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¿Estaría UD. dispuesto a volver a enamorarse?

Posted on 02 octubre 2012 by monica

Es un tanto osado interrogar a quien no se conoce sobre determinados temas..;pero acaso esta deliciosa música que ha comenzado a escuchar, me ayuda especialmente a entrar en el “clima”.
Quizás UD. no haya encendido ningún aparato de audio, y simplemente ha comenzado a interactuar, esa magia que rodea a algunos especiales seres y o, porque no, a determinados lugares.

Al hacerle esta pregunta, un tanto particular, le estoy ofreciendo la hermosa oportunidad de conocer, un lugar sumamente privilegiado, del cual no dudo le costará mucho marcharse.

¿El porqué? Buena pregunta para mí…que aquí he vivido por años, y tras marcharme he retornado.

¿Será porque hace muchos años me dieron a tomar agua de La Cachimba del Rey?¿Cosas del destino? Quizás…Solo sé que aquí, los más experimentados timoneles echaron ancla a través de la historia y aquel que no lo hizo naufragó en sus costas y aún hoy, acude a los veraniegos “saraos”, disfrazado de pirata, donde tampoco sé porqué, se divierte más que en ningún otro lugar del planeta, incluyendo el posible cielo.

¿Un lugar mágico?…Puede ser…Un lugar donde han establecido residencia, los más variados e interesantes personajes de ambas márgenes del Plata y también del cercano Brasil…

Aquí plantó sus cuarteles Joao Goulart, carismático político brasileño y zumban en mis oídos los nombres de muchos escritores, pintores y artistas de renombre, que también se han quedado.

Desde el excéntrico archisociable, hasta el más tímido y escondido anacoreta, todos, invariablemente han encontrado aquí su lugar elegido. Ya sea para sus descansos veraniegos, o para unas cortas vacaciones, en las cuales recuperan la paz y la estabilidad perdidas…Y esos vuelven cada vez que pueden o cada año, como lo hacen las ballenas a la ensenada que enmarca Piedras del Chileno.
Veo que ha comenzado a interesarse…

Si le interesa ubicarlo, el lugar es aquí mismo donde yo estoy plantada 35 grados latitud SUR,55 grados longitud OESTE, en el azul confín, donde se vierte el Río de La Plata, en las salobres y cristalinas aguas del Océano Atlántico. Las arenas son finas y doradas y conforman un enclave del cual emerge, cual salvaje, pero sofisticada sirena, una península city, con todo aquello que UD. necesita para pasarla súper bien.

Tendrá múltiples opciones si de playas se trata, pero las dos clásicas son: La Mansa y La Brava, sin descontar Chihuahua, que es la nudista por exelencia. En La Mansa, comodamente reclinado, apreciará el verde telón de fondo de Isla de Gorriti, donde una revista de la vecina orilla ha comenzado a construir su exclusivo reducto:el Parador de “Caras”.

Y si su gusto se inclina por el fuerte oleaje, le recomendaría la surfera playa Brava, que es en general la preferida por los más jóvenes.

Cómodas sendas para caminantes y corredores bordean la costa y le conducen, aún sin saberlo, hasta el Puerto de Yates, donde amarran infinidad de banderas; cruceros de distinta envergadura, lanchas, veleros de 1, 2 y 3 palos, donde alternan en esa cacofonía marinera, los del más viejo estilo. de auténtica madera, con los de las más estilizadas y modernas líneas de fibra de vidrio.

Allí en medio del mañanero despertar de los que hacen vida de a bordo, están también las lanchas de alquiler, que lo podrán llevar a visitar las islas y también los puestos de ventas de pescado y de mariscos donde no es muy raro hallar a un “peluca”, que así se llaman los viejos lobos machos, que se acostumbró a comer de arriba, como vulgarmente se dice, y liga todos los recortes de los fileteadores de pescado.

Subiendo de las marinas hacia la calle circundante, está el antiguo y exclusivo Yate club, con su variada cocina internacional, de la que podría recomendarle el “filete de brotota a la manteca negra”…y a la derecha y sobre las aceras, con toda esa misma y espléndida visual, pululan una serie de bistrae, cada cual con su personal estilo, donde, bajo las invitantes y acogedoras sombrillas, le ofrecerán distintas exquisiteces y los mejores vinos importados y de la zona. Todo eso mientras UD. observa con no pocas ganas las embarcaciones que se aprestan a zarpar.

Y, si así se decide y su opción es realizar un paseo en barca a la isla más cercana, con un poco de curiosidad de su parte, aprenderá como se mide la eslora de una embarcación y donde quedan babor o estribor.

Ah¡ Pero lo olvidaba… Ud. debe ser amante de los deportes náuticos o quizás terrestres, y gustará del paddle, el frontón o el tennis…Aquí podrá jugarlos y también presenciar algunos torneos de famosos disputando alguna copa este verano. Si ama el golf dispondrá de muy buenos links, durante todo el año.

¿Dijo caballos…? En el Hípico de Solanas se realizan cabalgatas al atardecer y quizás quiera presenciar el desfile de campeones árabes que suele ofrecer para quien guste asistir, el Hotel Conrad de la cadena Hilton.

En el centro de la península, surtidas boutiques le ofertarán prendas de firmas internacionales y también podrá elgir alguna pieza muy especial en los anticuarios o en su defecto, bellas artesanias de la zona en la multitudinaria feria de los artesanos.

Sin moverse prácticamente de allí, es posible asistir al cine, luego cenar y, si le cae bien, un delicioso café en una muy buena confitería.

Y por fin, si lo que Ud. quiere es zarandarse un poco, o pasar una noche más movida, están las consabidas Discos o una boite tanguearía para los de más de treinta.

A toda esa parafernalia de la Punta y alrededores puede agregársele varias muy buenas parrilladas, pizzerías y restaurantes en la ciudad de Maldonado, que a su manera y en distinto ritmo, también tienen lo suyo. Allí podrá visitar el antiguo Cuartel de Dragones, el Museo Mazzoni y especialmente el de Garcia Uriburu, conocido plástico argentino que realizó personalmente la ubicación de las piezas y la estudiada y precisa iluminación de las mismas.

Ahora; mientras le cuento, estoy ubicada frente a la ventana de la casa donde vivo, en el barrio residencial de Punta Ballena…Este, como los otros de San Rafael, Golf, Pinares, o Rincón del Indio y La Barra, poseen una envidiable peculiaridad…Y, si UD. ha viajado por otros países, las más lujosas residencias, solo se adivinan detrás de los altos muros cerrados con varios cerrojos. Aquí desde el más suntuoso chalet, hasta la más deliciosa, pequeña y rústica cabaña, todos están estética y democráticamente unidos, por la continuada y perfecta alfombra verde del césped que las rodea…Sin muros y sin rejas. Cada uno es, en sí, una verdadera expreción artística y personal de sus dueños, y, curiosamente impera un buen gusto muy apreciable, bastantemente característico de una clase social generalmente privilegiada.

En la zona de Punta Ballena se encuentra un preservado lugar, que es el Arboreto de Lussich, dónde a escasos quince minutos de donde Ud. se encuentre, podrá realizar una solitaria caminata, en medio de un mágico silencio, solo interrumpido por el canto de algún pájaro, o el sonido apagado de sus propios pasos, en total seguridad. Esa es la oportunidad en que podrá, en cada mirada, hacer una degustación casi religiosa del paisaje. Los ejemplares que allí se guardan, tienen mucha antigüedad y son los autóctonos y también los importados por este sabio gourmet de la naturaleza. Y si esta visita la realiza en otoño, que para mí es el mes de la excelencia, se maravillará con la inmensa policromía de las diversas especies, que lentamente se preparan para el letargo invernal, en contrastantes aguafuertes, que van del obsecuente verde en todos s,us matices pasando por los ocres, tierras de siena, oros y amarillos hasta los centellantes naranjas y rojos.

Punta Ballena es, sin duda uno de los lugares más privilegiados…y muchos argentinos que tienen su casa aquí, le aman tanto o más que a su natal Buenos Aires.

De aquí donde estoy situada, veo la corteza centenaria de un eucaliptos, un macizo de acacias que comienzan a teñise del clásico amarillo y varios pinos marítimos… Hay madreselvas enredadas aquí y allá que perfuman las tardes y puedo oír el canto de las gallinetas salvajes que aún habitan estos bosques perfumados de resinas y salitre. Paseando la mirada en derredor, aprecio los enjardinados chales que nos circundan…y pienso que, mientras “permitan” que existan entre ellos esos remansos salvajes, donde la fauna autóctona vive y procrea, habremos preservado el verdadero e incalculable tesoro de estos parajes … Porque todavía, y Ud. sabe porque digo “todavía”, los zorzales, las calandrias y los picapalos frecuentan la copa de agua y los cereales que les brindo cada mañana.Y también, entre los juncos de la Laguna del Sauce, aún suelen nadar los patos que siempre vivieron allí. Y eso no es poco…

Entonces valdrá la pena aplaudir, como habitualmente se hace por las tardes, las magníficas puestas de sol, en cada playa, o en las mismas terrazas de Casa Pueblo…

POR ESO Y MUCHAS OTRAS COSAS, YO AMO ESTE LUGAR…y por ello, nada más que por ello, le estoy invitando a que Ud. lo conozca…PARA QUE UD… SI AÚN ESTÁ DISPUESTO, TAMBIEN VUELVA A ENAMORARSE.

Susana Ribas

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