Chögyal Namkhai Norbu Rinpoche

Santi Maha Sangha

Mantener la enseñanza pura y auténtica para el futuro

Extraido de “The Mirror”

Ahora estamos empezando el Teachers’ Training para Formación de Educadores de Santi Maha Sangha (SMS), Yoga Yantra y Danza Vajra.

En primer lugar ustedes saben muy bien lo que el Santi Maha Sangha significa, y deberían estar  conscientes de ello. Se relaciona con nuestras enseñanzas Dzogchen: la base, el camino y el fruto. Y también el punto de vista, la aplicación y la actitud.

Cuando hacemos los diferentes niveles de SMS, en primer lugar hacemos la base, luego el primer  y segundo nivel, etc. Muchos de ustedes han hecho esto antes  y ya saben como es. En primer lugar, como es un examen,  ustedes tienen que registrarse antes para que podamos saber cuántas personas están dispuestas a hacer el examen.

Luego, cuando pasamos a la prueba de primer nivel, siempre le pido a las personas que participan, que traigan una presentación sobre ellas mismas, con una breve información, hecha por el Gakyil local. Porque cuando hacemos el examen, es  necesario  saber sobre la persona, su punto de vista, su aplicación y su actitud. Si no sabemos quién es la persona y no tenemos su registro, no sabremos por qué que vienen aquí a hacer Santi Maha Sangha, ¿cómo podríamos aceptarlas? Esto no es una clase de primaria, o secundaria. Siempre repito que esta formación está vinculada a la transmisión y la enseñanza.

Yo siempre trabajo y doy mucha importancia a la Comunidad, pero no porque quiera ganar dinero o porque haga esto para vivir. Lo hago sólo para el futuro, para que podamos continuar con la  enseñanza y la transmisión, generación tras generación. Tenemos que seguir con la enseñanza pura y auténtica, así como la actitud, la práctica de la meditación y el conocimiento del punto de vista. No es que estamos manteniendo un Gar o una especie de centro de Dharma. Esto es algo muy importante, no sólo para el entrenamiento de los maestros Santi Maha Sangha , sino también para los que realizan el examen de la base.

Yantra Yoga y Danza Vajra también están conectados con la transmisión del Dzogchen. Hay algunas partes de Yantra Yoga y la Danza del Vajra que pueden ser útiles para personas que no están seriamente interesados en las enseñanzas, pero el principio fundamental tiene que ver con las enseñanzas. Por ejemplo, usted debe leer el libro Yantra Yoga con mucho cuidado en donde, al final, tenemos las palabras de Vairocana. Todo esto es una especie de preparación para entrar en el conocimiento de Dzogchen, que luego deben desarrollar. La Danza del Vajra está conectado directamente con la integración en el estado de contemplación. Si pensamos que es sólo una danza ordinaria ¿por qué no interesarnos en algún otro tipo de baile. Danza del Vajra es diferente, es importante.

En particular, si decimos  “Teachers’ Training”  formación de profesores, deben comprender lo que significa “maestro”. “Maestro” no significa alguien que sólo está haciendo la práctica. Es alguien que tiene  tawa, gompa, chopa – el conocimiento de la base, camino y fruto , y también tiene la capacidad de integración. De lo contrario ¿cómo pueden comunicarlo a otras personas y que comunicarían? No necesitamos nada que sea comunicado de una manera incorrecta. Así, pueden comprender lo importante que es llegar a ser un maestro.

Mucha gente me pregunta y me envíen emails preguntando si es posible para ellos participar en la Formación de Profesores. Yo siempre les digo que es posible para ellos participar si se han preparado bien. Pero nunca puede garantizar si van a ser maestros o no, porque depende de su preparación. La preparación no sólo significa que alguien sabe cómo explicar algo en un determinado momento. Una persona también tiene que demostrar su capacidad de integración. También deben mostrar cómo es su actitud y comportamiento. Por esa razón es que  siempre le pido a la gente que viene a traer una carta de su Gakyil, porque sus Gakyil debe saber todo sobre ellos. No es para mí, sino para la enseñanza, para la transmisión, a fin de que continúe de una manera pura.

fuente.       www.tashigarsur.com

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Enseñanzas Dzogchen

La enseñanza Dzogchen, la Gran Perfección es considerada la culminación de todas las escuelas tibetanas, el camino más alto e inmediato para el progreso espiritual. Más que una doctrina religiosa, puede ser definida como un sistema de sabiduría interior por la gran importancia que asume en esto el desarrollo del conocimiento del individuo. En este camino espiritual se recorre un camino de autoconciencia, abierta a todos, en el que es esencial la libertad personal y no la obligación de seguir reglas y votos monásticos. La práctica fundamental consiste en llegar al conocimiento profundo de uno mismo y de la propia realidad esencial, a través de las diversas experiencias de la vida cotidiana. Por este motivo, el Dzogchen se adapta particularmente a las exigencias de nuestra sociedad contemporánea.

Trasmitido en Tibet a lo largo de los siglos, esta enseñanza ha desarrollado una literatura de inestimable valor. Muchos maestros de Dzogchen se distinguen por su genio y grandeza espiritual, dejando un notable patrimonio de sabiduría, trasmitida en línea ininterrumpida de maestro a discípulo hasta nuestros días. Como exponente contemporáneo de esta antigua tradición Chögyal Namkhai Norbu es una figura de indiscutible prestigio y autoridad.

La transmisión

Las enseñanzas Dzogchen están ligadas a una transmisión que vive en el Maestro y que es de importancia fundamental para el desarrollo del conocimiento y la realización de los discípulos.

La principal particularidad de estas enseñanzas es el Guruyoga y se puede tener la transmisión del conocimiento del Guruyoga con la introducción directa, que tiene lugar mediante la unificación del estado del Maestro con el discípulo. Esto significa que cuando estamos haciendo la práctica juntos, estamos unificándonos en el mismo estado -el estado primordial- que tiene la misma naturaleza en todos los seres sintientes y está más allá de todo límite. Para la transmisión no hay distancia, estar cerca o lejos no importa, porque el conocimiento de la transmisión está más allá de tiempo y distancia.

Originalmente, Chögyal Namkhai Norbu tuvo la idea de una transmisión a distancia para ayudar a las personas que por distintas situaciones no podían viajar en ese momento para encontrarse con el  Maestro.

Para recibir esta transmisión, -que se da tres veces al año en los aniversarios de Garab Dorje, Guru Padmasambhava y Adzom Drugpa- las personas deben estar sinceramente interesadas en las enseñanzas transmitidas por nuestro Maestro y practicadas en la Comunidad Dzogchen en todo el mundo.

La transmisión permite que uno practique las enseñanzas Dzogchen dadas por Rinpoche, sin la necesidad de contacto directo con el Maestro en ese momento.

No obstante, quienes participen en esta transmisión deben intentar en el futuro recibir personalmente las enseñanzas de Rinpoche. Después de haber recibido la transmisión, también deben intentar practicar y colaborar con la Sangha de la Comunidad Dzogchen Internacional, fundada por Chögyal Namkhai Norbu.

Para recibir la Transmisión  Mundial, los nuevos estudiantes necesitan participar con algún estudiante experimentado que organizará ambas cosas, tanto las explicaciones preliminares como la práctica misma con suficiente anticipación.

Para las personas nuevas e interesadas es importante haber recibido explicación de la práctica previamente y tener la posibilidad de clarificar cualquier duda con algún antiguo y serio estudiante de Chögyal Namkhai Norbu.

FUENTE http://www.tashigarsur.com

Biografia de Chögyal Namkhai Norbu

Chögyal Namkhai Norbu es uno de los grandes maestros del Dzogchén, ha desarrolado su vida profesional como profesor universitario, escritor e investigador de la historia del Tíbet.

Nació en Derge, Kham (distrito este de Tíbet) el 8 de diciembre de 1938. Cuando tenía dos años, Chögyal Namkhai Norbu fue reconocido como la reencarnación o tulku, del gran maestro Dzogchen, Adzom Drugpa (1842-1924), también fue reconocido como una reencarnación de Shabdrung Ngawang Namgyal(1594-1651).

Desde temprana edad, Chögyal Namkhai Norbu recibió una vasta formación, asistiendo a la universidad monástica, tomando retiros y estudiando con maestros muy reconocidos, entre ellos algunos de los maestros tibetanos más importantes de su tiempo. Bajo la tutela de estos maestros, completó el entrenamiento requerido por la tradición budista Sutrayana y Tantrayana… A la edad de dieciséis años, conoció al maestro Rigdzin Changchub Dorje (1826-…), quien se convirtió en su maestro principal de Dzogchen.

En 1960 llegó a Italia por invitación del profesor Giuseppe Tucci, y desempeñó su actividad como profesor de lengua y literatura tibetana y mongol, desde 1964 hasta 1992 en la Università degli Studi di Napoli “L’Orientale”.

Chögyal Namkhai Norbu es reconocido como una autoridad líder en cultura tibetana, en particular en los campos de la historia, literatura, y medicina tradicional tibetana y las ciencias astrológicas, como el calendario tibetano. En 1983, fue anfitrión de la primera Convención Internacional sobre la Medicina Tibetana, que se celebró en Venecia, Italia.

En 1976 Chögyal Namkhai Norbu a petición de un grupo de estudiantes, comenzó a dar Enseñanzas de Dzogchen, primero en Italia, después en muchos otros países. Rápidamente se convirtió en una autoridad espiritual, y creó la Comunidad Dzogchén: Una comunidad internacional formada por centros en todo el mundo para el estudio de Dzogchén. Desde hace ya varios años Chögyal Namkhai Norbu ha estado viajando incansablemente por todo el mundo dando a conocer las enseñanzas Dzogchén y salvaguardando la cultura tibetana.

 

Fuente: wikipedia

http://www.dzogchen.es/biografia-de-rinpoche/

Meditación y realidad

Todo huracán tiene un ojo central que está en profunda calma, todo laberinto tiene su centro, todo ser viviente un corazón que es motor que irradia calor y vida. Centro y periferia son dos aspectos de un mismo proceso, y de esta manera cogemos el compás, lo clavamos en un punto y realizamos un círculo que lo envuelve aunque a menudo nos olvidamos de ese punto desde donde se afirma toda circunferencia. Nuestra vida también está escrita en un círculo y a menos que hagamos este diálogo, este salto de la circunstancia al sentido que rezuma ésta, nuestra vida seguirá una estela rutinaria que gira y gira sin saber adónde va.

Tal vez por eso, por la náusea que genera a menudo este giro centrífugo, nos sentamos a meditar. Nos sentamos en quietud para apaciguar el tiovivo mental que se atrapa fácilmente en las circunstancias placenteras y huye pavorosamente de aquéllas que considera amenazantes. Nos sentamos en silencio para escuchar otras voces marginadas y negadas que a menudo son portadoras de verdad, trayendo luz pero también doloroso cuestionamiento, qué duda cabe. Nos sentamos, en definitiva, para descubrir quiénes somos más allá del collage de improntas e imágenes que nos han definido traspasando tantas veces la línea del autoengaño en nuestra corta o larga historia.

Aunque hemos de avisar que no nos sentamos husmeando como haría un perro de caza en busca de su presa, nos sentamos y eso sólo, por sí mismo, con el tiempo y con la perseverancia, hace que caiga por su propio peso la misma realidad, que se imponga una verdad más sólida, que se desprenda toda pretensión para abocarnos, casi sin quererlo, a una desnudez del ser que a menudo nos sobrepasa por todos los costados.

La meditación es un hacer sin hacer, un arte de escuchar lo esencial y desechar lo anecdótico, de permanecer en lo que hay, en lo que acontece, en lo que tenemos delante y detrás, dentro y fuera, arriba y abajo nos guste o no nos guste, y no podamos clarificarlo.

El optimista como el pesimista fuerzan la mirada sobre lo real y la disfrazan, la ven medio llena o media vacía, salada o insípida, y tras la mirada se protegen, huyen o atacan. Pero la realidad permanece, y sin avisar se impone. La ecuanimidad es una cualidad de la meditación que intenta sujetar las riendas de toda aparente oposición para no dejar que sus movimientos erráticos te zarandeen.

Para hablar de la meditación hay que entender la metáfora del ojo. El ojo lo ve todo menos a sí mismo, necesitaría para hacerlo, es evidente, un espejo o una cámara. La meditación hace las veces de espejo, anula toda circunstancia en su quietud, oscuridad y silencio y sólo queda el ojo, valga la metáfora, que mira, que piensa y que siente. Y en ese artificio toma conciencia de sí mismo, se reconoce como sujeto y, por tanto, responsable de sus actos.

El acto de la meditación nos lleva siempre a un callejón sin aparente salida. Exprimimos nuestro yo pensante, queriendo completar el puzzle desordenado hasta darnos cuenta de que hay una pieza que no encaja con las demás. No podemos resolver el misterio con nuestras pequeñas categorías cognitivas ni podemos encerrar la inmensidad en una fórmula filosófica, tendremos, necesariamente que dar un salto de nivel. Salir del plano horizontal donde discurre el río de la experiencia y trepar al plano vertical donde la intuición corre el espejismo de la forma y sentimos, aunque sólo sea por una fracción de segundo, la esencia que está detrás de toda forma, de todo movimiento, de toda proyección en el tiempo. Sí, eso que hay detrás de la cortina, del velo que envuelve toda forma es la realidad.

No hace falta decir que la realidad que vemos, y hasta la que suponemos, no tiene mucho que ver con la realidad tal cual es. Tendríamos que aparcar los filtros de una especie, los supuestos de una civilización, las visiones de una cultura y los condicionamientos de un individuo para asomarnos a ella. Tal vez no sea posible, por eso la meditación es una balanza con dos brazos, en uno de ellos vamos soltando credulidad, vamos, por así decir, desconfiando de lo que vemos y vivimos, mientras que en el otro lado vamos aumentando en certezas, vamos alimentándonos de fe, vamos escuchando lo sutil de cualquier manifestación. Cultivando el arte de la observación comprobamos los vínculos de lo que existe, la sincronía de los ritmos, las concordancias de las intuiciones, la lógica de los actos hasta quedar extasiados. Sólo esa comprensión bastaría.

En realidad, meditar es atravesar un terreno peligroso. Asistimos, en una segunda etapa, a una deconstrucción controlada, vamos corroyendo los cimientos del edificio respiración tras respiración y sensación tras sensación. Cierto que ante el vértigo de la caída nuestro pequeño yo toma medidas de urgencia, impone al edificio en ruinas refuerzos y nueva pintura para la fachada pero, en verdad, apenas hay tiempo de salvar los muebles. Esta deconstrucción sólo podemos entenderla desde el presente al que nos dirige la meditación. Cuando estamos plenamente conscientes del presente ocurre que nos transformamos en la conciencia que hay detrás de la experiencia y, entonces, no hay un yo que observa sino una realidad que se observa a sí misma. Dicho con otras palabras, vemos el árbol y la nube y toda la conciencia se llena de árbol y nube sin ningún resquicio. No hay, por tanto, espacio para ese yo pequeño. El edificio se desmorona, no hay un yo real junto al árbol o debajo de la nube. Sólo hay espacio, un espacio luminoso y sereno.

La primera bomba que estalla delante nuestro es cuando decimos yo medito. La meditación se convierte en un artificio cuando la utilizamos como herramienta de un orgullo espiritual. Se convierte en una trampa cuando depuramos técnicas y cuando cotejamos experiencias, pero la meditación es tan sencilla como salir de la cárcel del ego y tan difícil en la medida que el ego es prisionero y carcelero a la vez, un problema irresoluble desde la misma mente.

Meditar es la comprensión de que esa torre construida de buenas intenciones, normativas segurizantes e identificaciones egoicas en la cual hemos vivido tantos y tantos años, se ha quedado estrecha y no nos queda otra solución, aunque nos duela, de iniciar una demolición. Tirar abajo las paredes de nuestras corazas musculares, los techos de nuestras supersticiones, los suelos de los innumerables prejuicios para respirar ampliamente la realidad que tenemos delante.

Es una locura creer que podemos mirar la vida a través de una ventanita y permanecer arremolinados en nuestro ombligo, al margen de la realidad. La meditación trae una medicina amarga que se toma sorbo a sorbo, cada mañana, cada noche, somos como la hoja que cae, como la ola que arrastra el viento, como la nieve que se derrite con el paso del tiempo. Pero nos equivocamos si volvemos a convertir la meditación en otra torre que nos protege de la vida. La meditación es sólo eso, vida en estado puro

Julián Peragón, España

Conciencia sin fronteras

Retiro en Buenos Aires, Comunidad Dzogchen

Estudio y práctica de la Base del Santi Maha Sangha en Buenos Aires

Querida Comunidad,

 

Tenemos el agrado de invitarlos al retiro de Estudio y Práctica de la Base del SMS que dará nuestro instructor Ricky Sued, del 12 al 14 de Octubre próximo.

 

Aqui encontrarán la info completa:

 

https://docs.google.com/file/d/0Bzc2IVx965xURnByZU42TlNtdGM/edit?usp=sharing

Informes: gakyil.ba@gmail.com

Comunidad Dzogchen Tashigar Sur
Calle Pública sin número, El Durazno, (5155) Tanti, Pcia. de Córdoba, Argentina
Tel: +54-03541-498-885 /
www.tashigarsur.com|e-mail: secretaria@tashigarsur.com

Chögyal Namkai Norbu

Nació en Derge, Kham (distrito del Tíbet oriental) el 8 de diciembre de 1938, cuando tenía dos años, Namkhai Norbu fue reconocido como la reencarnación o tulku del gran maestro Dzogchen Adzom Drugpa (1842-1924).

Desde temprana edad, Namkhai Norbu lleva a cabo cursos acelerados de estudio, asistendo a la universidad monástica, tomando retiros y estudiando con maestros de renombre, entre ellos, algunos de los maestros tibetanos más importantes de su tiempo incluyendo la maestra Ayu Khandro (1838-53), bajo la tutela de estos maestros, completó el entrenamiento requerido por la tradición budista.

Con diecisiete años, tras una visión recibida en sueños, vuelve a su casa en Derge y llega a conocer a su maestro raíz, Changchub Dorje Rinpoché (1826-1961). A partir de este maestro, recibe diversas iniciaciones y principalmente la transmisión de la enseñanza esencial del Dzogchen, más importante aún, este maestro lo introduce directamente a la experiencia del Dzogchen.

El modo de comprender el Dzogchen del Maestro Changchub Dorje sirvió de ejemplo a Chögyal Namkhai Norbu, que al mudarse a Sikkim a fines de los años ’50 prefiere llevar una vida autónoma y vivir de su propio trabajo antes que convertirse en jefe de una institución religiosa.

En 1960, a consecuencia del deterioro de las condiciones políticas en Tíbet, llega a Italia por invitación del profesor Giuseppe Tucci, notable orientalista italiano, como colaborador en el IsMEO (Istituto per il Medio e l’Estremo Oriente) de Roma, uno de los mayores institutos de estudios orientales en Italia, allí contribuye a dar un estímulo concreto a la difusión de la cultura tibetana en Occidente.

A partir de 1962 y hasta 1992, fue profesor en Istituto Universitario Orientale de Nápoles, donde enseña Lengua y Literatura tibetana y mongol. Sus trabajos académicos revelan un profundo conocimiento de la cultura tibetana y una firme determinación para mantener el extraordinario patrimonio cultural del Tíbet vivo y plenamente accesible.

Después de enseñar Yantra Yoga en Nápoles durante varios años, a mediados de los años setenta y a pedido de numerosas personas, comienza a dar enseñanzas Dzogchen, siguiendo los mismos principios recibidos de su Maestro Chanchub Dorje.

En 1981 funda el primer centro de la Comunidad Dzogchen en Arcidosso, en la Toscana italiana. A partir de entonces, la Comunidad Dzogchen está presente en numerosas partes del mundo como los Estados Unidos, Europa, América Latina y Australia. Su objetivo es el de preservar y transmitir las enseñanzas Dzogchen en el contexto de la sociedad más allá de una tradición religiosa.

En 1988 Chögyal Namkhai Norbu funda ASIA (Associazione per la Solidarietà Internazionale in Asia), una organización no gubernamental que opera principalmente en satisfacer las necesidades educativas y sanitarias de la población tibetana.

En 1989 crea el Instituto Shang Shung, que tiene la tarea de salvaguardar la cultura tibetana mediante la promoción y difusión de la misma. Incluso hoy en día Chögyal Namkhai Norbu continúa viajando constantemente por todo el mundo, dando conferencias y retiros a los cuales asisten miles de personas  .tashigarsur.com

Comprender el movimiento de la mente

Si estamos interesados en profundizar y explorar la dimensión de la consciencia no limitada a los conceptos, entonces es necesario comprender plenamente la anatomía de la mente.
Reconocer que la mente es una energía condicionada por toda la especie humana a lo largo de tantos siglos, y en ella se contiene la estructura del pensamiento: ideas, conocimiento, experienciamodelos reactivos. El movimiento del pensamiento tiene sentido para vivir colectivamente pero no sirve de nada a la hora de explorar la consciencia más allá de la mente.
La estructura del pensamiento está encadenada al pasado, conlleva toda la mecánica de los conceptos y de las ideas construidas sistematicamente, organizadas y estandardizadas a través de los siglos.
Cuando algo nos sucede lo identificamos, clasificamos y valoramos en base a la autoridad del pasado y por lo tanto se convierte en experiencia.
Pero lo divino no puede entrar en estas categorías de identificación o experiencia a nivel mental o sensorial, está más allá de las identificaciones y de los parámetros del pasado.
Sólo podemos ser conscientes de la vida cuando el movimiento de la energía condicionada, individualizada, entra voluntariamente en suspensión, de buen grado y con gracia, sin ninguna inhibición, ni miedo.
El mundo creado no nos hace ser felices, ni estar en paz, ni en armonía con los distintos niveles de nuestro ser. Confundimos tecnología con ciencia y nos da igual por qué suceden las cosas, y además la ciencia no es transformadora, nos ayuda a comprender, pero sino desarrolla los valores de lo humano será muy difícil evolucionar. Y, hoy por hoy, los valores más altos a los que aspiramos son la ideología, el pensamiento, los códigos de conducta o los modelos de comportamiento físicos o psíquicos, es decir, la sobrevivencia, no más que la de un topo, y todo esto no consigue transformar lo humano.
Es como si el pensamiento se hubiera convertido en el dios de la especie humana, un dios venido a menos, por lo que nos vemos empujados a explorar otras dimensiones de la conciencia.
Nosotros los humanos todavía no hemos descubierto el misterio de como vivir en amor el uno con el otro, en paz, fraternalmente, somos bárbaros sofisticados.
Podemos llegar a la luna pero nuestra mente no está libre del fuego de nuestro cuerpo, de la avaricia, del dinero, del poder. En lo profundo de nuestro ser, somos criaturas violentas.
Los animales no son violentos, pueden matar, pero sin ensañarse. Nosotros somos asesinos de nuestra especie y depredadores de la naturaleza.
Hemos dividido la tierra en paises y naciones, hemos dividido a los seres humanos en religiones y en razas, hemos dividido nuestro interior y nos hemos protegido y encapsulado, somos una especie agresiva y tan sólo observamos la realidad por lo que es o tiene de interes personal.
En la edad media el hombre abandonó la credulidad y fue el “renacimiento cultural europeo”. La razón y la racionalidad fueron la nueva diosa, y los humanos estaban felices de tener un nuevo becerro al que adorar.
Es cierto que la razón ha contribuido a la evolución, innegable, y por lo tanto no queremos privarnos de ella, pero la razón no es la última palabra; el órgano del cerebro no es la última autoridad.
¿ Somos capaces de ver y comprender que una persona es algo más que un cuerpo y un cerebro ?
Si aceptamos a la diosa intelecto con sus conceptos y sus símbolos como la autoridad, entonces la esencia de la vida y el descubrimiento de su significado perderán el sentido y no se producirá.
La autoridad del intelecto y del conocimiento limitan a la raza humana.
Descubrir la vida en primera persona requiere dedicarle tiempo a la comprensión de nuestra mente, no como nos ha sido transmitido por la tradición social y sus convenciones, sino mirando internamente sus movimientos, como actúa y aprender de sus límites y de sus distorsiones.
Indagar nuestra relación con la realidad
Es un viaje desde la oscuridad del ciego, que representa las conclusiones de los valores culturales, a la luminosa comprensión de la totalidad de la vida, de que vivimos en una compleja interrelación con todos los aspectos del vivir y de que no vivimos aisladamente.
Rara vez nos preguntamos que es este mundo, ni la naturaleza de nuestra relación con él, ni si el mundo o la realidad están fuera o dentro de nosotros, o si somos nosotros mismos el mundo. Damos por descontado que el mundo está ahí fuera. Nombramos los objetos que lo componen y los quitamos y cambiamos a nuestro gusto, siendo todo válido. Sólo percibimos la realidad física y no dudamos jamás de nuestras percepciones.
Para aprender hay que dudar del interior y del exterior y además hay que tener curiosidad, pasión de aprender, es la diferencia de una visión tecnológica de la vida en la que todo esta hecho y no importa como.
Aprender no significa absorver ideas o pensamientos de otras personas, o trasplantar experiencias de otros en la psique y proyectarlas como si fuesen expresiones de nuestra comprensión.
Para indagar sobre la totalidad de la vida se requiere una observación inocente, libre del fardo de siglos de condicionamiento de la naturaleza de la realidad.
Con la humildad de quien tiene un deseo genuino, una necesidad de vivir en paz y en armonía con el mundo, de comunicarse con su totalidad.
Debemos de dudar, con sensibilidad y sin cinismo, de cualquier cosa que debamos asumir, de cualquier idea que debamos aceptar, de lo que es la realidad y sobre nuestra relación con esta realidad.
Vivimos inmersos en lo que llamamos realidad y la realidad tiene muchos aspectos, muchas sombras y muchos matices, como un diamante que refleja luces distintas en cada dirección. Estamos en relación con innumerables objetos, visibles tangibles, audibles, con muchas formas, colores, sustancias, olores y sonidos. Tanto los objetos como los órganos sensoriales se influyen mutuamente. Todo interactúa seamos o no conscientes de ello. Este contacto con el mundo externo afecta a los órganos sensoriales y producen las sensaciones, estas serán transmitidas al cerebro que las coordinará e interpretará. Cómo hace esto el cerebro sigue siendo un misterio que hace que cada uno de nosotros tengamos una visión perceptiva del mundo basada en la interpretación de los datos recogidos por los sentidos.
Nuestra visión del mundo existe en nuestra mente, construida con toda esa información.
Esta visión es limitada y descentrada ya que la información perceptiva afecta a una parte de la realidad y no a la totalidad ya que las informaciones sensoriales son parciales, fragmentadas e incompletas al depender de condicionamientos culturales y vivenciales, de ahí su imprecisión y desequilibrio.
Aceptamos la realidad de nuestra percepción del mundo y nos aferramos a la comodidad y seguridad que nos da y raramente arriesgamos para examinar de cerca su distorsión, confusión y limitación.
La mente actúa sobre una base de símbolos que representan y describen la realidad exterior. No tienen una realidad pero son significativos por como nos sitúan en relación con el mundo y por como experimentamos nuestro propio ser. Todos estos símbolos nos han sido transmitidos por la sociedad a través de los condicionamientos y como si tuvieran una existencia tangible, tanto cuando explican un modelo teórico de la sociedad como cuando representan la realidad en el mundo exterior.
La palabra caballo o árbol expresa la existencia de un ser que reconocemos, pero la palabra no es el caballo o el árbol, es simplemente un símbolo. El lenguaje simbólico no es la realidad física.
Esta aceptación indiscutible del símbolo y su realidad nos crea confusión y sufrimiento, limitándonos la capacidad de ponernos en relación con la totalidad que expresa, con su infinitud.
Esta diferencia conceptual y simbólica es clara en estos casos, pero cuando hablamos de conceptos fuertemente condicionados y complejos como el ego, sí mismo, yo, consciencia, tiempo, espacio, continuidad, etc. entonces una profunda confusión los rodea, disolver esa barrera y penetrar en una directa percepción de su realidad es vital para nosotros.
Aceptar, por ejemplo, el ego como realidad nos impide una comunión con la totalidad de la vida.

Exploración del Ego, tiempo y espacio
¿ Es probable que en el interior del ser no quede ninguna traza de ego, o de sí mismo ?.
Estamos preguntando sobre impresiones de nosotros mismos, basdas en conceptos del sí, del ego, ciertas o no, son un pesado lastre del pasado del que nos deberemos liberar para descubrir la realidad.
Todo ser es etiquetado según su color y religión familiar. Esto es superficial ya que la vida interior no tiene ni sexo, ni nacionalidad. Son cualidades pero la vida no puede estar limitada por una cualidad.
La vida es innombrable, inconmensurable.
Cuando un nene crece acepta todas las identificaciones como una realidad personal. Acepta todas las etiquetas que utilizamos y luego las repite como un monito: “ soy rubio y listo”.
Nadie le dice que estas descripciones superficiales sólo tienen valor en el contesto social, pero que existe, y debe reconocerla, una vida interior cuya pureza está inmune de todas las identificaciones.
La sociedad, la familia, nos empujan a aceptar toda identificación superficial como si fuese una característica sustancial de nosotros y casi nos empuja a defenderlas. Pero ¿quién le ayuda a hacerse consciente de su vida interior, la que no está deteriorada por las identificaciones y no está limitada por los conceptos del mi mismo?.
Revestimos a la persona de conceptos y los confundimos con el ser. Todos nos vestimos pero no por eso confundimos el cuerpo con el vestido. Entendemos porque los usamos y la distinción es clara. Nosotros nos endosamos esos conceptos y luego los confundimos facilmente con la vida interior.
El ego con todas sus identificaciones es sólo una realidad conceptual y no tiene ninguna realidad física. Somos, tristemente, una raza crédula que cree profundamente y fuertemente en la realidad del sí y del ego.
¿Qué sucede cuándo empezamos a dudar de la valided de todas estas identificaciones y consideramos que en nuestro interior existe una vida no contenida, ni limitada por esas identificaciones? Entonces el camino estrecho de la conciencia se abre a una dimensión más profunda y más alegre del vivir.
Mientras aceptemos que nuestro ser interior sea definido por nuestra conciencia egoica, no podremos investigar que probablemente el ego está creado por la persona y que es probable que exista un ser interior que no está creado por la persona y que no está condicionado por la sociedad, que es divino. No podemos arrastrar las dos posibilidades al mismo tiempo. La aceptación del sí, del ego, impide el contacto con el ser incondicionado, la esencia de la vida. No nos podemos basaren lo falso y en lo verdadero al mismo tiempo.
Pero es muy fuerte y arraigada la idea de que la identificación con lo social y la creada por nosotros mismos definen la vida interior, es pesantemente condicionada por la propia sociedad y la sóla posibilidad de indagar intelectualmente de que igual no sea así de claro, nos aterroriza.
El ego no quiere emprender un recurso contra sí mismo, que demuestre su inesistencia, ya que muchas de nuestras seguridades se besan en esta identificación.
¿ Cómo seríamos sin el ego, sin un yo ?, Igual seríamos divinos.
Deberemos esperar un pooco más de tiempo a estar agotados de dividir la vida entre mio y no mio, intentando siempre adquirir, arrasarlo todo, entonces estaremos preparados para dudar de la existencia o de la infelicidad de la vida que nos ha creado el ego y querremos salir, de algún modo, de su tiranía.
Así como la no comprensión del ego ha creado una interminable infelicidad en el ser humano, los conceptos de espacio, tiempo y continuidad han provocado distorsiones en el modo de ponernos en relación con la esencia de la vida.
La mente intenta crear definiciones con el único fin de comprender lo incomprensible, de contener lo incontenible, la realidad ilimitada, sin categarías, sin medidas. Estas tentativas obiamente, han sido un fracaso.
Frente a la variedad de objetos, al schok del espacio y del tiempo del universo, hemos tenido que contar y que medir y hemos creido en que existe un “aquí” y un “allí”, una causa y un efecto.
Todo esto es necesario para el funcionamiento del cerebro, para una interpretación ordenada de las informaciones sensoriales, de las percepciones. Pero tenemos que reconocer que sirven de poco a la hora de ponernos en relación con la inmemnsa totalidad de la vida.
No hay sucesión, ni continuidad en el mundo. Sólo existe la simultaneidad, pero a causa del concepto del tiempo para nosotros todo está basado en el pasado, presente y futuro, en el antes y después, y este caos mental nos lleva al problema mental. Ya que el tiempo mental nos lleva a ver un tiempo psicológico y decimos: “ Era un niño, luego un adolescente, ahora un hombre y pronto morirá”
Está claro que el cuerpo está gobernado por las leyes de la naturaleza desde que nace hasta su muerte. pero¿la vida muere?. Si nunca ha nacido o si existe una esencia que siempre ha estado y será, ¿para qué sirven todas las medidas creadas y diseñadas por la especie humana?.
¿Podemos entender que el tiempo psicológico tiene una realidad conceptual?
No hay un ayer, hoy o mañana, ni minutos, ni días. Es simplemente un acuerdo para lo cotidiano.

Reconocer la fragmentación de nuestra mente
La vida no debe ser prisionera de nuestros conceptos o símbolos. Es una realidad sin tiempo, ni espacio. Estos, además de secuencia, continuidad, interpretaciones, valoraciones, conclusiones, todos son el contenido de nuestra mente. Y debemos comprender que son creaciones limitadas si queremos comprender la totalidad de la vida.
Construimos el universo con nuestra mente, dependiendo de los condicionamientos de los que nos hemos alimentado y que hemos sido nosotros los inventores del tiempo, del espacio, de la continuidad o de la secuencia. Así creamos nuestro pensamiento que bien acondicionado por estos conceptos, más recuerdos, más valoraciones, hacen de él algo inoperante para entender la esencia.
Pero una energía, cualitativamente distinta, puede ser activada cuando actuamos desde la totalidad del ser.
Para explorar esas otras dimensiones no se requiere renunciar al mundo, a la sociedad ni a nuestra mentalidad. A pesar de todo, a eso nunca se podrá renunciar. La mente es la sustancia de nuestro ser interior. Nos tenemos que volver hacia el interior y comprender simplemente que la mente es una entidad condicionada.
No podemos, ni debemos descondicionar la energía de una mente condicionada, pero si podemos dejarla en suspensión, relajarse y esa abundante fuente de energía permitirá que otra, la energía universal, que es indiferenciada empiece a actuar sobre nosotros, en nosotros y a través de nosotros.
Este es el complejo organismo a través del cual funcionamos y construimos el mundo. Debemos comprender su naturaleza, su “modus operandi”, sus limitaciones.
Comprender las limitaciones nos lleva al centro, y el centro se relaja en su ser, sin deseos de llegar a ser o de adquirir, quedad en suspensión, en “stand by”.
Cuando nuestra realidad es despojada de todas sus estructuras conceptuales, entonces nace un ser humano sin miedos, libre de arrogancia y de avidez. Ahora existen nuevas bases para las relaciones.
Si la mente está condicionada, no podemos vivir en paz, en amor, en armonía los unos con los otros.
De ahí la urgencia en explorar una dimensión libre del movimiento cerebral y de sus construcciones.
Es la urgencia de renacer a una dimensión de paz y amor.

Carlos Fiel Centro Sadhana España

MEDITACION Y SALUD

Existe en cada uno de nosotros una gama variada de dones que en general no asumimos y quedan latentes sin desarrollarse plenamente.
n como semillas que no florecen ni fructifican. Y constituyen netamente la herramienta básica de todo lo que contribuye al despliegue evolutivo de nuestro ser en el contexto de la especie humana, en un planeta primordialmente acuático y en un universo inequívocamente solar.
Al mismo tiempo, está comprobado que un amplio repertorio de afecciones, trastornos y padecimientos humanos surgen de una incorrecta disposición de nuestras energías, tiempo y oportunidades de realización y plenitud. Esto no depende de doctrinas, esquemas o ideologías específicas a las que debamos ajustarnos a fin de justificar nuestra presencia en el mundo. La posibilidad de existir con intensidad y de asumir nuestros potenciales naturales está al alcance de todos, pero pocos son los que se embarcan en esta travesía reveladora, distraídos por los “ruidos” de la sociedad de consumo, o abrumados por el complejo quehacer cotidiano para “ganarse el pan de cada día”.
La Organización Mundial de la Salud ofrece esta definición, que consideramos materialista e incompleta: “Salud es el logro del máximo nivel de bienestar físico, mental y social y de la capacidad de funcionamiento que permiten los factores sociales en los que viven inmersos el individuo y la colectividad.”

No podemos reducir la vida humana apenas a los aspectos meramente biológicos y sociales de nuestra cultura. En el ser humano, la existencia biológica y psicológica se encuentra dotada de inteligencia, imaginación y ternura: eso es la espiritualidad. La vida humana no consiste en un hecho exclusivamente biológico: es una complejidad bio-psico-espiritual. Vivir humanamente no es apenas lograr mantener una vida biológica estable, reproducirse, y alcanzar cierto grado de bienestar propicio para tales fines. De modo igual o más importante, es realizar al máximo nuestro potencial sagrado.
No somos entidades de carne y hueso que ocasionalmente tienen experiencias espirituales: somos criaturas espirituales que evolucionamos en el seno de experiencias materiales. Pero por su naturaleza intangible y por deformación colectiva, lo “espiritual” se presta a fantasías de todo tipo que poco contribuyen a lo que en verdad han tratado de comunicarnos todos los grandes maestros de la humanidad.
¿De qué se trata? Pues que somos parte de un campo de energía suprema que sólo nos requiere fluir sin restricciones a fin de expresar en nuestro ser el himno de la creación. Meditar es un acto liberador donde la mente contempla su trascendencia vital en la realidad espiritual del ser humano, para disfrutar sin límites.
Sobre el autor:
Miguel Grinberg

Meditación Zen

Tradicionalmente, en China y Corea, únicamente los monjes practicaban Zen. Pero el Zen ha llegado a Occidente donde la gente laica practica Zen. Esto ha cambiado el carácter del Zen.
Tradicionalmente, en China y Corea, únicamente los monjes practicaban Zen. Pero el Zen ha llegado a Occidente donde la gente laica practica Zen. Esto ha cambiado el carácter del Zen. Ahora nuestra enseñanza trata sobre el Zen en la vida de cada día. Sentarse Zen todo el tiempo no es posible para la gente laica. El Zen de cada día significa aprender a sentar la mente. Sentar la mente significa mantener una mente que no se mueve. ¿Cómo mantienes una mente que no se mueve? Deja de lado tu opinión tu condición y tu situación momento tras momento. Cuando hagas algo, simplemente hazlo. Este es el Zen de cada día. Para la gente laica la enseñanza del Gran Amor, la Gran Compasión y el Gran Camino del Bodhisattva es muy importante. Para alcanzar esto es necesario mantener una mente que no se mueva, entonces la situación correcta, la función correcta y la relación correcta aparecen por sí mismas en la vida de cada día.

. Técnicas de meditación
Hay varias técnicas de meditación. Cada técnica produce un efecto especial sobre la mente.
Prácticas de la mente: estas prácticas son el corazón de la meditación. Tienen diferentes efectos sobre la mente. También, la velocidad del efecto puede variar en función de la técnica utilizada.
En todas las técnicas de meditación la respiración es importante. Para tranquilizar el cuerpo y la mente es útil realizar varias respiraciones largas y profundas al comienzo de la meditación. Respira utilizando el diafragma y centra tu atención en la zona situada por debajo del ombligo. La respiración debería ser relajada, natural y tranquila.
Algunas de las diversas técnicas son:

Técnica 1: Mantener una Pregunta
Tradionalmente llamada “hwa tou.” Si tienes una pregunta, esta pregunta te ayudará a practicar. Si la duda es lo suficientemente grande e intensa, las más usuales son: “¿Qué soy yo?”, “¿Qué es la vida?”, etc. esta duda te proporcionará una mente anterior al pensamiento. Deja de lado todo pensamiento, todas las opiniones y deseos y continuamente retorna a la mente que se pregunta.
Técnica 2: Practicar con un Mantra
Usar un mantra para calmar la mente y fortalezer el centro [Tantien] es una técnica utilizada por los estudiantes Zen. La principal diferencia entre los diferentes mantras radica en la duración del mantra y en la dirección del mantra. Generalmente cuanto más incesante es el pensamiento, más corto es el mantra.
La práctica usual consiste en recitar el mantra constantemente prestándole atención y dejando que todo otro pensamiento disminuya. Esto lleva cierta práctica debido a que es muy fácil dejar que una parte de la mente ‘cante’ el mantra mientras que la otra esté pensando en la cena o en una película del cine. Cuando esto ocurra, vuelve a traer tu mente amablemente para prestar atención al mantra sin juzgar nada ni preocuparte de sí estás o no muy despistado.
Los mantras más comunes utilizados en nuestra Escuela son los siguientes:

Mente Clara, Mente Clara, Mente Clara — No sé
Este mantra es normalmente aconsejado a los principiantes junto con un ejercicio de respiración. Inspira mientras repites mentalmente ‘Mente Clara’ tres veces (Mente Clara, Mente Clara, Mente Clara) y luego espira pensando ‘Nooooooooo seeeeeeeeeeeeeeeeé’ una vez durante toda la duración de la espiración. La duración de la inspiración y de la espiración varían con cada persona, sin embargo la duración de la espiración debería aproximadamente el doble de la inspiración, si es posible. Es importante permanecer relajado y no forzar en ningún momento la respiración.
Esta es generalmente la primera técnica enseñada en nuestra Escuela.
Kwan Seum Bosal
Este es nombre coreano del bodhisattva de la compasión, Avalokitesvara. Este mantra es el normalmente aconsejado a aquellas personas cuyas mentes no pueden permanecer tranquilas ni un minuto o que no pueden concentrarse por mucho tiempo. Debido a que es un mantra corto puede ser repetido una y otra vez (normalmente ayudado de un rosario de cuentas para contar). La recomendación usual es repetirlo de 3000 a 10.000 veces al día para quien realmente desee clarificar su mente frente a un problema en concreto. También es usado diariamente por mucha gente como parte de su técnica de meditación sentado. Es importante mantener una mente relajada mientras se recita el mantra. Si nos sentimos demasiado tensos o excitados es preferible descansar y relajarse y volver a intentarlo en otro momento.
Técnica 3: Práctica Kong-an
La práctica Kong-an es una antigua forma de pregunta y respuesta. La palabra Kong-an significa “archivo público”. Se trata de las anécdotas e historias conocidas de los Maestros Zen del pasado. Las respuestas a los Kong-ans se hayan enraizadas en la realidad que se halla más alla del tiempo y del espacio, más allá de los gustos y de las aversiones, son tal como son. Una de las funciones del Kong-an es proporcionarte una Gran Pregunta si no tienes una. Otra función es ayudarte a eliminar los “anzuelos” de tu mente. Cada Kong-an tiene anzuelos (como anzuelos de pescar mentales) y cuando no puedes resolverlo es porque tu mente ha quedado atrapada en uno de los anzuelos del Kong-an. Sentarse con el Kong-an como pregunta es una de las tradiciones de la práctica Zen.
Técnica 4: Contar las Respiraciones
Se cuentan las respiraciones de 1 a 10, bien en la espiración (mejor para los principiantes) o en la inspiración (más difícil). Si pierdes la cuenta, o llegas a diez comienza de nuevo.
Técnica 5: Meditación de la Mente Clara

Esta forma de meditación consiste en simplemente sentarse y ser consciente de lo que está ocurriendo justo en este instante. Esta es la mente del momento tras momento. Esta mente oye a los pájaros en los árboles, los coches yendo y viniendo, los aviones en el cielo y los niños jugando afuera. En la mente clara no existe ningún sonido que sea considerado ruidoso o molesto, todo es como es. Esta no es una técnica para principiantes, sinó el resultado de haber puesto en práctica las anteriores prácticas.
Extraído de Dharma Mirror – Manual of Practice Forms:
Maestro Zen Seung Sahn

LOS CUATRO PASOS HACIA EL AMOR OSHO

El amor es la unión, el encuentro orgásmico de la muerte y la vida. Si no has conocido el amor, te lo has perdido. Naciste, viviste y moriste, pero perdiste la oportunidad.
Te has equivocado tremendamente, totalmente, absolutamente, has perdido el intervalo entre las dos notas. Ese intervalo es el pináculo más alto, la experiencia suprema.
Para alcanzarlo, hay cuatro pasos que debes recordar.
El primero: estar aquí y ahora, porque el amor sólo es posible en el “aquí-ahora”. No puedes amar en el pasado. Muchas personas viven simplemente de recuerdos, amaron en el pasado. Y hay otros que aman en el futuro; eso tampoco se puede hacer. Estas son formas de evitar al amor. El pasado y el futuro son las formas de evitar al amor.
De modo que amas en el pasado o amas en el futuro y el amor es sólo posible en el presente porque sólo en este momento la vida y la muerte se encuentran… en el oscuro intervalo que está dentro de ti. Ese intervalo oscuro está siempre en el presente, siempre en el presente, siempre en el presente. Nunca es pasado y nunca es futuro. Si piensas demasiado—y pensar es siempre o del pasado, o del futuro—tus energías se separarán de tus sentimientos. Sentir es estar aquí-ahora. Si tus energías se mueven en función del pensar, entonces no tendrás suficientes energías para adentrarte en los sentimientos y el amor no será posible.
Así que el primer paso es estar aquí-ahora. El futuro y el pasado traen pensamientos y el pensar destruye el sentir. Y una persona obsesionada con el pensar, poco a poco se olvida completamente de que también tiene un corazón.
Un hombre que piensa demasiado, avanza de tal manera que, poco a poco, deja de expresar lo que siente. No prestándole atención al sentir, empieza a alejarse de él. Hay millones de personas en este estado sin saber qué significa el corazón. Creen que es sólo un mecanismo. Se concentran exclusivamente en la mente. La mente es un extremo, es necesaria, es un buen instrumento, pero debe usarse como un esclavo. No debe ser el amo. Una vez que la mente se convierta en el amo y dejes en segundo término al corazón, vivirás, morirás, pero no sabrás qué es Dios, porque no sabrás qué es el amor.
Al contactar con él por primera vez ,ese intervalo oscuro parece ser amor y cuando te pierdes en él, se convierte en Dios. Dios comienza con el amor, o Dios es la última cúspide del amor.
El segundo paso hacia el amor es: aprende a transformar tus venenos en miel…
Mucha gente ama, pero su amor está muy contaminado con venenos, con odio, celos, furia, posesividad. Mil y un venenos asedian tu amor. El amor es algo delicado. Detente a pensar en la ira, en el odio, en la posesividad, en los celos. ¿Cómo puede el amor sobrevivir?
En primer lugar las personas utilizan demasiado la cabeza y olvidan el corazón. Son la mayoría. Una minoría, todavía vive un poco en el corazón, pero esa minoría también está equivocada, su pequeña luz de amor está rodeada por celos, odio, ira y mil y un venenos. Así, todo el viaje se vuelve amargo. El amor es la escalera entre el cielo y el infierno, pero la escalera siempre tiene dos caminos: puedes subir o bajar. Si existen venenos, la escalera te llevará hacia abajo. Entrarás en el infierno y no en el cielo. Y en vez de alcanzar una melodía tu vida será un estruendo nauseabundo, contradictorio, como el ruido del tráfico. Un ruido enloquecedor, una multitud ruidosa, sin armonía. Permanecerás al borde de la locura.
Por lo tanto lo segundo a recordar es: aprende a transformar tus venenos en miel.
¿Cómo serán transformados? Hay un proceso simple. De hecho no es correcto llamarlo transformación porque no tienes que hacer nada, sólo necesitas paciencia. Te estoy revelando uno de los mayores secretos. Inténtalo: cuando sientas rabia, no hagas nada, sólo siéntate en silencio y observa. No estés ni a favor, ni en contra. No cooperes con ella, no la reprimas. Sólo obsérvala, ten paciencia, mira lo que sucede… déjala surgir.
Recuerda una cosa: nunca hagas nada cuando el veneno se apodere de tu estado de ánimo, simplemente espera. Cuando el veneno empiece a cambiar…
Esta es una de las leyes básicas de la vida: todo cambia continuamente. Como te había dicho, el hombre se vuelve mujer y la mujer se vuelve hombre, porque periódicamente ocurren cambios en ti. El hombre bueno se vuelve malo y el malo bueno; el santo tiene momentos de pecador y el pecador, de santo… uno sólo tiene que esperar.
No actúes cuando la furia está en su punto más álgido, si no te arrepentirás y entrarás en una reacción en cadena y crearás karma. Es así como entras en el karma. Haz algo cuando estés en un momento negativo y formarás parte de una cadena interminable. Cuando estás negativo y actúas, el otro se vuelve negativo, el otro está dispuesto a hacer algo. La negatividad genera más negatividad. La negatividad provoca más negatividad, la furia crea más furia, la hostilidad crea más hostilidad y las cosas siguen y siguen y siguen. La gente ha estado luchando entre sí, durante vidas enteras. ¡Y aún continúan!
Espera. Cuando estás furioso, éste es el momento de meditar; no desperdicies ese momento. La ira está creando tanta energía en ti… que puede destruirlo todo. Pero la energía es neutral; la misma energía que puede destruir, puede ser creativa. Detente. La misma energía que puede destrozarlo todo, puede ser una lluvia de vida.
Sólo espera. Si esperas y haces las cosas sin prisa, un día te sorprenderás al ver el cambio interno. Estabas lleno de ira y la ira iba aumentando y aumentando hasta que llegaste a un clímax… y entonces el curso de las cosas empezó a cambiar. Y puedes ver que está cambiando y la furia va desapareciendo y la energía liberándose. Entonces estarás en un estado de ánimo positivo: el ánimo creativo. Ahora puedes hacer algo. Hazlo ahora. Espera siempre el momento positivo.
Y no estoy hablando de represión, no estoy diciendo que suprimas lo negativo. Lo que digo es que observes lo negativo. Recuerda la diferencia, existe una tremenda diferencia. No digo que te estanques en lo negativo, que te olvides de lo negativo, que hagas algo en contra de ello, no. No estoy diciendo eso. No digo que sonrías cuando estás furioso, no. Esa sonrisa será falsa, fea, fingida. No sonrías cuando estés furioso. Enciérrate en tu cuarto, coloca un espejo frente a ti y mira tu rostro lleno de rabia. No hay necesidad de mostrárselo a nadie. Es cosa tuya, es tu energía, tu vida y debes esperar el momento oportuno. Sigue mirándote al espejo, mira tu cara enrojecida, los ojos rojos, al asesino en ti. ¿Has pensado alguna vez que cada uno lleva un homicida en su interior? Tú también llevas uno. No creas que el asesino está en otra parte, ni creas que el que comete el asesinato es otro. No, todos tienen la posibilidad de asesinar. Llevas el instinto suicida en ti.
Mírate en el espejo; esos son tus diferentes estados, debes familiarizarte con ellos. Conocerse a uno mismo forma parte del crecimiento.
Desde Sócrates hasta nuestras días se ha oído: “Conócete a ti mismo”. Pero ésta es la manera de conocerse a uno mismo. “Conocerte a ti mismo”, no significa sentarse silenciosamente y repetir: “Soy Brahma, soy una alma, soy Dios, soy esto…” no tiene sentido. Conocerse a uno mismo quiere decir conocer todos los estados, todas las posibilidades: el asesino, el pecador, el criminal, el santo, lo sagrado dentro de ti, la virtud, el Dios, el Diablo. Conoce todos los estados, toda su gama; conociéndolos descubrirás secretos, llaves.
Verás que la ira no permanecerá para siempre, o ¿sí podrá? No lo has intentado; ¡Inténtalo! No puede permanecer para siempre. Si no haces nada, ¿qué sucederá? ¿Podría la ira quedar suspendida por siempre y para siempre? Nada permanece para siempre. La felicidad viene y se va, la infelicidad viene y se va. ¿Entiendes esta simple ley? Todo cambia, nada permanece. Así que, ¿por qué tener prisa? La rabia ha llegado. Se irá. Sólo espera, ten un poco de paciencia. Mira en el espejo y espera. Déjala correr, deja que tu rostro se vuelva feo y homicida, pero espera y observa.
No reprimas la rabia y no actúes bajo su influencia y pronto verás que tu rostro se suavizará, tus ojos se calmarán; la energía cambia, lo masculino se convierte en femenino… y pronto estarás radiante. La misma rojez que era rabia ahora ha adquirido un cierto resplandor, una belleza en tu rostro, en tus ojos. Ahora puedes salir, el momento de actuar ha llegado. Actúa cuando estés positivo. No fuerces a la positividad, deja que llegue a su tiempo. Este es el secreto. Cuando digo: “Aprende a transformar tus venenos en miel” , eso es lo que quiero decir.
Y tercero: comparte. Cuando tengas algo negativo, guárdalo para ti. Cuando tengas algo positivo, compártelo. La gente, comúnmente, comparte sus negatividades, no comparte sus experiencias positivas. La Humanidad es simplemente estúpida. Cuando están contentos no comparten, son avaros. Cuando se sienten infelices, son muy pródigos. Entonces están mucho más dispuestos a compartir. Cuando la gente sonríe, sonríe muy moderadamente, sin llegar muy lejos, pero cuando están furiosos, lo están totalmente. El tercer paso es compartir la positividad. Esto hará que tu amor fluya como un río y hará que surja de tu corazón. El dilema de tu corazón empezará a cambiar cuando compartas.
He oído un dicho muy extraño de Jorge Luis Borges. Escúchalo:

“Dale aquello que es sagrado a los perros.
Arroja las perlas a los puercos
porque lo que importa es dar”.

Has oído lo contrario que dice así: “No arrojes nada a los perros y no des perlas a los puercos, porque no entenderán”.
Lo que importa no es lo que estás dando: perlas, santidad y amor, ni a quién se lo estás dando. Eso no es importante. Lo importante es que estés dando. Da cuanto tengas. Gurdjieff solía decir: “Todo lo que acumulé, lo perdí y todo lo que di, es mío. Todo aquello que di aún lo tengo, y todo lo que acumulé se perdió, se fue.” Cierto; tienes sólo aquello que has compartido. El amor no es una propiedad para ser guardada; es un resplandor, es una fragancia para ser compartida. Cuanto más compartas, más tendrás; cuanto menos compartas, menos tendrás.
Cuanto más compartas, más surgirá de tu interior. Es infinito; más brotará. Saca agua del pozo y más agua fresca fluirá hacia él. Deja de sacar agua, cierra el pozo, sé un miserable y cesará de manar. Poco a poco las fuentes morirán, se bloquearán y el agua que está en el pozo se corromperá, se volverá rancia y sucia. El agua que corre es fresca… el amor que fluye es fresco.
Así que el tercer paso hacia el amor es compartir tus cosas positivas, compartir tu vida, compartir todo lo que tengas. Todo lo bello que tengas, no lo escondas.
Comparte tu sabiduría, comparte tu oración, tu amor, tu felicidad, tu gozo; comparte. Sí, si no encuentras a nadie, comparte con los perros, pero comparte. Con las rocas, pero comparte. Cuando tengas perlas, espárcelas. No te preocupes si las das a los puercos o a los santos. Lo que importa es dar.
El almacenamiento envenena el corazón. Toda acumulación es venenosa. Si compartes, tu sistema estará libre de venenos. Y cuando des, no te preocupes por si serás correspondido o no, no esperes ni tan siquiera las gracias. Siéntete agradecido a la persona que te permitió compartir algo con ella. No esperes en el fondo de tu corazón que él tenga que sentirse agradecido porque compartiste algo con él. No, siéntete agradecido porque él estuvo dispuesto a escucharte, a compartir un poco de energía contigo, porque estuvo dispuesto a escuchar tu canción, dispuesto a ver tu danza, porque cuando fuiste hacia él a darle no te rechazó… pudo haberlo hecho.
El compartir es una de las virtudes más espirituales, una de las más grandes.
Y la cuarta: no seas “alguien”. Una vez que comienzas a pensar que eres alguien, te estancas. Entonces el amor no fluye. El amor sólo fluye de alguien que no es nadie. El amor mora sólo en la nada.
Cuando estás vacío, hay amor.
Cuando estás lleno de ego, el amor desaparece.
El amor y el ego no pueden converger.
El amor puede existir con Dios y no con el ego, porque el amor y Dios son sinónimos. Es imposible que el amor y el ego estén juntos. Así que, sé la nada. El “no ser” es la fuente de todo, el “no ser” no ser es la fuente del infinito… “no ser” es Dios. Ser “la nada” significa nirvana.
Sé “la nada” y al serlo, habrás alcanzado el Todo. Siendo “algo” te perderás; al ser “la nada”, llegarás a casa.

Vida, amor, risa