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Gorriti y Lobos, mas allá de la península

Posted on 27 enero 2014 by monica

Las dos islas frente a Punta del Este ofrecen paseos y opciones diferentes, cada una con su encanto, con su perfil y con su geografía

La amplia mayoría de los turistas que llega a Punta desde el Este, por lo tanto cuando los automóviles coronan el “lomo” de la Sierra de la Ballena y la bahía de Maldonado se despliega frente a los ojos del que llega, la isla de Gorriti aparece como una mancha verde en medio del agua.

Es la isla más explícita de Punta del Este, la que reina en la vista desde toda la Rambla de la playa Mansa y desde la circunvalación de la península. Técnicamente ubicada todavía en el Río de la Plata, Gorriti es la isla más cercana a la costa de Maldonado. Iluminados desde hace unos años sus pinos y sus eucaliptus en la noche mediante focos, la isla de Gorriti forma parte de las postales más usuales del balneario.

Pero además de Gorriti, Punta del Este tiene otra isla. Y es en la noche cuando su presencia se hace más explícita: la isla de Lobos, con su gigantesco faro que emite un destello cada cinco segundos que se ve en 40 kilómetros a la redonda. Es que Lobos se encuentra a 12 kilómetros de la península y durante el día es una larga roca que se divisa en el horizonte, con el faro como un dedo índice blanco que centellea al sol.

Ambas islas pueden ser parte de planes para turistas que busquen una opción marina dentro de sus días de vacaciones. Cada una presenta su perfil característico, su determinada geografía y esto repercute en sus visitantes.

El Observador visitó las islas y accedió a algunos de sus servicios con el fin de describirlas y evaluarlas como sitios de vista en verano.

Son dos mundos paralelos, con sus puntos en común y sus enormes diferencias.

En nombre de un vasco
Alguien bien puede preguntarse quién fue el tal Gorriti por el que la isla fue bautizada.

Se trata de Francisco de Gorriti, un militar de origen vasco que estaba a cargo del destacamento español de Montevideo en la segunda mitad del siglo XVIII.

Antes de este nombramiento oficial, la isla había aparecido frente a los ojos de Juan Díaz de Solís, que llegó a Punta del Este en 1516 y la bautizó como Puerto de la Candelaria. Luego el navegante español Diego García de Moguer la llamó la Isla de las Palmas.

En su viaje en busca del canal interoceánico, Sebastián Gaboto entró al Río de la Plata y fondeó por allí.

Los españoles la fortificaron dotándola de tres baterías con cañones, para la defensa de la bahía y de la entrada al estuario.

Las baterías son la Santa Ana, la San José y la Concepción. Esta última es la que se conserva en mejor estado. Las otras dos están en franca decadencia, lo que es una lástima ya que el aspecto histórico es uno de los ganchos del viaje a Gorriti. Casi no hay carteles indicadores ni buena señalización, aparte de que muchos cañones se encuentran desperdigados entre el pasto crecido.

Otro episodio interesante sucedió en 1806, durante las invasiones inglesas, cuando la isla resistió un par de días más luego de la caída de la ciudad, pero esto no está indicado.

Sí están los caminos delimitados y el césped cortado en muchos sectores, gracias al trabajo del vigilante municipal, Jorge Velázquez.

La salida desde el puerto de Punta del Este se produce cada media hora y el costo del pasaje es de $ 300 para adultos y $ 150 para niños.

El viaje, que dura apenas 15 minutos, se realiza en un lanchón y se desembarca en Pueto Cañón, una pequeña escollera en la orilla interna que da a la bahía. El último bote parte a la hora 19:15 y está prohibido permanecer en la isla fuera de horario, aunque Velázquez cuenta que ha sucedido.

Entonces la prefectura de Punta del Este manda un gomón a buscar a los infractores, que además deben pagar una multa de US$ 200.

Las principales atracciones de Gorriti son naturales. Se puede caminar por los caminos bajo los pinos y los eucaliptus plantados por Juan Gorlero, el primer jefe político de Maldonado, y visitar las baterías.

La isla posee dos playas preciosas: Puerto Jardín, una franja de arena que da de frente a Punta Ballena, y Playa Honda, que se encuentra en el lado invisible desde la Mansa.

Esta es una playa profunda  y de aguas cristalinas que permite, por ejemplo, el buceo y la pesca con arpón.

Para quien llega en los botes el problema en Playa Honda es la cantidad de yates y veleros que estacionan en esa bahía, al resguardo de los vientos del océano. La cantidad de embarcaciones y de motos de agua hace que se escuche música y haya ruido extra, pero la naturaleza es majestuosa y salva el problema.

En Playa Honda, además, hay un parador que permite ver una de las mejores vistas del atardecer de Punta del Este. Se llama Buena Vida, y un mojito, por ejemplo, cuesta allí $ 250. Un lenguado con ensalada sale por $ 380. Además hay rabas, miniaturas de pescado y sandwiches, a precios más baratos que en Punta del Este. El perfil de los visitantes es, sobre todo, de uruguayos.

Danza con lobos
Los viajes a isla de Lobos no son tan frecuentes y dependiendo de los interesados se realizan una o dos veces por día. Se sale desde Punta del Este y el paseo dura unas dos horas, aproximadamente. El costo del pasaje es de US$ 50.

Se demora unos 45 minutos en llegar hasta Lobos, el punto más austral del territorio uruguayo. La gran diferencia con Gorriti es que no se puede bajar, ya que es una área protegida. Allí vive una colonia de unos 300 mil lobos marinos, y también hay leones marinos.

El barco a motor realiza una circunvalación a la isla y un guía explica las características de lo que se ve: el faro, las antiguas instalaciones donde se faenaban lobos para sacarles su piel, así como datos sobre flora y fauna de la isla.

El paseo permite, luego de fondear cerca de la isla, la posibilidad de que los visitantes se tiren al agua y puedan andar entre los lobos, que en ese contexto son inofensivos.

Sobre la costa, donde están las crías, los lobos se pongan más agresivos, pero en décadas de paseos nunca un lobo atacó a una persona en el agua. De todos modos, está prohibido tocar a los ejemplares.

Lobos también posee planes para bucear y pescar embarcado.

Las islas de Punta del Este presentan una forma diferente de disfrutar la naturaleza entre las olas.

elobservador

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¿Estaría UD. dispuesto a volver a enamorarse?

Posted on 02 octubre 2012 by monica

Es un tanto osado interrogar a quien no se conoce sobre determinados temas..;pero acaso esta deliciosa música que ha comenzado a escuchar, me ayuda especialmente a entrar en el “clima”.
Quizás UD. no haya encendido ningún aparato de audio, y simplemente ha comenzado a interactuar, esa magia que rodea a algunos especiales seres y o, porque no, a determinados lugares.

Al hacerle esta pregunta, un tanto particular, le estoy ofreciendo la hermosa oportunidad de conocer, un lugar sumamente privilegiado, del cual no dudo le costará mucho marcharse.

¿El porqué? Buena pregunta para mí…que aquí he vivido por años, y tras marcharme he retornado.

¿Será porque hace muchos años me dieron a tomar agua de La Cachimba del Rey?¿Cosas del destino? Quizás…Solo sé que aquí, los más experimentados timoneles echaron ancla a través de la historia y aquel que no lo hizo naufragó en sus costas y aún hoy, acude a los veraniegos “saraos”, disfrazado de pirata, donde tampoco sé porqué, se divierte más que en ningún otro lugar del planeta, incluyendo el posible cielo.

¿Un lugar mágico?…Puede ser…Un lugar donde han establecido residencia, los más variados e interesantes personajes de ambas márgenes del Plata y también del cercano Brasil…

Aquí plantó sus cuarteles Joao Goulart, carismático político brasileño y zumban en mis oídos los nombres de muchos escritores, pintores y artistas de renombre, que también se han quedado.

Desde el excéntrico archisociable, hasta el más tímido y escondido anacoreta, todos, invariablemente han encontrado aquí su lugar elegido. Ya sea para sus descansos veraniegos, o para unas cortas vacaciones, en las cuales recuperan la paz y la estabilidad perdidas…Y esos vuelven cada vez que pueden o cada año, como lo hacen las ballenas a la ensenada que enmarca Piedras del Chileno.
Veo que ha comenzado a interesarse…

Si le interesa ubicarlo, el lugar es aquí mismo donde yo estoy plantada 35 grados latitud SUR,55 grados longitud OESTE, en el azul confín, donde se vierte el Río de La Plata, en las salobres y cristalinas aguas del Océano Atlántico. Las arenas son finas y doradas y conforman un enclave del cual emerge, cual salvaje, pero sofisticada sirena, una península city, con todo aquello que UD. necesita para pasarla súper bien.

Tendrá múltiples opciones si de playas se trata, pero las dos clásicas son: La Mansa y La Brava, sin descontar Chihuahua, que es la nudista por exelencia. En La Mansa, comodamente reclinado, apreciará el verde telón de fondo de Isla de Gorriti, donde una revista de la vecina orilla ha comenzado a construir su exclusivo reducto:el Parador de “Caras”.

Y si su gusto se inclina por el fuerte oleaje, le recomendaría la surfera playa Brava, que es en general la preferida por los más jóvenes.

Cómodas sendas para caminantes y corredores bordean la costa y le conducen, aún sin saberlo, hasta el Puerto de Yates, donde amarran infinidad de banderas; cruceros de distinta envergadura, lanchas, veleros de 1, 2 y 3 palos, donde alternan en esa cacofonía marinera, los del más viejo estilo. de auténtica madera, con los de las más estilizadas y modernas líneas de fibra de vidrio.

Allí en medio del mañanero despertar de los que hacen vida de a bordo, están también las lanchas de alquiler, que lo podrán llevar a visitar las islas y también los puestos de ventas de pescado y de mariscos donde no es muy raro hallar a un “peluca”, que así se llaman los viejos lobos machos, que se acostumbró a comer de arriba, como vulgarmente se dice, y liga todos los recortes de los fileteadores de pescado.

Subiendo de las marinas hacia la calle circundante, está el antiguo y exclusivo Yate club, con su variada cocina internacional, de la que podría recomendarle el “filete de brotota a la manteca negra”…y a la derecha y sobre las aceras, con toda esa misma y espléndida visual, pululan una serie de bistrae, cada cual con su personal estilo, donde, bajo las invitantes y acogedoras sombrillas, le ofrecerán distintas exquisiteces y los mejores vinos importados y de la zona. Todo eso mientras UD. observa con no pocas ganas las embarcaciones que se aprestan a zarpar.

Y, si así se decide y su opción es realizar un paseo en barca a la isla más cercana, con un poco de curiosidad de su parte, aprenderá como se mide la eslora de una embarcación y donde quedan babor o estribor.

Ah¡ Pero lo olvidaba… Ud. debe ser amante de los deportes náuticos o quizás terrestres, y gustará del paddle, el frontón o el tennis…Aquí podrá jugarlos y también presenciar algunos torneos de famosos disputando alguna copa este verano. Si ama el golf dispondrá de muy buenos links, durante todo el año.

¿Dijo caballos…? En el Hípico de Solanas se realizan cabalgatas al atardecer y quizás quiera presenciar el desfile de campeones árabes que suele ofrecer para quien guste asistir, el Hotel Conrad de la cadena Hilton.

En el centro de la península, surtidas boutiques le ofertarán prendas de firmas internacionales y también podrá elgir alguna pieza muy especial en los anticuarios o en su defecto, bellas artesanias de la zona en la multitudinaria feria de los artesanos.

Sin moverse prácticamente de allí, es posible asistir al cine, luego cenar y, si le cae bien, un delicioso café en una muy buena confitería.

Y por fin, si lo que Ud. quiere es zarandarse un poco, o pasar una noche más movida, están las consabidas Discos o una boite tanguearía para los de más de treinta.

A toda esa parafernalia de la Punta y alrededores puede agregársele varias muy buenas parrilladas, pizzerías y restaurantes en la ciudad de Maldonado, que a su manera y en distinto ritmo, también tienen lo suyo. Allí podrá visitar el antiguo Cuartel de Dragones, el Museo Mazzoni y especialmente el de Garcia Uriburu, conocido plástico argentino que realizó personalmente la ubicación de las piezas y la estudiada y precisa iluminación de las mismas.

Ahora; mientras le cuento, estoy ubicada frente a la ventana de la casa donde vivo, en el barrio residencial de Punta Ballena…Este, como los otros de San Rafael, Golf, Pinares, o Rincón del Indio y La Barra, poseen una envidiable peculiaridad…Y, si UD. ha viajado por otros países, las más lujosas residencias, solo se adivinan detrás de los altos muros cerrados con varios cerrojos. Aquí desde el más suntuoso chalet, hasta la más deliciosa, pequeña y rústica cabaña, todos están estética y democráticamente unidos, por la continuada y perfecta alfombra verde del césped que las rodea…Sin muros y sin rejas. Cada uno es, en sí, una verdadera expreción artística y personal de sus dueños, y, curiosamente impera un buen gusto muy apreciable, bastantemente característico de una clase social generalmente privilegiada.

En la zona de Punta Ballena se encuentra un preservado lugar, que es el Arboreto de Lussich, dónde a escasos quince minutos de donde Ud. se encuentre, podrá realizar una solitaria caminata, en medio de un mágico silencio, solo interrumpido por el canto de algún pájaro, o el sonido apagado de sus propios pasos, en total seguridad. Esa es la oportunidad en que podrá, en cada mirada, hacer una degustación casi religiosa del paisaje. Los ejemplares que allí se guardan, tienen mucha antigüedad y son los autóctonos y también los importados por este sabio gourmet de la naturaleza. Y si esta visita la realiza en otoño, que para mí es el mes de la excelencia, se maravillará con la inmensa policromía de las diversas especies, que lentamente se preparan para el letargo invernal, en contrastantes aguafuertes, que van del obsecuente verde en todos s,us matices pasando por los ocres, tierras de siena, oros y amarillos hasta los centellantes naranjas y rojos.

Punta Ballena es, sin duda uno de los lugares más privilegiados…y muchos argentinos que tienen su casa aquí, le aman tanto o más que a su natal Buenos Aires.

De aquí donde estoy situada, veo la corteza centenaria de un eucaliptos, un macizo de acacias que comienzan a teñise del clásico amarillo y varios pinos marítimos… Hay madreselvas enredadas aquí y allá que perfuman las tardes y puedo oír el canto de las gallinetas salvajes que aún habitan estos bosques perfumados de resinas y salitre. Paseando la mirada en derredor, aprecio los enjardinados chales que nos circundan…y pienso que, mientras “permitan” que existan entre ellos esos remansos salvajes, donde la fauna autóctona vive y procrea, habremos preservado el verdadero e incalculable tesoro de estos parajes … Porque todavía, y Ud. sabe porque digo “todavía”, los zorzales, las calandrias y los picapalos frecuentan la copa de agua y los cereales que les brindo cada mañana.Y también, entre los juncos de la Laguna del Sauce, aún suelen nadar los patos que siempre vivieron allí. Y eso no es poco…

Entonces valdrá la pena aplaudir, como habitualmente se hace por las tardes, las magníficas puestas de sol, en cada playa, o en las mismas terrazas de Casa Pueblo…

POR ESO Y MUCHAS OTRAS COSAS, YO AMO ESTE LUGAR…y por ello, nada más que por ello, le estoy invitando a que Ud. lo conozca…PARA QUE UD… SI AÚN ESTÁ DISPUESTO, TAMBIEN VUELVA A ENAMORARSE.

Susana Ribas

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