El cuidacoches mejor pagado del Este: $90.000

Posted on 16 enero 2013 by monica

Horacio Rodríguez (36 años) puede reconstruir parentescos y vocaciones de sus clientes, atender pedidos especiales y manías de cada uno de los entre 150 y 200 automóviles que acomoda y vigila cada día en Punta del Este. Sabe a quién tiene que llevarle el parasol, a quién no le gustan las calcomanías y debe despegarlas. Los días de playa baja la cantidad de autos porque la gente se expande por la costa. Los días nublados o de lluvia sus ganancias se multiplican porque los turistas llenan Gorlero y la península, y un lugar de estacionamiento se vuelve tan preciado como agua en el desierto.

La historia de este particular y dedicado cuidacoches  comienza como la de muchos trabajadores de temporada en Punta del Este. Desde hace décadas, la península es un embudo hacia donde caen miles de personas que llegan de diferentes departamentos. Una de estas historias es la suya como cuidacoches del estacionamiento frente al Casino Nogaró, junto al comienzo de Gorlero, en la puerta de la península.

Horacio nació en Young, Río Negro, donde vivió hasta los 14 años. A esa edad ya había abandonado la UTU y trabajaba en un aserradero donde cortaban madera para obras en Punta del Este. Primero, el balneario fue en su mente el destino de su trabajo adolescente.

Luego se fue para Montevideo, donde trabajó dos años en una panadería, pero el ritmo de la capital no le gustó y, ante la propuesta de un amigo, se volvieron juntos para Punta del Este. Horacio tenía 17 años y descubría el lugar donde se quedaría a vivir y formaría una familia.

Comenzó a trabajar en la construcción y se casó. Durante un tiempo vivió en el barrio Kennedy, un asentamiento lindero con el club de golf de San Rafael. Tuvo tres hijos. Su esposa se anotó en la lista que confecciona la Intendencia de Maldonado para otorgar espacio a los cuidacoches y le dieron un sector de la primera cuadra de Gorlero, pero resultó que allí ya había otra persona. Entonces, la pusieron en el estacionamiento frente al Nogaró.

Un verano, la esposa de Horacio no pudo realizar el trabajo y él la suplantó. Y ya no se fue más de ahí. Eso fue hace nueve veranos. Desde entonces, todos los meses de enero, sin día libre, Horacio los pasa como cuidacoches, entre las 10 de la mañana y las 21.

El resto del año, Horacio trabaja en la construcción, en una obra que se encuentra en Punta Ballena. Pero cada enero pide los primeros 15 días libres (la licencia de la construcción culmina el 13 de enero) y se reintegra el 1º de febrero.

El objetivo es exprimir al máximo la alta temporada en el estacionamiento. A propósito de lo que saca, Rodríguez afirma que “en días pico aproximadamente sacamos unos $ 3.000 por día. Otros días puede ser menos, entre $ 1.000 y $ 1.500”, lo que hace pensar en un total variable aproximado de entre $ 60.000 y $ 93.000 en el mes. En la obra le pagan $ 1.500 por jornada de trabajo.

Más que relación comercial
“Hay quienes te pueden dar $ 500 y también hay muchos que no te dan nada, y a todos hay que tratarlos con respeto”, dijo Horacio a El Observador. Con los años de experiencia, conoce la vida familiar y laboral de muchos de sus clientes.

Para Horacio es fundamental la comunicación. “Si no tenés un diálogo, no podés romper el hielo, y si no rompés el hielo, no hacés un cliente. Luego podés entrar más en confianza”, agrega. Esta confianza genera que la gente le lleve, por ejemplo, una canasta de Navidad, o que los guardavidas le presten protector solar en un predio que solo tiene unas palmeras bajas y muy poca sombra.

Además, para mejorar más el servicio, lee diarios y se informa de las noticias. A los argentinos les habla de noticias de su país, a los uruguayos del interior les pregunta por sus pueblos. Chequea cada día la web para ver el pronóstico del tiempo, porque se lo preguntan siempre. “Así se gana la voluntad de la gente”, sentencia.

Horacio se mudó del Kennedy y hoy vive en el barrio 14 de Febrero, en viviendas municipales construidas para realojar a familias del asentamiento. Sus hijos son una muestra fiel de los nuevos fernandinos, hijos de inmigrantes internos. Horacio está ahorrando para comprarse un auto. Además, quiere que se capacite a los cuidacoches y les den cursos de inglés y portugués, para atender mejor a los turistas.

elobservador.com.uy

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1 Comments For This Post

  1. Gabriel Says:

    Hola en el Parador de Mantras me cobraba el cuida coche 150$uru para estacionar el auto ,tenía una media sombra un robo,la intendencia de Maldonado controla esto.?

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