Circuito de Fachadas Patrimoniales en Aigua

Circuito de fachadas patrimoniales posiciona a Aiguá como un destacado paseo turístico

Más de medio centenar de fachadas ya fue remodelada y recuperada mediante el proyecto de conservación de las construcciones edilicias antiguas de la localidad aigüense, el cual es coordinado por la profesora Liliana Bernárdez de Antía y el maestro Ariel Larrosa. El gobierno departamental impulsó esta iniciativa que surgió como clamor de un pueblo orgulloso de su identidad. Precisamente, desde hace tres años que se comenzó a trabajar en la creación de un circuito histórico y turístico con la ayuda de vecinos y funcionarios municipales que aportaron su mano de obra. Las primeras tareas se concretaron en fachadas de inmuebles construidos dentro de  predios donados por Margarita Muniz (fundadora de Aiguá), y luego se fueron expandiendo alcanzando más de 60 casas de familia, establecimientos públicos y comercios del lugar. El trabajo cuenta con el apoyo de la Intendencia de Maldonado, el Municipio de Aiguá y la Comisión de Recuperación de Fachadas de esa ciudad. Bernárdez sostuvo que “no fueron los primeros en soñar este proyecto porque hubo otras personas, pero por diferentes motivos no prosperó”. Posteriormente, cuando conoció a Larrosa dialogaron sobre la posibilidad de comenzar con la recuperación. En ese sentido, el maestro indicó que se centraron en las fachadas y los vecinos se ocuparon de la parte de carpintería. Los colores también jugaron un rol fundamental con el objetivo de lograr una armonía. El entorno también se intentó amalgamar mediante la colocación de macetas con malvones; ésta es una planta tradicional de Aiguá. Las direcciones generales de Planeamiento, y la de Obras y Talleres de la IDM, colaboraron en gran parte de este proceso que se consolida como un atractivo turístico de gran interés. Aiguá significa “agua que corre”. La zona está en un lugar estratégico debido a su comunicación con varios destinos importantes del país. En una época fue un centro industrial agropecuario en el que había una actividad comercial dinámica, bancos y oficinas del Estado. Producto de esto, el centro poblado de calles amplias tiene una característica que la distingue y define: su arquitectura de otrora de gran importancia y que hoy es capaz de ser considerada un bien patrimonial representativo de Uruguay de principios del siglo XX.

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