“En Comunicaciones dejamos de ser la cenicienta de la gestión”

Martín Pintos y la importancia de la comunicación en la gestión departamental

El hombre que tiene sobre su espalda la tarea de comunicar el gobierno de Enrique Antía es periodista de probada trayectoria en los medios y la persona que el Intendente fue a buscar para cambiarle la cara a la difusión de la gestión

En general no le gusta hablar, ni de la gestión que lo catapultó en un rol distinto, como de sí mismo. Sin embargo cuando lo hace se entusiasma tanto que no para. Cultiva un perfil bajo, aunque admite que no siempre fue así, pero que en este caso guarda prudencia por su investidura. Cuando se le pregunta por qué no habla más, de una de las direcciones que mejor rankea en el gobierno de Maldonado, responde tajantemente “porque cuando uno habla, habla la gestión. Las personas pasamos, la gestión es lo que queda, nada aporta que yo me saque cartel o me quiera hacer la estrella”. La política y él siempre estuvieron entrelazados, desde que era pequeño, y para sorpresa de muchos, se crió en un hogar de izquierda. “Con mi familia no puedo hablar de política, pierdo por goleada, incluso mi última pareja también era del FA, así que mejor me quedo en silencio”. Confiesa que sintió por parte de algunos el frío y el derecho de piso que le hicieron pagar por no ser de Maldonado cuando llegó. Periodista, locutor, productor, creativo, conductor de eventos, modelo de ratos, Pintos juega en toda la cancha y confiesa ser un hombre que aprendió a trabajar en equipo.

¿Siempre quiso ser comunicador?

“Vos sabes que sí. De chico lo soñaba pero no lo tenía asimilado a ciencia cierta. Creí que iba a seguir los pasos que la familia te indicaba, el tener un doctorado, pero bueno, un día dije basta, lo que quiero hacer es esto y hacia allí fui. Soy de perseguir mis sueños y no me doy por vencido fácilmente. Lo que quiero lo termino logrando, aunque pase años en el intento. Es una filosofía de vida. Soy porfiado y desafiante de la vida. No me convencen así nomás que las cosas no se pueden hacer, o que se terminan. Soy muy racional y necesito argumentos todo el tiempo antes de arroja la toalla. Si no los encuentro no dejo de luchar jamás por aquello que quiero”.

¿Cuántos años de carrera?

“25, empecé como estudiante en Canal 5 y me fui 11 años después como Jefe de informativos. Hice carrera ahí, no me olvido que entré llevando rollos con las notas al control de emisión. Jamás olvidé mis comienzos. Aprendí todo el detrás de cámara, fui productor, notero, conductor de informativos, coordinador y jefe de prensa. Fueron años muy intensos de crecimiento increíble. Además hubo proyectos propios, periodísticos que puse al aire con equipo y esfuerzo. Algunos me salieron bien, otros no tanto. Eso también te fortalece, el fracaso y la derrota enseñan mucho. Estuve en Del Sol al frente de Café con FM, en las radios del Sodre, fui jefe de informativos en El Espectador durante 11 años, armé portales de noticias, trabajé en diarios, revistas, fui corresponsal de cadenas internacionales, viajé mucho por mi trabajo como reportero presidencial en los años 90 y publiqué 5 libros, entre muchas otras cosas”.

¿Cómo se dió la vinculación con la gestión Antía?

“Lo conocí cuando era director de UTE, me apoyó en un proyecto de programa que tenía en el Espectador y no lo vi más. Cuando ganó lo llamé para saludarlo y nos vimos en un congreso de intendentes. Le llevé una propuesta para otro programa que tenía en mente y me pidió que lo fuera a ver, eso demoró unos meses. Vine a verlo y bueno, me ofreció el cargo. Me agarró de sorpresa. Le pedí 24 horas para pensar. Ese día me bajé del auto y en Pinares debo haber dejado el surco. Caminé y caminé por la playa con la cabeza a mil por hora. La decisión implicaba poner en pausa mi carrera. No fue fácil, pero las cosas en la vida pasan por algo. Las oportunidades y las personas se presentan en cualquier momento y hay que saber decodificar las señales del universo digamos. Me queda la satisfacción que me fue a buscar por lo que yo era profesionalmente y no cómo militante”.

¿Una vez dentro de la gestión, era lo que esperaba?

“Ni ahí, me trajo engañado Antía (sonríe), me dijo que era para armar algo en la web y hacer notas y me encontré con un monstruo de dirección. Comunicaciones corta horizontalmente todas las áreas. Si algo sale bien es mérito de todos, si sale mal siempre la culpa es de “comunicaciones”. Además no solo son las noticias, son las coberturas, las notas, los informes especiales, las locuciones, la publicidad y sus piezas para radio, tv, cine, redes sociales, gráfica, cada una distinta y diferente, es la cartelería en playa y vía pública, los espectáculos, el relacionamiento los colegas periodistas, entre otras cosas. Con mucho trabajo logré poner de pie una oficina que no era respetada. Ni auto teníamos, así que imagínate si no nos darían pelota. Hoy dejamos de ser la Cenicienta de la gestión. Igual hay mucho camino por recorrer. La base quedó, dependerá de los que vengan como siguen”.

¿Es una despedida?

“Esto no es para hacer un drama. Yo nunca ocupé un cargo público hasta ahora. No estoy atornillado ni voy a andar a los codazos por preservar un asiento. Lo mío es más técnico que político y con esa cabeza lo tomé. Antía se va en Febrero, yo entré con él, son altas las chances que me vaya con él también, pero no lo sé aún. Además es sentido común. En 2020 hay elecciones. Depende del resultado quien sea el próximo intendente. Yo creo que va a ser Antía, pero no hay partido ganado de ante mano. Los votos se cuentan de a uno y la noche de la elección. No me proyecto más allá de la realidad, hay que atravesar el proceso electoral y después de eso, si es como todos pensamos, ver si me quieren de nuevo o si yo quiero seguir. Hay muchas cosas a evaluar y no es el momento. Pero no me puedo proyectar como si fuera a seguir, no soy eterno ni pretendo serlo. Hoy no es algo que esté en mi cabeza todo el día, el tiempo pone todo en su lugar”.

¿Cómo define la actualidad de Comunicaciones?

“He trabajado junto a mi equipo muy duro por lograr que se vea un cambio positivo. Que podría ser mejor no dudo, pero que no se comunica la gestión no se lo acepto a nadie, ni al propio Antía con quien hemos tenido diferencias en este tema. Todo es mejorable, pero que se comunica, se comunica. El equipo para ello es muy importante. No solo tengo más de 15 personas a cargo, sino productoras externas, con su personal, fotógrafos, etc. Es un equipo grande y hay que saber conciliar con todos y escuchar a todos. Confieso que eso lo aprendí mucho acá. Maldonado me cambió la cabeza, me pude resetear y aprender a trabajar en equipo, algo que yo no aceptaba mucho, seguramente porque mi carácter me puede en la mayoría de los casos. Pero me propuse ser distinto y creo que lo logré. Podés preguntar a mis compañeros como soy como jefe o a los periodistas. El relacionamiento con los medios y los periodistas es muy bueno y eso me alegra mucho. Yo aprendí de todos. Pobre aquel que crea que todo lo sabe. Hoy me siento más humilde que cuando llegué al cargo. Tuvo mucho que ver la tarea, el equipo y alguien que en algún momento apareció sorpresivamente para hacerme ver mi otro yo”.

¿Cómo se arma el equipo de Comunicación?

“Lo heredé, no lo armé yo. Nos reunimos la primera vez y les dije que no me importaba a quien habían votado o iban a votar, sino que pedía lealtad con el trabajo. He contemplado miles de situaciones personales de cada uno porque todos somos humanos y problemas tenemos todos. El ponerme en su lugar siempre y el trabajar a la par de todos me hizo ganarme su respeto. No podes ser jefe o líder si te conducís a los gritos o con autosuficiencia. Cada uno hace lo que tiene que hacer y lo que le gusta hacer. Pensé la dirección como si fuera una redacción. Todos los días es un desafío nuevo, una página en blanco a completar. Ahí está nuestro desafío. Y con las productoras me llevo muy bien con todas y con todos los trabajadores que de ellas dependen, me permito salir cada tanto a comer un asado con todos los que puedo”.

¿Cómo siente que le va en la relación con los periodistas?

“Siendo uno más, ahí está la clave. Yo soy periodista, no dejé de serlo por ser Director. Y sé lo que el periodista necesita como herramienta para trabajar. Mi tarea es dar respuesta y hacérsela más fácil. Por eso termina una conferencia y reciben al instante las notas, fotos, videos, etc. Tener una gacetilla es básico, pensar el armado de un evento o conferencia con cabeza de periodista, es decir donde van, si hay audio, etc, etc. Además cuando llegué me junté con todos, uno a uno, y les pregunté qué les gustaría mejorar. No fui a sermonear a nadie, sino a pedir ayuda”.

¿Comunicar es un gasto o una inversión?

“Es una obligación. El gobierno administra dineros de otros y tiene que mostrar lo que hace. Algunas cabecitas pequeñas creen que invertir en publicidad es un gasto y están en un profundo error. Es una batalla que también he dado”.

¿Cómo se lleva con la política?

“Desde que tengo uso de razón escucho hablar de política. Mi viejo era militante del Partido Comunista, en casa había reuniones permanentes de muchos de los que hoy están en el gobierno que se va el 1o. de marzo. Incluso yo fui de izquierda muchos años hasta que empecé a ver otra realidad y me fui apartando. Pero con mi padre recorríamos el interior siempre. Vino muchas veces a Maldonado incluso. En el Frente jamás me perdonaron haber cambiado de cabeza, pero es su problema de ellos no mío. Trato de no hablar de política en casa de mis padres pero estoy rodeado. Incluso mi ex pareja es del FA. No fue fácil el proceso electoral”.

¿Cómo es un día en tu vida?

“Duermo muy poco. Me acuesto tarde y me levanto muy temprano, 5:30, leo portales, chequeo mails, escucho radios, agarro la ruta, porque yo no vivo acá. Hago 220 kilómetros por día para trabajar. Vengo escuchando radios nacionales y cuando arrancan las locales me quedo con las radios de acá. Las sigo todo el día igual en el celular o en la web y respondo dudas cuando las tienen al aire los periodistas, o les paso un vocero. He tratado de ser un nexo entre la gestión y mis colegas. Trabajo todo el día, puede ser en eventos, conferencias, redactando más que supervisando, soy uno más. Veo al Intendente todos los días y a determinada hora vuelvo. Me quedo incluso si hay eventos de noche también, pero corro con la ventaja que a Antía mucho no le gusta estar en grandes eventos nocturnos, a mí menos, así que ahí puedo zafar. Soy un bicho que huye de los flashes, prefiero estar en la calma de mi casa. Pero son muchas horas y los teléfonos no dejan de sonar nunca”.

¿Cómo es trabajar con Antía?

“Hay más mito que realidad. Es una persona con la que se puede dialogar, intercambiar, no siempre estamos de acuerdo obviamente, pero tiene claro que le digo lo que pienso. Hablamos bastante, incluso en los primeros años, no tanto ahora, de la vida en general, de la política. Se aprende mucho al lado de un bicho político de raza como es él”.

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