Punta del Este” que posee allí  200.000 varas de terreno (285.645 m/cuadrados) dividido en solares de 1.000 varas cuadradas, ha construido lindísimos chalés. Acertadísima empresa ésta, que desde ya puede descontar un éxito brillante. Solo falta un corto trozo de rieles y el ferrocarril llevará a los veraneantes que prefieran la vía terrestre directamente desde Colonia hasta Punta del Este, joya recién descubierta que es codiciada con afán. Se disputan por telégrafo las habitaciones del hotel local, y en cada chalet se alojan miembros de varias familias distinguidas de Buenos Aires y Montevideo.

Según el periódico Vida Nueva (B.A), en enero de 1906 el balneario tenía una población de 492 habitantes, 111 casas construidas, unas 20 casas en construcción y unas 300 por construirse. Precisamente, el crecimiento edilicio y poblacional que registraba Punta del Este llevó a que se lo declarara Pueblo. El Proyecto de ley -impulsado por los diputados Juan de Dios Devincenzi, Julio María Sosa y Dr. Martín Suárez- se promulgó por el Dr. Claudio Williman el 5 de julio de 1907, y llevó el número 3.186.

Fue constituida en la Ciudad de Buenos Aires, el 21 de diciembre de 1906, es decir, seis meses antes de la ley que crea el Pueblo de Punta del Este por la asam­blea del Senado y Cámara de Representantes de Montevideo.

Meses después de dictada la ley de creación del Pueblo de Punta del Este (1907), uno de sus pioneros, Ramón Leiguarda, avizorando que aquella villa tendría un gran porvenir, por nota dirigida a la Junta Económica Administrativa -entonces presidida por don Juan Gorlero-, el 10 de enero de 1908 ofreció comprar “una fracción de terreno ubicada al nordeste de la costa del puerto, completamente cubierta de médanos de arena.”

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Gorriti y Lobos, mas allá de la península

Las dos islas frente a Punta del Este ofrecen paseos y opciones diferentes, cada una con su encanto, con su perfil y con su geografía

La amplia mayoría de los turistas que llega a Punta desde el Este, por lo tanto cuando los automóviles coronan el “lomo” de la Sierra de la Ballena y la bahía de Maldonado se despliega frente a los ojos del que llega, la isla de Gorriti aparece como una mancha verde en medio del agua.

Es la isla más explícita de Punta del Este, la que reina en la vista desde toda la Rambla de la playa Mansa y desde la circunvalación de la península. Técnicamente ubicada todavía en el Río de la Plata, Gorriti es la isla más cercana a la costa de Maldonado. Iluminados desde hace unos años sus pinos y sus eucaliptus en la noche mediante focos, la isla de Gorriti forma parte de las postales más usuales del balneario.

Pero además de Gorriti, Punta del Este tiene otra isla. Y es en la noche cuando su presencia se hace más explícita: la isla de Lobos, con su gigantesco faro que emite un destello cada cinco segundos que se ve en 40 kilómetros a la redonda. Es que Lobos se encuentra a 12 kilómetros de la península y durante el día es una larga roca que se divisa en el horizonte, con el faro como un dedo índice blanco que centellea al sol.

Ambas islas pueden ser parte de planes para turistas que busquen una opción marina dentro de sus días de vacaciones. Cada una presenta su perfil característico, su determinada geografía y esto repercute en sus visitantes.

El Observador visitó las islas y accedió a algunos de sus servicios con el fin de describirlas y evaluarlas como sitios de vista en verano.

Son dos mundos paralelos, con sus puntos en común y sus enormes diferencias.

En nombre de un vasco
Alguien bien puede preguntarse quién fue el tal Gorriti por el que la isla fue bautizada.

Se trata de Francisco de Gorriti, un militar de origen vasco que estaba a cargo del destacamento español de Montevideo en la segunda mitad del siglo XVIII.

Antes de este nombramiento oficial, la isla había aparecido frente a los ojos de Juan Díaz de Solís, que llegó a Punta del Este en 1516 y la bautizó como Puerto de la Candelaria. Luego el navegante español Diego García de Moguer la llamó la Isla de las Palmas.

En su viaje en busca del canal interoceánico, Sebastián Gaboto entró al Río de la Plata y fondeó por allí.

Los españoles la fortificaron dotándola de tres baterías con cañones, para la defensa de la bahía y de la entrada al estuario.

Las baterías son la Santa Ana, la San José y la Concepción. Esta última es la que se conserva en mejor estado. Las otras dos están en franca decadencia, lo que es una lástima ya que el aspecto histórico es uno de los ganchos del viaje a Gorriti. Casi no hay carteles indicadores ni buena señalización, aparte de que muchos cañones se encuentran desperdigados entre el pasto crecido.

Otro episodio interesante sucedió en 1806, durante las invasiones inglesas, cuando la isla resistió un par de días más luego de la caída de la ciudad, pero esto no está indicado.

Sí están los caminos delimitados y el césped cortado en muchos sectores, gracias al trabajo del vigilante municipal, Jorge Velázquez.

La salida desde el puerto de Punta del Este se produce cada media hora y el costo del pasaje es de $ 300 para adultos y $ 150 para niños.

El viaje, que dura apenas 15 minutos, se realiza en un lanchón y se desembarca en Pueto Cañón, una pequeña escollera en la orilla interna que da a la bahía. El último bote parte a la hora 19:15 y está prohibido permanecer en la isla fuera de horario, aunque Velázquez cuenta que ha sucedido.

Entonces la prefectura de Punta del Este manda un gomón a buscar a los infractores, que además deben pagar una multa de US$ 200.

Las principales atracciones de Gorriti son naturales. Se puede caminar por los caminos bajo los pinos y los eucaliptus plantados por Juan Gorlero, el primer jefe político de Maldonado, y visitar las baterías.

La isla posee dos playas preciosas: Puerto Jardín, una franja de arena que da de frente a Punta Ballena, y Playa Honda, que se encuentra en el lado invisible desde la Mansa.

Esta es una playa profunda  y de aguas cristalinas que permite, por ejemplo, el buceo y la pesca con arpón.

Para quien llega en los botes el problema en Playa Honda es la cantidad de yates y veleros que estacionan en esa bahía, al resguardo de los vientos del océano. La cantidad de embarcaciones y de motos de agua hace que se escuche música y haya ruido extra, pero la naturaleza es majestuosa y salva el problema.

En Playa Honda, además, hay un parador que permite ver una de las mejores vistas del atardecer de Punta del Este. Se llama Buena Vida, y un mojito, por ejemplo, cuesta allí $ 250. Un lenguado con ensalada sale por $ 380. Además hay rabas, miniaturas de pescado y sandwiches, a precios más baratos que en Punta del Este. El perfil de los visitantes es, sobre todo, de uruguayos.

Danza con lobos
Los viajes a isla de Lobos no son tan frecuentes y dependiendo de los interesados se realizan una o dos veces por día. Se sale desde Punta del Este y el paseo dura unas dos horas, aproximadamente. El costo del pasaje es de US$ 50.

Se demora unos 45 minutos en llegar hasta Lobos, el punto más austral del territorio uruguayo. La gran diferencia con Gorriti es que no se puede bajar, ya que es una área protegida. Allí vive una colonia de unos 300 mil lobos marinos, y también hay leones marinos.

El barco a motor realiza una circunvalación a la isla y un guía explica las características de lo que se ve: el faro, las antiguas instalaciones donde se faenaban lobos para sacarles su piel, así como datos sobre flora y fauna de la isla.

El paseo permite, luego de fondear cerca de la isla, la posibilidad de que los visitantes se tiren al agua y puedan andar entre los lobos, que en ese contexto son inofensivos.

Sobre la costa, donde están las crías, los lobos se pongan más agresivos, pero en décadas de paseos nunca un lobo atacó a una persona en el agua. De todos modos, está prohibido tocar a los ejemplares.

Lobos también posee planes para bucear y pescar embarcado.

Las islas de Punta del Este presentan una forma diferente de disfrutar la naturaleza entre las olas.

elobservador