Lo de Andrés……en Punta

Posted on 17 febrero 2014 by monica

Pero yo solo le converso cuando él toma la iniciativa y saca algún tema. Yo respeto mucho a los clientes”,… con estas palabras recordaba -hace unos años- Andrés Moreda al escritor argentino Adolfo Bioy Casares, asiduo comensal de su famoso restorán Lo de Andrés, ubicado en el edificio Vanguardia de Punta del Este. La semana pasada Moreda murió. Tenía 86 años y en 2009 había entregado el timón de su negocio a su hijo, llamado también Andrés.

Lo de Andrés, abrió sus puertas a comienzos de los años 70, imponiendo un estilo en Punta del Este basado en cuatro pilares: la buena educación, el respeto, el buen servicio y una carta con pocos platos sencillos, pero deliciosos.

Moreda, era el fruto de un Uruguay que parece fenecido pero que aún sobrevive silencioso. Don Andrés, como lo llamaban quienes lo conocieron, había nacido en Rosario, Colonia; huérfano de padre a los 10 años, salió a trabajar para ayudar a la economía familiar. Fue mozo en el Club Social de Rosario, donde aprendió el arte de servir y desempeñó varios oficios para ganarse y salir adelante en la vida. Y aunque le hubiera gustado, no pudo acceder a una formación académica. Pero la vida de alguna manera lo recompensaría también en esta materia. Se casó joven con Gladys Salomón, una maestra con la que formó un hogar para siempre y en el que nacieron sus dos hijos: Andrés y Analía.

Casi cinco décadas atrás, Moreda y su mujer recalaron en Punta del Este, donde tuvieron la concesión del restorán del Club Cantegril y durante un tiempo dirigieron el antiguo y por entonces único hotel de La Barra . En 1972 abrieron su restorán propio en un local de la planta baja del Vanguardia, lo que sería y es un lugar de referencia gastronómica de la península: Lo de Andrés. Al frente se puso él y al mando de la cocina Gladys, su mujer. En poco tiempo, el pequeño lugar, con tan solo 14 mesas, se convirtió en el sitio predilecto de lo más granado de ambas márgenes del Río de la Plata. ¿La razón? La sencillez de la propuesta y la discreción de sus dueños Por ello también, políticos de primer nivel, argentinos y uruguayos, lo eligieron como lugar de encuentro. Años atrás, era frecuente ver allí a Álvaro Alzogaray, Italo Luder y hasta Raúl Alfonsín, luego que dejó la Presidencia.

Bioy Casares fue un cliente incondicional. Almorzaba y cenaba diariamente en sus largas estadías de varios meses en la península. Llegaba, y antes de sentarse en su mesa, saludaba con su característica bonhomía a Gladys y a Andrés. Se sentía en su casa; seguramente porque Don Adolfo y Don Andrés eran, en sus respectivos oficios, dos grandes señores.

fuente elpais

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