Meditacion en las escuelas

Argentina-Combatir el estrés, reducir la ansiedad y encontrar una alternativa a las reacciones violentas de los chicos. Con esos objetivos, el municipio de San Isidro implementará en los próximos meses un programa de meditación y relajación en los últimos grados de primaria de colegios de ese distrito.
El proyecto está coordinado por el servicio de Medicina del Estrés del Hospital Central Municipal de San Isidro, dirigido por Daniel López Rosetti, y será la primera vez que se incorporen estas técnicas para intentar disminuir la violencia escolar.

“Consiste en una práctica de relajación psicofísica con foco en el proceso respiratorio, que ya se ha probado en las grandes ciudades del mundo y obtuvo buenos resultados. Está probado que sirve para reducir las tensiones y también para mejorar las facultades cognitivas de los chicos”, señala a PERFIL el jefe del servicio de Medicina del Estrés que lleva adelante la iniciativa. “Se trata de buscar una alternativa a las conductas violentas. El chico se da un espacio de tiempo en vez de reaccionar con ira. En el fondo, es un entrenamiento para la paz”, aclara el profesional.
En este momento, el programa está en desarrollo bajo la supervisión del hospital, donde ahora están seleccionando y capacitando a docentes para llevar el programa a las aulas. Las pruebas piloto comenzarían en dos meses, en seis colegios públicos de San Isidro, con chicos de último año del primario y de distinto nivel socioeconómico.
“Los alumnos reconocen al maestro como autoridad directa, por eso ellos serán los instructores. En esta primera experiencia, durante un mes, el docente instruirá a los chicos durante cinco minutos todas las mañanas en la técnica de relajación psicofísica”, explica López Rosetti. Al mismo tiempo, se les propondrá a los alumnos realizar el ejercicio una o dos veces por día en sus casas. El proyecto también fue presentado en Scholas Ocurrentes, la red mundial que impulsa el papa Francisco para las experiencias novedosas en escuelas.

En pacientes. Actualmente, algunas de estas técnicas ya se implementan en el Hospital Central de San Isidro. Pacientes derivados de todas las áreas practican un programa de una hora y media, con 15 minutos de meditación. Según el médico, el estrés altera las variantes biológicas de las personas, como el ritmo cardíaco. “Con esto estamos logrando reducir el uso de psicofármacos. Es por eso que están viniendo a capacitarse profesionales de otros hospitales”, indica.

Técnicas para sobrellevar el encierro

También en las cárceles del país se han realizado experiencias de meditación, que algunos detenidos reconocen como una ayuda efectiva para sobrellevar las condenas. La Fundación El Arte de Vivir tiene un convenio firmado con el Ministerio de Justicia para llevar adelante técnicas de relajación y respiración con los detenidos, en cárceles del Servicio Penitenciario Federal. Según autoridades del Servicio Penitenciario Bonaerense, más de 5.200 detenidos han realizado estos cursos y otros programas de este tipo que se desarrollan en el penal. A la vez, destacan que esas disciplinas tienen efectos concretos en la disminución de las conductas violentas y que reducen las peleas dentro de los centros de detención.

En Uruguay,  en varias escuelas de  Punta del Este,  hace años que  utilizan estas tecnicas con excelentes resultados.

fuente perfil.com

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PSOAS: EL MÚSCULO DEL ALMA

El psoas es el músculo más profundo y estabilizador del cuerpo humano, que afecta a nuestro equilibrio estructural, amplitud de movimiento, movilidad articular y funcionamiento de los órganos del abdomen.
Es el único músculo que conecta la columna vertebral con las piernas, el responsable de mantenernos de pie y el que nos permite levantar las piernas para caminar. Un psoas sano estabiliza la columna vertebral y proporciona apoyo a través del tronco, formando además un buen estante para los órganos abdominales.

Algunos estudios recientes consideran además al psoas, un órgano de percepción compuesto por tejido bio-inteligente que encarna, literalmente, nuestro deseo más profundo de supervivencia y de florecer. Es decir, es el mensajero primario del sistema nervioso central, por lo que es considerado también como un portavoz de emociones (“de las mariposas en la tripa”). Esto es debido a que el psoas está conectado con el diafragma a través del tejido conectivo o fascia, por lo se ve afectado tanto en la respiración, como en el miedo reflejo.

Un estilo de vida acelerado y el stress generan adrenalina que crónicamente tensan el  psoas, preparándolo para correr, entrar en acción o encogerse para protegernos.  Si constantemente mantenemos el psoas en tensión debido al stress, con el tiempo comienza a acortarse y a endurecerse. Se dificultará así nuestra postura y las funciones de los órganos que habitan en el abdomen, dando lugar a dolores de espalda, ciáticas, problemas de disco, degeneración de la cadera, menstruaciones dolorosas o problemas digestivos.

Por otro lado, un psoas tenso manda señales de tensión al sistema nervioso, interfiere en el movimiento de los fluidos y afecta a la respiración diafragmática. De hecho, el psoas está tan íntimamente involucrado en las reacciones físicas y emocionales básicas, que cuando está tensionado de forma crónica, está enviando al cuerpo continuas señales de peligro, por lo que puede repercutir en el agotamiento de las glándulas suprarrenales y del sistema inmunológico. Esta situación se ve agravada por la forma de sentarnos o  por las posturas de nuestros hábitos diarios, que reducen nuestros movimientos naturales y constriñen aún más el músculo.

Son muchas las posturas de YOGA que trabajan para liberar la tensión innecesaria del psoas; pues un psoas relajado nos permite fluir, jugar con la vida y desplegar nuestra vitalidad y expresión creativa.

Un psoas liberado permite alargar mucho más la parte delantera de los muslos y permite a las piernas y la pelvis moverse con mayor fluidez e independencia. Mejora la posición de la columna y de todo el torso, con la consecuente repercusión en la mejora de las funciones de los órganos abdominales, en la respiración y en el corazón.

Cuando cultivamos la salud de nuestro psoas se reavivan nuestras energías vitales y conectamos de nuevo con nuestro potencial creativo

En algunas filosofías orientales al psoas se le conoce como el “músculo del alma”, un centro de energía principal del cuerpo. Cuanto más flexible y fuerte esté el psoas, más podrá nuestra energía vital fluir a través de los huesos, músculos y articulaciones.

El psoas sería como un órgano de canalización de la energía, un núcleo que nos conecta a la tierra, nos permite crear un soporte firme y equilibrado desde el centro de nuestra pelvis. Así, la columna vertebral se alarga y a través de ella, puede fluir toda nuestra vitalidad.

yoguifeliz.com

EL PODER SANADOR DE LA VIBRACIÓN

EL PODER SANADOR DE LA VIBRACIÓN DEL SONIDO DE LOS CUENCOS Y LAS BALLENAS

Cada Sonido tiene una Vibración y una frecuencia  que actúa en nuestro entorno inmediato y en nuestro cuerpo. Debemos encontrar el modo de alimentarnos de Vibraciones adecuadas y así mantenernos en una frecuencia saludable. Nuestro cuerpo está constituido en un alto porcentaje por agua. La molécula del agua es una de las muestras más estudiadas científicamente para poder ver reflejado que la Vibración nos afecta a un nivel muy profundo de forma constante. El Sonido se transmite a través de diferentes medios. Uno de esos medios son los líquidos de nuestro  cuerpo y el agua del planeta.

Se sabe que las ballenas tienen el poder de emitir una frecuencia sonora que estabiliza la energía de la tierra, su campo magnético. Por eso son tan importantes para nosotros. Las ballenas son los custodios de las profundidades del alma, de nuestra madre tierra. Nos recuerdan quienes somos en esencia y nos pueden guiar a nuestra memoria pasada donde se aloja la información que necesitamos para liberarnos y sanarnos. Son las responsables del equilibrio de las aguas de todo el planeta y sus Sonidos son tan poderosos que van restaurando el desorden y el desequilibrio que los humanos generamos. Los delfines y las ballenas son los guardianes de la sabiduría ancestral, custodian los conocimientos metafísicos del agua. Nos ayudan a Armonizarnos, a elevar la Vibración  a desarrollar la conciencia y a integrar nuestros ser físico, mental y espiritual. Nos conectan principalmente con nuestra fuente, ayudándonos a abrir el chacra base y a enraizarnos. Los sonidos que emiten delfines y ballenas son tremendamente complejos. Esa complejidad recae en las tonalidades y frecuencias que utilizan y en su capacidad para emitirlas. Su aparato fonador les permite emitir sonidos de toda la gama de  frecuencias que el oído humano puede percibir, produciendo una serie de Armónicos de gran calidad. No los oímos, pero de algún modo tienen un efecto positivo en nosotros. A nivel emocional dividen esos sonidos en partes, estructuras y tonalidades en función de su intención comunicativa.

La paz y el silencio que se siente sumergido en las profundidades del mar, en comunión con el entorno, es lo que realmente deberíamos  experimentar, pero lo hemos olvidado.  La Armonización con Cuencos y la Meditación nos ayudan a sumergirnos en nuestro interior favoreciendo la  creación de una vibración regeneradora.  Todo en el universo tiene una onda vibratoria, ya sea, luz, sonido, ondas electromagnéticas o cromáticas. El Sonido adecuado actúa benéficamente sobre los planos físico, emocional, mental y espiritual. Cuando un órgano, estructura o tejido está sano, su vibración está en Armonía con el resto del cuerpo. Cuando aparecen trastornos del estado de salud, estas frecuencias se alteran y se rompe la Armonía. Utilizando el fenómeno de resonancia acústica es posible modificar estos patrones alterados. Cualquier  Sonido cercano al organismo humano, originará un cambio físico en el interior del organismo y sus campos electromagnéticos. El Sonido de los Cuencos nos permite volver a ese equilibrio y paz esencial.

Durante una Sesión de Armonización con Cuencos estos Sonidos Armónicos rodean a la persona a tratar y también ingresan en profundidad cuando se apoyan Cuencos o Diapasones en el cuerpo.  Esta frecuencia vibratoria se traslada a través de los líquidos y afecta a las células liberando patrones energéticos negativos encapsulados en el cuerpo y la mente. Actúa sobre las ondas cerebrales y todo el organismo entra en  resonancia, produciendo una profunda relajación, reduciendo los ritmos cardíacos y respiratorios, haciendo que se produzcan endorfinas que inhiben el dolor y producen una sensación de bienestar.

Miriam Brusa
Healing Trainer

ARMONIZACIÓN SONORA

PARA  GARANTIZAR EL RELAX DESPUES DE LA PLAYA

INVERTI EN DE TUS MEJORES ACTIVOS: TU CUERPO Y TU MENTE

Las tensiones  y la exigencia laboral del año producen alteraciones a nivel físico, mental y emocional. Esto  incide en tu vida afectiva, en el desempeño profesional y en la capacidad para  disfrutar de una vida placentera. Recuperar rápidamente el equilibrio durante tus  vacaciones es esencial  para garantizar un año de mayor rendimiento y mejores relaciones personales.

 

QUE  ES LA ARMONIZACIÓN SONORA?

Una  experiencia de relax y conexión con vos mismo, para aliviar el estrés y lograr el bienestar esperado en tus días de descanso. El MASAJE SONORO contribuye en la prevención de la salud y mejora la calidad de vida a nivel físico y emocional.

 

La ARMONIZACION se produce mediante las siguientes herramientas:

–  Cuencos Tibetanos y otros Instrumentos Armónicos, cuyo sonido ingresa  a tu organismo a través de la audición.

–  Vibración  que se percibe al apoyar los Cuencos Tibetanos directamente sobre el cuerpo: la corriente vibratoria  viaja por  los tejidos, los líquidos y los huesos re ordenando a nivel celular lo que sea necesario.

–  Visualizaciones y Meditación: que permiten  entrenarte para lograr un estado calmo de la Mente.

Ver más: www.armonizateahora.com/2014/09/beneficios-de-la-armonizacion.html

 

SERVICIOS OFRECIDOS

 

SESIONES INDIVIDUALES DE MASAJE SONORO

El Sonido de los Cuencos  es el Sonido  Armónico del universo y guarda un misterio que te transporta de inmediato a una experiencia de disfrute corporal facilitando un estado de relajación profunda en muy corto tiempo. La alquimia de este Sonido, utilizado en un contexto de sanación, crea un balance energético a nivel físico y emocional. Es un viaje  de auto conocimiento intrasferible.

DURACIÓN: 1 hora. Cita  previa.

Más info: www.armonizateahora.com/p/sesiones-individuales.html

TRAINING DE ARMONIZACION GRUPAL

Auto masaje  /  Liberación / Calma

Es una experiencia vivencial de liberación corporal y posterior inmersión en la vibración de Sonidos  Armónicos para desarrollar la presencia y aquietar la  Mente.

DURACION: 1 hora. Con inscripción previa.

Más info: www.armonizateahora.com/p/talleres-grupales.html

 

LOS BENEFICIOS POSTERIORES DE LA ARMONIZACION

·              Alivia el stress y la ansiedad

·              Relaja profundamente en pocos minutos

·              Mejora la concentración favoreciendo el rendimiento laboral

·              Equilibra las emociones propiciando una mejor relación en equipos de trabajo

·              Sincroniza los hemisferios cerebrales y clarifica la mente para la toma de decisiones

·              Recupera la energía vital, logrando  un ritmo respiratorio y cardíaco armónico,

fortaleciendo el sistema inmunológico

 

ALGUNOS COMENTARIOS DE LOS PARTICIPANTES DE LOS TRAINING DE ARMONIZACION

La experiencia fue un viaje a un lugar increíble, aparecieron muchos colores.

Me sentí mucho más yo, libre, contento

Me sentí cómoda y con libertad de expresión

Se me pasó el dolor de cabeza y tengo mejor humor

Me sentí muy relajado, acompañado y conectado internamente

Viví una experiencia muy gratificante

Saqué la compresión de mi estómago, sentí alivio

Me sentí esperanzado, transportado a lo más íntimo de mi ser

Me gustó encontrarme con mi silencio interior

 

Miriam Brusa
Healing Trainer

www.armonizateahora.com
www.facebook.com/ArmonizateAhora
info@armonizateahora.com
Olivos – Buenos Aires – Argentina

Cuencos Tibetanos en Punta del Este

ARMONÍZATE!!!

Es lo que estas necesitando para mejorar tu calidad de vida!! Te esperamos en el OCTOGONO de AGO, el 1 de febrero a participar de las sesiones que se realizarán de 19 hs a 20 y de 20:30 a 21:30, puedes participar de una o de las dos sesiones grupales. Consultar por sesiones individuales. telefono 099224088

www.armonizateahora.com

Qué es Ashtanga Yoga?

Ashtanga Vinyasa Yoga es una forma de yoga dinámico. Se diferencia del hatha yoga por la práctica del vinyasa. Vinyasa significa literalmente sistema de movimientos y respiración sincronizados. Y estos movimientos son los que encadenan una postura con la otra. Cada postura está meticulosamente diseñada con un número determinado de movimientos y respiración de manera que un alumno avanzado enlazará las postura siguiendo fielmente el ritmo de respiraciones y movimientos. La secuencia de posturas siempre será la misma y el alumno irá añadiendo posturas a medida que su práctica progresa. Aparte del sistema de vinyasa otros elementos serán determinantes para la práctica: la respiración Ujjayi (pranayama), las bandas (cierres energéticos), el dristi (miradas) ayudan al practicante a concentrar y aumentar la energía a lo largo de la práctica.

La Respiración Ujjayi se obtiene al contraer suavemente la glotis (un pequeño músculo a la altura de la tráquea) que provoca una respiración sonora, lenta y regular. Es un elemento esencial durante toda la práctica. Al escuchar el sonido de nuestra respiración nuestra mente se va calmando y relajando.

Las Bandas son contracciones musculares que provocan un control de la energía. Mula Banda, a la altura del coxis, consiste en contraer los esfínteres anales y Uddyana Banda es una contracción abdominal. También está Jalandara Banda a la altura de la garganta que se practica durante algunos pranayamas (ejercicios respiratorios). Al realizar las bandas estamos aumentando nuestra concentración y controlando la energía.

El Dristi (“mirada” en sánscrito) consiste en focalizar totalmente la mirada durante toda la duración de la postura. Cada postura tiene su dristi y esta concentración total de la mirada nos conduce a la meditación. También aumenta nuestra capacidad de concentración y tonifica nuestros músculos oculares siendo muy beneficioso para algunos problemas de vista.
A través de estos tres elementos, la respiración ujjayi, las bandas o control de los centros energéticos y el dristi o concentración a través de la mirada vamos a aumentar nuestra capacidad de concentración durante toda la práctica y vamos a aprender a controlar nuestra energía. Nos damos cuenta, a través de la práctica, que si no estamos muy concentrados es muy difícil realizar las posturas.

El Ashtanga Yoga practicado con una correcta respiración purifica el cuerpo físico, mental y emocional. A través del cuerpo accedemos a nuestros bloqueos emocionales tomando conciencia de ellos y también tomamos conciencia de nuestros procesos mentales aprendiendo a observarlos desde el desapego, sin identificarnos con ellos.
La Primera Serie (de asanas) de Ashtanga se llama también Yoga Chikitsa que significa terapia de yoga. Realizar esta práctica con asiduidad no sólo cura el cuerpo físico pero también el espíritu. Permite desarrollar e intensificar la concentración, controlando y purificando el pensamiento. Patanjali, el gran sabio que estructuró y recopiló todo el conocimiento del yoga en los Yoga Sutras habla de esta estrecha relación entre yoga y mente: “yogaha citta vritti nirodaha”, con el yoga cesan las fluctuaciones de la mente.
A partir de entonces ya no estamos dominados por los dilemas y los conflictos. El yoga nos conduce a un estado mental más alerta, sereno y consciente. Dejamos de ser víctimas de nuestros procesos mentales y emocionales para cultivar un mayor dominio de nuestra mente. Al ganar dominio también ganamos libertad.

Ashtanga Yoga – Los ocho pasos

Patanjali, el gran yogui y sabio que vivió entre 500 y 200 años antes de Cristo, recopiló el conocimiento del yoga el unos sutras. En este texto Patanjali define el ashtanga yoga como el camino hacia la autorrealización del ser.
Ashtanga en sánscrito significa ocho ramas o pasos y yoga tiene muchos significados pero los dos más importantes son: unión y camino. El yoga lleva a la unión cuerpo, mente y espíritu. Cuando interiormente conectamos con nuestra esencia más profunda conseguimos que se desvanezca la dualidad y conectamos con el sí mismo. Es esa sensación de unidad que nos permite entrar en conexión. El segundo significado se refiere al camino para llegar a esa unión.

Iniciarse en el camino del ashtanga yoga supone practicar las ocho ramas.
Estas son:

1.- Yama: códigos morales
2.- Niyama: purificación personal
3.- Asana: posturas o práctica física
4.- Pranayama: control del prana a través de la respiración
5.- Pratyahara: retraer los sentidos de los objetos externos para iniciar la interiorización.
6.- Dharana: concentración mental
7.- Dhyana: meditación
8.- Samadhi: contemplación o unión total del ser con Dios

Los yamas y niyamas son considerados como los pilares o la base de esta realización personal pero muchas veces son imposibles de realizar para un occidental si no ha seguido desde pequeño una educación filosófica o religiosa.
Por ello, Sri. K. Pattabhi Jois recomienda empezar por la práctica de asanas para purificar el cuerpo y la mente, adquirir claridad mental.

Los yamas se pueden dividir en:
Ahimsa (no violencia)
Satya (decir la verdad)
Asteya (no robar)
Brahmacharya (continencia)
Aparigraha (desapego)

Los Niyamas se refieren más a una purificación personal:
Saucha (purificación del cuerpo)
Santosha (contento)
Tapas (disciplina)
Swadhyaya (estudio de textos filosóficos)
Ishwarapranidhana (devoción)

Asanas

En ashtanga yoga existen 3 series de asanas. La serie primera Yoga Chikitsa, desintoxica el cuerpo físico, alinea la columna verteral y purifica el cuerpo. La serie intermedia (nadi shodhana) purifica el sistema nervioso desbloqueando los canales de energía (nadis) y haciendo que la energía fluya libremente por el shushumna nadi (espina dorsal) y la serie avanzada Sthira Bhaga (subdividida en A-B-C-D) trabaja la fuerza y la resistencia.

De todos modos, desde el primer día de práctica podemos sentir como la práctica de asanas influye en nuestro sistema nervioso, en nuestra fuerza mental (concentración) y en nuestro estado de consciencia. Nuestra respiración se alarga y profundiza, nuestra concentración aumenta y poco a poco vamos adquiriendo un estado de paz interior no experimentado anteriormente. Los otros cinco pasos de ashtanga yoga van apareciendo poco a poco con el tiempo.

La paciencia es un elemento muy importante en la práctica del yoga. Es más importante haber iniciado el camino que estar más o menos cerca de la meta ya que la ambición de progresar nos aleja de la meta o de la realización del ser. Podríamos decir que la meta (si hay meta alguna) sería el ser conscientes del momento presente que vivimos en el día a día. La obsesión por progresar en la práctica de asanas nos aleja de la esencia del yoga porque tensa el cuerpo. He visto a mucha gente tener lesiones por desear avanzar demasiado rápido. Por ello me parece importante que un principiante lo tenga presente desde un principio.
El cuerpo es lento y hay que respetar su ritmo. Conocer y respetar el cuerpo es más difícil de lo que parece. Solo lo conoces cuando trasciendes el cuerpo físico y accedes a la energía pránica; sólo entonces, con humildad, aprendes a respetarlo.
Por ello creo que la paciencia y la humildad son quizás las cualidades más importantes en el camino del yoga.
Pattabhi Jois siempre dice “do your practice and all is coming” que se puede traducir por “practica que todo llegará”. El aconseja practicar con constancia y perseverancia y los resultados llegan en un 100% de los casos.
En efecto, toda la gente que he conocido que se ha iniciado al ashtanga me ha comentado lo mismo: “Mi vida ha cambiado desde que he comenzado esta práctica”.

fuente-ashtangayogabcn

Entrevista Swami Satyananda Saraswati: “El ser humano aspira a comprenderse”

Swami Satyananda Saraswati (Barcelona, 1955) ha vivido tres décadas en la India. Conoce a fondo la tradición hindú, especialmente el Advaita Vedanta, el shivaísmo de Cachemira y la filosofía del yoga.

En 1976 conoce a Swami Muktananda, que lo iniciará en el camino de la meditación. En 1982 recibe los votos como renunciante (sannyasa) de la orden de Sri Shankara. Se establece a los pies de la montaña de Arunachala en compañía de discípulos directos de Sri Ramana Maharshi. Estudia sánscrito en Pondicherry y Benarés. Más tarde, en Thapovanam (Tamil Nadu), se adentra en la contemplación de las Upanishads bajo la guía de Swami Nityananda Giri.

Actualmente reside en Cataluña, donde imparte enseñanzas sobre el hinduismo desde hace tres años. Ha editado la obra colectiva Mística medieval hindú (Trotta, 2003) y es autor de varias contribuciones a obras de temática índica. Es fundador e impulsor de Advaitavidya, una asociación dedicada a la práctica, la contemplación y el estudio de la tradición hindú.

Ha condensado su gran conocimiento sobre el hinduismo en un gran libro, El hinduismo, editado por Fragmenta y presentado hace pocos días en Madrid en su versión en castellano.

¿Qué puede aportar el conocimiento del hinduismo en profundidad a los hombres y mujeres occidentales?
El conocimiento en sí puede aportar bienestar y una paz mental, pero si este conocimiento se convierte en práctica y en transformación interna, puede llevar a otra forma de vivir completamente distinta. Porque la causante de nuestros problemas es la mente; si vamos conociendo esa mente y al “observador de la mente”, que está libre de movimientos mentales, y nos vamos identificando con esa esencia, toda nuestra forma de comprender la vida, a nosotros mismos y a los otros cambia, y vamos a vivir mucho más armonizados.

Cuando se planteó escribir el libro El hinduismo, ¿cuál fue su objetivo?
El objetivo es presentar una introducción al Dharma hindú, al hinduismo, basado en sus fuentes, que fuera rigurosa y a la vez sencilla y que recogiese lo esencial. El hinduismo védico, sus textos fundamentales, sus conceptos más fundamentales, están cubiertos. Hay cosas que no han entrado, como el hinduismo moderno o las deidades, porque el libro sería mucho más amplio, pero la base del hinduismo está aquí.

La base es eminentemente filosófica…
Filosófica pero tal y como se entendía la filosofía en el mundo greco-romano, como un camino de transformación interior, de muerte y renacer interior, no sólo de filosofía mental. El hinduismo y toda la tradición oriental no trata de acumular conocimientos, que eso nos ayuda muy poco, sino de transformarnos.

En Occidente, todo aquello que suena a religión no está en su mejor momento. ¿Cómo acercarnos más a toda una forma de pensar, como es el hinduismo, que va más allá de lo religioso? ¿Cómo se puede explicar a la gente superando esos prejuicios?
Lo primero es no dejarse contaminar por las ideologías predominantes, y lo segundo, reconocer nuestras propias raíces, las raíces filosóficas de la antigua Grecia, esa variedad de filósofos, de sistemas, de compresiones del cosmos; esas indagaciones, esas tradiciones mistéricas o de los dioses, o más allá de los dioses, y puramente filosóficas y de observación. Eso está en nosotros, puede haber quedado oscurecido pero está aquí. El ser humano aspira a comprenderse; hay una parte infinita en nuestro corazón que quiere reencontrarse. Por eso nada que sea finito nos va a hacer nunca felices, porque necesitamos esa plenitud.

¿Cómo engarza el yoga en su libro?
En el libro engarza en el capítulo de los caminos, los margas. Una vez expresados los Vedas, los Upanishads, los textos fundamentales, la filosofía fundamental, ¿cómo se convierte esto en transformación? Pues siguiendo un camino y siguiendo las pautas que te llevan a la transformación. De ahí viene toda una antigua tradición de maestros, desde los rishis hasta la actualidad, que el hinduismo afortunadamente ha mantenido. Es una tradición viva; aún hay muchos maestros que te enseñan prácticas milenarias que hace más de cinco mil años te enseñaban de igual modo. Hay una fuente de transmisión, un canal muy poderoso y antiguo.

Un canal de transmisión que sigue vivo aunque muy adaptado en Occidente…
Ciertos maestros lo han adaptado a Occidente, otros lo han adaptado muy poco a Occidente, otros han decidido no viajar a Occidente. Pero tiene que ver con esta inquietud del que se busca a sí mismo.

Y usted personalmente ¿recomienda seguir un camino más adaptado, menos adaptado, más tradicional, menos tradicional? ¿O no tiene importancia esto?
Cada uno debe encontrar el camino según sus predisposiciones, su mentalidad. Considero que el camino tradicional tiene una fuerza, y no es que queramos adaptar esta verdad milenaria a las concepciones de nuestra mente, sino que nuestra mente debería ser capaz de trascender ciertos conceptos para entender esa verdad tan prístina, tan antigua, que sigue siendo válida hoy día. El ser humano no ha cambiado; han cambiado sus condicionamientos, pero esta búsqueda por lo infinito, por lo eterno, sigue presente. Leemos conversaciones en las Upanishads que podrían tener lugar hoy mismo.

¿Qué valores destaca del hinduismo, aparte del autoconocimiento, que pueden ayudar en la vida actual?
El autoconocimiento hace que te aceptes a ti mismo, que reconozcas esta parte trascendente en ti y también esta parte relativa, que te ames como personaje relativo y también como luz de este infinito y, que veas lo mismo en los demás. Que veas su parte relativa y esta luz de la conciencia que está en el corazón de todos. Esto llevaría de forma natural y sin forzar al amor, a la compasión, a la solidaridad, a otra forma de sociedad donde la usura o muchas cosas que se han normalizado no existirían, porque veríamos esta divinidad en el corazón del otro.

¿Le parece válido el yoga tal y como se enseña aquí en Occidente? Transmisión no individual, ausencia de guru… 
Se refiere usted al hatha yoga o el yoga físico, ¿no? Es un principio; alguien puede ir a una clase de yoga porque le duela la espalda, no quiere reconocer su infinitud, sino que le duele la espalda. Si el profesor es afín a la tradición y al conocimiento del yoga, poco a poco hará que esta persona no sólo solucione seguramente su dolor de espalda sino que vaya entrando en espacios de no pensamiento donde se sienta pleno y vaya descubriendo algo muy grande en sí. El fin del hatha yoga es el samadhi, la absorción en la realidad, no mejorar la espalda ni tener un cuerpo muy bello, por eso un buen profesor debe de ser un medio que a través de las clases te lleve a aspirar a algo más, sobre todo que te muestre que dentro de ti hay un tesoro, una inmensa luz que puedes descubrir.

¿Cómo decide, después de tantos años viviendo a India, volver a Barcelona?
No decidí nada en realidad. Hace cuatro años fui a Barcelona y no surgió la necesidad de regresar a India; me sentía bien aquí. Se fue creando un grupo de personas interesadas en aprender y me sentí muy bien enseñando, pensé que había llegado ese momento porque fue muy natural. Aunque sigo haciendo mis escapadas a la India.

fuente yogaenred

Yoga, de la mente pequeña a la Mente Única

Muchas personas, en mis clases de meditación, me preguntan por qué en unas personas surgen inquietudes de perfeccionamiento y autodesarrollo y en otras no. Más que entrar a indagar las causas, a veces muy misteriosas, lo importante es que cuando uno siente esa llamada tiene que seguirla y poner los medios para ir evolucionando conscientemente y humanizarse. Escribe Ramiro Calle

La senda es larga y de vez en cuando surgen aparentes retrocesos que nos pueden desanimar, pero entonces debemos recordar el antiguo adagio que reza: “El mismo suelo que te hace caer es en el que tienes que apoyarte para levantarte”.

Antes de alcanzar el uso de razón yo mismo pasé por una situación anímica agónica al experimentar el ansia desmedida de querer comprender y de poder superar el vacío psicológico que acarreaba. El caso es que hay personas en las que brota el impulso de querer ir más allá de los límites asfixiantes de la consciencia y poder darle un sentido y un propósito a la existencia. Se convierte uno en una especie de “sabueso” siguiendo pistas que conduzcan hacia lo Incondicionado.

En otras personas nunca se activa ese impulso. Son los insondables misterios del Ser y utilizo este término con toda cautela, pues en mi obra El Faquir preferí optar por denominarlo el “Vacío Primordial”. Cuando en determinados ejercicios de meditación giramos la mente hacia adentro y la enfocamos hacia su fuente, uno se absorbe finalmente en la presencia de ser y es dentro de esa cámara íntima y privada, tan cercana como secreta, donde se celebran los esponsales del ser individual con esa Mente Única de la que nunca nos hemos en realidad separado, pues del mismo modo que hay numerosas plantas y flores pero el agua que las riega es la misma, todos estamos inmersos en Aquella. Todos somos los infinitos rostros del poder dinámico de la Mente Única, que con su energía todo lo impregna. Ese Ser o como queramos denominarlo, es como un “testigo” inafectado que se esconde en todos nosotros tras las vestimentas que son el cuerpo, la mente y los estados emocionales.

Siguiendo las pistas y huellas desplegadas por el Ser y utilizando las herramientas necesarias para ello, uno aprende a desplazarse de las vestimentas a lo que está más allá de las mismas; es el desplazamiento de la periferia al centro, y el que se va estableciendo en esa consciencia-testigo logra desidentificarse hasta cierto grado de las influencias internas y externas y puede mantenerse en la pura energía del observador impertubado, como la madre mira divertida e inafectada los juegos de su hijo. Se traslada así la persona de la segunda causa a la primera y, aposentada en su naturaleza real, puede mirar con ecuanimidad y sosiego el transcurso de los acontecimientos. Hay muchos yoes pero una solo sola Mente Única, que es quietud, en tanto que en la mente pequeña todo son zozobras, elucubraciones, tensiones y engaños.

yogaenred.com

La actitud semilla en la práctica del yoga

El Ser está aquí y allí, se manifiesta en lo grosero y en lo sutil, deja su impronta en lo corporal y su resonancia en lo mental. No hay duda sobre la interrelación entre cuerpo y mente, ni sombra sobre la aplicación en un medio para que redunde en otro. En el método del Yoga, la postura abre la respiración y los canales energéticos para que la mente repose en la contemplación infinita de nuestra esencia. Escribe Julián Peragón (Arjuna).

Âsana, prânâyâma y dhyana forman un entrelazado indisoluble, tres vértices de un mismo triángulo, tres coordenadas de un mismo proceso.

Cuando meditamos, la firmeza de la postura nos remite a una de estas coordenadas, la respiración lenta y profunda en el vientre a otra y la misma técnica meditativa, por fin, cierra el círculo. Pésima meditación haríamos con una postura desgarbada y con una respiración superficial y, al contrario, a menudo la estabilidad en la postura y la respiración calmada logran un centramiento notable en nuestra mente.

Lo que está claro en este ejemplo meditativo también debería estarlo en la realización de posturas de yoga. A menudo la inmediatez de la postura y su compleja realización nos hace perder ese hueco de escucha tan necesario en el yoga. Podemos enlazar una postura con otra y a duras penas nos fijamos en la respiración. Entramos en la postura con el hábito del hacer y perdemos, a veces, la profundidad del sentir.

Recordemos brevemente que Patanjali en su magnífico asthanga yoga de ocho miembros coloca primeramente una ética, unos yamas y niyamas como queriendo insinuar que antes de abordar el trabajo de yoga hay que estar conectado profundamente con una actitud purificadora y liberadora. Una actitud que vemos reflejada en las grandes tradiciones religiosas donde, por poner un ejemplo sencillo, antes de comer bendicen la mesa o recitan una plegaria, un stop para que el hambre no devore los alimentos, un freno al deseo compulsivo y una ayuda para ser conscientes del hecho de comer y el agradecimiento que ello conlleva. Estoy profundamente convencido que, de esta manera, la comida nos sienta mejor.

Si el Ser fuera el labrador y el cuerpo la tierra que cultivamos, la mente sería el instrumento de esa siembra. Necesitaríamos unas buenas semillas para hacerlas germinar. De eso mismo trata el yoga, cómo podemos desplegar nuestras potencialidades, cómo podemos regar nuevas actitudes sabias; cómo, para seguir utilizando la misma metáfora, podemos eliminar obstáculos para que el agua llegue a todos los rincones de nuestro terreno y lo fecunde.

Pongamos por caso que durante el tiempo que has practicado yoga has desarrollado una cierta escucha y una evidente sensibilidad. Probablemente eres más consciente de tu mapa de tensiones y sabes reconocer cuáles son los límites y las tensiones corporales, emocionales o mentales que impiden un desarrollo interior. Es posible que, ayudado de tus profesores, hayas discriminado los elementos más resistentes y elaborado una práctica individualizada. Ahora se trataría de sacarle todo el partido a esa misma práctica.

Actitud consciente: la semilla

Al inicio de una serie hacemos una toma de conciencia para centrarnos en el momento presente, escuchar cuál es nuestra posición de partida y desde aquí ajustar mejor nuestra práctica. Al profundizar en nuestra escucha lo que estamos haciendo es crear el suficiente silencio para que se coloque en primer lugar nuestra intención, que esa intención de fondo emerja con toda su fuerza. Si no hacemos este trabajo es posible que nuestras motivaciones inconscientes sigan trabajando en la sombra y contaminen la propia práctica. No es de extrañar que motivaciones que parten de una inseguridad del ego como querer demostrar la propia valía, la competición con los compañeros o el sentirse superior interfieran en el verdadero objetivo del yoga que nos proponemos; es como si el labrador sembrara semillas que no ha elegido voluntariamente.

Llegamos a la necesidad de colocarnos al inicio de una serie y en la posición de partida de cada âsana en una actitud clara y consciente. Veamos algunos ejemplos: imaginemos que en la Postura del Guerrero, Virabhadrâsana, donde trabajamos la fuerza de piernas entre otros objetivos, nos detuviéramos un momento antes de la toma de postura y fuéramos conscientes de una actitud de fuerza y de resistencia necesaria ante la vida. Probablemente la presencia en la postura sería mayor y el trabajo no sólo se situaría a nivel corporal y energético sino también a nivel emocional y mental. Sería como aprovechar el impulso secreto entre cuerpo y psique pero llevándolo a un plano más consciente. Qué duda cabe que las posturas de equilibrio trabajan el equilibrio interno, y las posturas de fortaleza la fortaleza interior, pero ese sendero secreto no es automático, hay que reactivarlo. La llave está en la actitud semilla antes de la postura.

Si nosotros quisiéramos trabajar la humildad, por ejemplo, buscaríamos entre un racimo de posturas y eligiríamos aquellas que nos obligan a reconocer nuestros límites y a aceptarlos en la comprensión de que ningún cuerpo es perfecto y que somos seres tremendamente condicionados. Si vemos nuestra rigidez de carácter, podríamos sembrar semillas de flexibilidad interior a través de posturas que trabajan la flexibilidad. Las posibilidades son infinitas.

Creo que la actitud consciente es poderosísima y que abre caminos al despliegue de la conciencia. Si la realización de la postura estuviera precedida de una escucha, una actitud semilla, una preparación a través de movimientos, la consistencia del trabajo sería mucho mayor. De entrada parece más complejo pero no es tal; es profundidad, seguir el curso de la vida. Hasta el arquero pone primeramente su mente en la diana antes de que llegue la flecha

Julián Peragón, Arjuna

yogaenred.com

“La Iluminación es llevar conciencia y sensibilidad a tu vida” …Carlos Fiel

“Creo que el sentido del samadhi -dice Carlos Fiel- es llevar ese rol de conciencia, responsabilidad, sensibilidad hacia lo que nos toca vivir en cada momento: relaciones, compromisos, afectos…”. Y propone: Tejamos una red de conciencia, cada uno, desde su pequeña isla. Humildemente, creo que es lo que puede hacer cada cual”. No te pierdas esta entrevista apasionada y necesaria.

Carlos Fiel intervino recientemente en el acto de celebración del 40 aniversario del Centro Sivananda con un mensaje desmitificador y poco “ortodoxo” sobre el sentido del yoga hoy día. Después le pedimos que nos hablara de ello.

¿Cómo interpretas hoy el sentido del yoga?
Quiero reconocer el gran trabajo de aportación de Occidente al yoga, un sentido más ecléctico, más abierto. La investigación de las neurociencias ha hecho muchísimo trabajo. Y el budismo Theravada, el Vipassana, el Zen, también han hecho aportaciones increíbles. A veces en el mundo del yoga, como en todos los gremios, hay como pequeñas peleas por las diferencias, y sin embargo lo que nos une es infinitamente mayor.

Creo que hay que abrir un poco la visión de que quizás no estamos en el camino de esa Iluminación que pedíamos, pero cada uno está intentando llevar su pequeñita luz a su relación y a su entorno. Y eso me parece infinitamente más necesario hoy en día.

Creo que la conciencia individual es esencial. Los grandes grupos, los grandes gurus, la tendencia a unificar criterios están bien, pero tenemos que abrirnos a otras muchas formas que son totalmente válidas y aportan una gran lucidez a nuestra sociedad. Hay que dejar un hueco y otorgar un respeto total a todas ellas.

Es un momento de integrar el yoga en la vida real, que no se limite a ser algo exótico y distanciador para mucha gente, pero al mismo tiempo otorgándole el respeto que merece, ¿no?

Es el sentido del samadhi: iluminar tu realidad. Me gusta mucho el cuento zen del buey, porque al final ¿Kakuan qué hace? Volver con su hatillo y su camisa abierta al mercado. Y lo único que dice es: donde antes veía un carnicero o un borracho, ahora solo veo al Buda. Es decir, el mercado no ha cambiado, ha cambiado su visión hacia la vida.

Creo que el sentido del samadhi es llevar ese rol de conciencia, responsabilidad, sensibilidad hacia lo que nos toca vivir en cada momento: relaciones, compromisos, afectos… Todo eso es la vida. La gran enseñanza del budismo Theravada o Vipassana es la plena consciencia de las pequeñas cosas que hacemos. A veces estamos preocupados por nuestra Gran Iluminación y olvidamos que todos los días hay alguien a nuestro lado al que hay llevar el zumo de naranja o necesita que le prestemos oído o le demos un abrazo. Ese montón de pequeños gestos que podemos hacer con corazón creo que es el verdadero sentido del yoga. Darle sentido al vivir.

Danos un consejo para vivir con más conciencia…
Hace poco escuché de una fuente científica que según pasa la edad vivimos de forma más acelerada la vida. A los 18 años es el punto 0; a los 30 ya es el 15% de aceleración; a los 40, un 20-25%; a los 50 o 60, un 35 o 40%; a los 70, la vida ya se “acelera” más de un 50%. Vivimos más aprisa porque no vivimos, porque si yo estuviera plenamente consciente del momento, de parar ese acelerón que llevamos y vivir el montón de cosas que hay que hacer con verdadera interiorización, creo que esa frecuencia de aceleración disminuiría considerablemente. Si además de eso ponemos un poco de higiene en la mente y en la alimentación, nos sentará muy bien, seguro.

Carlos Fiel es un poco la historia del yoga en España. ¿En qué momento está tu propia historia?
Yo siempre cuento que tuve una suerte infinita: con 19 años estar en la India, encontrarme con Gerard Blitz, el fundador de la Unión Europea de Yoga, y permanecer juntos muchos años. Gracias a él conocí a Krishnamacharia, Krishnamurti, Deshimaru, un mundo que fue abriéndome sus puertas. Participé en la fundación de la UEY desde el primer congreso de Zinal, aunque luego la creación de las federaciones europeas tomaron el sentido y dejaron de interesarme… Actualmente tengo, junto con otras personas, una fundación para niños en la India que se llama Care&Share, en la que estoy muy implicado. Estoy metido en el mundo de la meditación Theravada, ahora con un monje de Birmania que traeré probablemente en abril o mayo del año que viene.

Luego estoy muy dedicado a la formación en Sadhana, poniendo un poco lo mejor de mí en desarrollar el concepto de la sensibilidad hacia el cuerpo, hacia esa higiene luminosa de uno mismo. Y en cuanto a la salud y la medicina, pues también sigo muy dedicado a atender a la gente día a día, procurando que el proceso personal de cada uno vaya adelante. Y cada vez estoy más interesado en lo personal y en desarrollar un nivel de conciencia de lo cotidiano, esa percepción consciente y lúcida de cada día…

¿En el Mindfulness?
Sí, al fin y al cabo es eso, la pura presencia. Mindfulness viene de todo el mundo Theravada y Vipassana. Es una aplicación muy lógica, muy práctica y además muy útil. Necesitamos mucho esa cualidad de presencia. Para mí, es lo que va a marcar la diferencia; lo que nos va a transformar es desarrollar esa sensibilidad que permitirá salir de esta gran crisis de forma creativa.

Sin necesidad de desapegarnos mucho de la realidad, ¿no?
No creo que haya que dejar de ser quienes somos, pero nunca vamos a seguir siendo quieres éramos. No es una cuestión de moral sino de consciencia. Como proyectamos nuestra visión y nuestra actuación cotidiana y diaria en el mundo, tenemos una responsabilidad total en él. Tejamos una red de conciencia, cada uno, desde su pequeña isla. Humildemente, creo que es lo que puede hacer cada cual.

Como formador de formadores de yoga desde hace muchos años y a quien todo el mundo respeta, ¿qué opinas sobre la formación de profesores de yoga en España?
Creo que la formación es un invento tremendamente relativo; cuatro años de formación, o tres, como se quiere ahora, no significa gran cosa. Esta estructura a la que está obligando el Gobierno y el Estado me parece de una ignorancia y una inutilidad grande. Porque el sentido del yoga no se puede transmitir a través de una estructura así. Primero hay que conocerlo a fondo, ver cómo se ha transmitido y cómo de ahí surge la necesidad de que los formadores tengan una preparación válida.

Lo que hay que estimular no es el tener un título, sino al interés por el yoga y la formación. Si yo quiero ser médico, no me interesa la titulitis, sino que mi formación tenga la calidad que requiere la medicina (o el proceso del yoga). Y luego lo que hay que saber, como decía siempre sabiamente Krisnamacharia, es si cuando hablamos del yoga hablamos de lo mismo. Porque si tú necesitas la titulitis para dar clase de yoga en un gimnasio, igual es que estamos hablando de una salud cultural muy simple.

Si preguntas en Estados Unidos qué es el yoga, el 97% de la gente te dirá que posturas. Y, sin embargo, hasta el año 1000 no tenía nada que ver con eso, sino con una serie de actitudes, de intenciones, que por cierto a todos nos cuesta mucho llevar adelante. Ojalá pudiéramos decir todos que los Yamas y Niyamas los llevamos bien; ya me conformaría yo.

En resumen, pienso que la titulitis que hay ahora es una fiebre de inconsciencia, porque en realidad lo que nos hace falta es la pasión por la práctica. Me acuerdo que cuando empezamos en nuestra comunidad (Arco Iris) éramos locos y apasionados. Teníamos que ahorrar todo el año para irnos a la India en un autobús a tomar una clase. Te hablo del año 69… Y ahora, si la escuela de yoga que te interesa te pilla dos calles más allá, no vas.

¿Y qué se debería entender cuando hablamos de yoga?
El yoga se relaciona con la maduración y el crecimiento personal, que te hacen ir conectando con diversos elementos de la vida que crees que sin ellos el corazón no se cura, no se alimenta. Con el tiempo nos vamos dando cuenta de nuestros errores, de esos egos de los que en el yoga se habla tanto y sin embargo abundan tanto. Todos somos un poco responsables de ellos y tenemos que ir con una gran humildad.

Hay que preguntarse: ¿a mí qué me interesa del yoga, qué me aporta? Y la respuesta es: la práctica por mi propia higiene, por mi propio bien, y para que lo que yo genere en mi vida tenga lucidez y dé flores alrededor. ¿Que hay que estar en la sociedad? Sí. ¿Que quien enseña yoga tiene que saber lo que se hace? Por supuesto. Pero todos sabemos que cuatro años no es nada; simplemente te valen para abrir los ojos. Pero el compromiso con la práctica es mucho más a largo plazo e implica toda una estructura distinta y un compromiso distinto de las propias formaciones y escuelas.

¿Qué pueden hacer los formadores de yoga, que son en alguna medida responsables del fenómeno “titulitis”, por mejorar la situación?
Tenemos que entonar nuestro mea culpa y estudiar qué podemos hacer para transmitir lo que es esencial dentro del yoga. Y saber que la propuesta de la Administración garantiza unos mínimos, pero que existe un contenido que hay que trabajar profundamente.

Y después, que haya diversidad, que es muy sana. El que no conoce el yoga puede poner a sus alumnos a trabajar asanas y a hacerse nudos, pero para mí la asana es un medio, una consecuencia. Para mí es esencial la sensibilidad y la conciencia que tengo sobre cómo hablo o sobre cómo hago un micromovimiento y estoy ahí, con toda mi atención puesta en lo que hace mi cuerpo.

¿Qué tenemos que trabajar todos, la Administración y las personas para que el yoga sea de verdad útil y transformador?
La Administración debería de ser un poquito más consciente de cómo dar cabida a todo eso para que no se pierda el potencial maravilloso del yoga, tan útil a nivel social como a nivel educativo. Pienso que para la vida laboral es importantísimo: en Italia hay empresas grandes de 15.000 empleados donde todos tienen su espacio para practicarlo.

El yoga tiene cabida en el mundo, y el mundo está lleno de profesores de yoga. Ahora bien, ¿cuántos hay que practiquen yoga? Esta es la gran pregunta. Practicantes que dediquen su tiempo a indagar, a investigar, a ponerse en cuestión, a repensar su mundo de relaciones, de realidades, de compromisos, de meteduras de pata y de aceptar tus puntos negros… Porque eso también somos nosotros.

Lo tonto es decirle a alguien que haga yoga para ser perfecto. No; yo hago yoga para aceptarme como soy, porque tener esa visión clara de cómo soy es lo que me va a permitir cambiar algo. Todo lo que esconda o niegue de mí, no es. Carlos Fiel tendrá un aparte luminosa y una parte oscura, como la tenemos todos, pero yo no lo puedo rechazar ésta, es mi realidad. Yo tengo que admitirme a mí para luego admitir a todos los demás, sin excluir a nadie, y dando cabida en nuestro corazón.

Creo que toda nuestra vida es material de crecimiento, y no sobra nada. Eso es lo que tenemos que trabajar, ese respeto profundo a lo que es el otro.

Honestidad, finalmente.
Claro, yo no podría ser quien soy si no me reconozco con mis luces y con mis sombras. Ese es el primer paso. Hasta que yo no esté relajado conmigo mismo y me acepte y me reconozca a mí mismo como alguien interesante en mi vida, acabaremos proyectando en otras personas la responsabilidad de nuestra evolución. Y no, la responsabilidad no es de un guru, ni de un profesor, ni de una escuela de yoga. Ante la única persona hacia la que tengo que inclinar la cabeza es ante esa realidad profunda que hay dentro de mí como dentro de cada ser. Ahí es donde está el compromiso, la sinceridad o el aprender de tu deshonestidad.

Uno que no peca no va al cielo, no puede ir. Uno que no reconozca que ha sido orgulloso, violento, avaricioso, quien no se reconozca en tantas cosas que hacemos, ¿cómo va a ir más allá de eso? Eso que decimos de “más allá del ego”, ¿qué significa? ¿Negar una parte de ti? No. Es comprenderlo y decir esto que me gusta y con lo que me identifico, y esto que no me gusta y que rechazo, todo esto soy yo.

El yoga pretende trascender esa dualidad para ir a esa otra parte que es bellísima: la esencia hay en el corazón de todos los seres, la bondad. Si yo quiero ser libre en la vida, la esencia de la libertad es la felicidad, pero también es el coraje y las ganas de decir “yo puedo transformarme, aunque meta mil veces la pata en mi vida

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