Ron Arad, entre design y arquitectura.


Ron
 Arad
 es un diseñador industrial, considerado uno de los más influyentes en la actualidad. Es un artista nato, quizá por sus orígenes, con un padre pintor y una madre fotógrafa. Se caracteriza por ser un artista poco común, al mezclar las nuevas tecnologías con materiales innovadores a la hora de diseñar objetos decorativos o piezas funcionales.  Haciendo cada obra única, explotando todas las posibilidades funcionales y formales de cada objeto.

Cuenta que se encontró con una chica en el aeropuerto que llevaba una copia mala de nuestras gafas y resultó que las había comprado en Alibaba. Cuando empiezan a trabajar ya están pensando en las restricciones. Le picó la curiosidad y la siguiente vez que viajó a China fue a visitar una de las fábricas donde fusilan sus diseños. 

Se le ocurrió ofrecerles diseños originales para que no tuvieran que seguir copiando. » «Me gustaba la idea, pero llevarlo a cabo es un trabajo a tiempo completo y yo no sirvo para hacer campaña. Al recibirnos, Arad deja de lado la gran tableta y el lápiz óptico con el que trabaja. Sus dominios, revueltos como el dormitorio de un adolescente, son más propios del vecino mercadillo de Camden que del aséptico proyecto que ha desarrollado en la séptima planta del madrileño Hotel Puerta América. 

Fachada del Museo del Diseño de la ciudad israelí de Jolón, obra de Arad. Se trata de un sistema de espirales que hace que el museo sea una obra de arte más importante que cualquier exposición que albergue

Arad aterrizó en Londres en 1973, con 22 años, recién licenciado en la escuela de Bellas Artes de Jerusalén. Sin un objetivo fijo, terminó interesándose por la escuela de arquitectura AA al ver a alguno de sus alumnos haciendo cameos en el filme Blow up, dirigida en 1966 por Michelangelo Antonioni y considerada, aún hoy, ejemplo artístico de modernidad. Una vez dentro se dio cuenta de que estaba mal visto construir y los arquitectos que terminaban haciéndolo pedían disculpas.«Ahora emplea el mismo software que se usa para diseñar cascos de moto. »

Fue descendiente de la generación que llegó después de la Segunda Guerra Mundial y que quiso construir una utopía en la tierra prometida. Diseñó un producto táctil muy parecido a la ‘tablet’ y se lo ofreció a la marca surcoreana LG, que no quiso comercializarlo. «Lo podría haber cambiado todo. » « La normativa que limita las porciones de suelo ha dado lugar a unos edificios muy particulares que se ensanchan en los pisos altos. » 

Tiene 64 años y varias décadas, es hoy un icono de design, cuando en 1981 creo su primera pieza de mobiliario, cuando creo un asiento de coche encontrado en un desguace, y el diseñador Jean Paul Gautier le compro las primeras seis.

Arad fue de los primeros en difuminar las fronteras entre diseño, arte y arquitectura. Hoy continúa perteneciendo a una minoría. Sigue sorprendiendo que sus sillas hechas de planchas de metal sean cómodas que sus piezas se vendan por cientos de miles de euros. Sus piezas hoy en varios museos muy prestigiosos como el MoMa son arte por donde las mires,aeropuertos con el sillón Folly en material moldeado.

Cuando veo sus piezas no dejo de paralizarme ante ese amor al design que me invade, pero sobre todo a ese conjunto de arquitectura, con arte y design que hacen que en conjunto sea una obra maestra.

El principal objetivo de Ron Arad es trabajar junto a grandes firmas de decoración, produciendo productos de alta calidad con diseños innovadores y capaces de ser producidos de forma masiva. 

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