EL CUERPO COMO CAMlNO DE INlClAClON

Posted on 23 noviembre 2012 by monica

Lo que diferencia a Platón del Tantrismo, con relación al Eros, es que lo que para uno era objeto de contemplación y comunión para otros, la esencia es una búsqueda que se ” Inicia ” en el cuerpo.
Paradójicamente y al final del camino los budistas llegan a la vacuidad, al ser, es lo mismo. Los hinduistas llegan al ser, idéntico en todas sus manifestaciones, más allá de los cambios.
Del Platón contemplativo llegamos por el hinduismo a un ser vacio y desde el budismo llegamos a una nada llena. Curiosa paradoja.
Iniciaticamente el Tantrismo trata de reconstruir ese proceso cósmico de creación, destrucción y transformación de la naturaleza a través del rito del abrazo erótico, para terminar con ese tiempo de reencarnaciones.
La contención de la eyaculación pretende además de una precaución reproductiva una transformación profunda de mi semen en energía sanadora y luminosa para mis pensamientos.
Esta fusión entre el yo y el cosmos produce una impresión profunda, una iluminación, donde el ego se funde y se funden los objetos de sus deseos, nada queda, ninguna forma, sólo lo incondicionado.
La copulación ritual es una vuelta a ese caos de energía difusa, a nuestros orígenes.
Pero ello requiere una ascesis, una purificación de los sentidos y de mi mente.
Es necesario desarroparse y dejar caer el yo y junto a él, el mundo que hemos creado.
Debemos recibir las caricias de la vida de manera casi insensible o mejor indiferente y seguir con la ascética concentración.
El amante platónico contempla la forma y el cuerpo sin caer en el abrazo, el tantrica persigue la iluminación a través del Maituna.
Curiosa también esta paradoja en la que el platónico contempla la forma y así penetra en la esencia. El o la yogui a través de la copulación comprenden la identificación y transcienden las formas.
Lo platónico es sinónimo de represión o sublimación.
Lo Tántrico crea una cierta violencia metafísica, se niega el placer, es un erotismo ascético.
Para Platón lo intocable era el cuerpo.
Para el Tantrismo lo intocable es el espíritu del o de la Yogui.
De ahí que tuvieran que hacer todo ese peregrinaje postural manteniendo la calma para alcanzar la actitud del diamante ” impenetrable, luminoso y transparente “.
En ambos hay algo en común y es que el otro desaparece. El otro es algo a superar en el camino hacia la esencia o fuera de las formas, que es lo incondicionado.
Esto es esencialmente lo que los separa del amor tal y como lo entendemos los mortales.
El amor no es un buscador de esencias, trascendencias o iluminaciones, esta atraido por un alma y por una piel, no son ideas, es indiferente al más allá, bastante tiene con inmiscuirse en el espacio del otro y ganar su voluntad. Son ambos libres y para poseerse necesitan entrega.
La sexualidad es un recuerdo del más allá, del no yo, de una época sin espacio ni tiempo. Pero caímos en el error de separar sexualidad genital de espiritualidad.
No coloquemos la espiritualidad por encima del ombligo.
En esta sexualidad – espiritualidad, el acto de conciencia no debe de vaciarse porque es él el motor de la entrega sino caeremos en prácticas repetitivas y usuales, por lo tanto nos acabará aburriendo.
Como en todas las etapas de evolución la fase oral, entiendase por sacrificios, banquetes sagrados en los que dioses y humanos comparten mesa en ese rito de la Eucaristia donde hasta el mismísimo Dios se aliña para ser servido e inmolado, esta fase es muy conocida y transitada. La Fase anal como ascesis, privaciones y sacrificios típicos son casi iguales en muchas tradiciones. Con el fin de triunfar sobre los automatismos y gestos repetitivos y sin presencia, creamos estos espectáculos de pasos de semana santa con el fin de despertar más allá del dolor, que dicho sea de paso los que lo practican en general ni lo sienten, algo habrá tras esa entrega a las profundidades del sufrimiento.
La fase genital, generalmente rechazada en Occidente es humanamente conocida tras sus mil camuflajes. Quizás sea en la India prearia donde una cultura como la Shivaita conserva ese respeto hacia lo genital, en la que domina la energía sexual, como camino hacia el despertar. Se sacrifica el placer, la eyaculación pero se florece en esos centros, mitad verdad y mitad mentira, por los que ascendemos a través de la presencia y del aliento, son los templos o chakras en los que ofrecemos nuestra energía para entrar en comunión con la Shakti y unirnos al principio de la Esencialidad, lo Divino. Es la llama de la sexualidad viva, de la espiritualidad, ¿ por qué no ?, va más allá de las edades, se han aprendido a sí mismos y su conciencia los ha despertado.

EL LIBRO DE LA ESENCIA INMORTAL
TANTRA, TAO y CHAMANISMO

Si existiera alguna esencia que fuera inmortal ya debiera de estar aquí, desde siempre, destilándose de las flores de lo humano.
¿ Cómo destilar esa esencia que transmuta lo ordinario en extraordinario, sin retirarse de la vida, cogiéndola tal como es, completa y florida, llena de emociones y sentimientos ?.
Necesitamos reconocernos, experimentarnos, sentirnos y también saber, de la forma más simple y profunda posible, cómo dirigir, dialogar y tratar esa « esencia inmortal «.
Rodamos sin frenos hacia ese siglo XXI, que como única esperanza de sobrevivencia nos deja la transformación espiritual.
Toda crisis encierra un cambio profundo y … si en este momento mi pobreza no me da ni para mantener mi conciencia algo interno tendré que crear.
Necesitamos un cambio espiritual para que nuestro trabajo, nuestras relaciones y nuestras vidas saquen partido a ese potencial mental y creativo, iluminando cada acción, cada gesto y cada pequeña creación cotidiana.
El Tantra puede ser ese pequeño misterio que nos ayude a transformar nuestras acciones en conciencia, creando una síntesis entre lo espiritual y lo material.
No se trata de descubrir lo oculto y desconocido sino de realizar lo conocido, lo que está aquí y ahora, ya que lo que no está aquí no está en ninguna parte.
La renuncia y el ascetismo externos no son el camino del tantra.

La raíz « Tan « significa expansión. El Tantra es un método experimental para expander la conciencia y realizar nuestras facultades espirituales.
Toda evolución espiritual no es ajena a nuestra evolución humana y vital.
Parece ser que el Universo mismo sigue su propia ley de jerarquías.
Desde las células a los órganos pasando por las propias constelaciones, todos siguen un plan de evolución jerárquica.
En nuestro propio cuerpo las estructuras más primitivas, plexos o estructuras mentales están al servicio de otras más globales, complejas o de mayor nivel de conciencia.
La evolución, desde la visión tántrica, corresponde a estas etapas :

a) Expansión unilateral del hombre y de la mujer. Pérdida inconsciente de la energía hacia el exterior.

b) Efectuamos una inversión de la energía hacia el interior. Tomamos consciencia, al separarnos como observadores, de que el orgasmo no es el único objetivo. Nace la lucidez que nos lleva a aceptar nuestro complementario, para el hombre su feminidad, para la mujer su virilidad.

c) Ascenso y expansión de la energía-conciencia hacia los centros superiores, Kundalini. Unión sagrada o alquímica de los centros o chakras. Nace el andrógino y la conciencia transexual de liberación.

d) Desciende la energía-conciencia al cuerpo y se sacraliza.
La ciencia, una vez más, sólo confirma lo que dice la tradición tántrica. En el Mahanirvana Tantra leemos: « Tú, oh Devi, dice Shiva a la diosa, eres mi verdadero « Yo mismo «, no existen diferencias entre Tú y Yo.»
Thérèse Brosse dice : « La enseñanza más profunda del tantrismo es justamente esta identidad de contrarios… identidad entre los aspectos no manifestados de la realidad (masculino) y su aspecto manifestado (femenino)».

Que existe una unidad indisoluble en el cuerpo-mente-espíritu es algo ya aceptado en términos generales.
No menos indisoluble es la unidad que forman las tres esencias de nuestro cuerpo la esencia vital, la esencia sexual y la esencia espiritual.
Ellas son las tres energías esenciales que forman el soporte de la vida.
Ha habido « culturas « que las han fragmentado y separado, como la judeo – cristiana, y en general la falsa moral occidental para las que la energía sexual era otro elemento más del control personal, social y del poder, a partir de ahí son innumerables los cuadros patológicos, neurosis, etc… que esta represión ha creado, pero de esto ya hay mucho escrito y bien.
La medicina psicoanalítica occidental ha matizado su importancia, de Freud a Reich pasando por Jung hasta los sexólogo/as contemporáneos, todos han dibujado su influencia a nivel mental, corporal o espiritual. Han comprendido su valor liberador y analizado la problemática psicótica cuando la sexualidad pasa por ese sentimiento de vacio, por una carencia de contenido más profundo, o para nosotros más espiritual, como han sostenido las tradiciones.

Para esas tradiciones, que se mantienen desde hace varios milenios antes de nuestra época, esas tres energías o esencias forman parte de un plan de evolución conjunta, sin fisuras.
Ellas han conservado sus esencias fuera de la moral de esta Gran Mayoría porque saben que su contenido es necesario para la evolución personal y social. Ponen en cuestión « la moral de los justos « al integrar la sexualidad y la espiritualidad fuera de tabús y de falsas morales.
Nos ayudan a dar un sentido a nuestra existencia entrando de cabeza en la vida y aceptando todos sus aspectos y paradojas pues la realidad está en todo.

La primera de esas tres esencias es la « esencia vital « de la cual depende el ecosistema interior; la componen la energía de la tierra y los alimentos, la energía del aire y la respiración y , hoy en día yo añadiría, la energía de los pensamientos y de las emociones.

La segunda es la « esencia sexual «. Transformar esta esencia en salud, en bienestar y en potencial para la energía espiritual, es un arte que sólo las tradiciones que han conservado esa integridad vital – sexual – espiritual lo pueden transmitir.
En mi opinión las tradiciones por excelencia que pueden hacer esto son el Tantra, el Taoismo y el Chamanismo.
La retención seminal y su transmutación en energía curativa, evolutiva y espiritual pasa por una serie de prácticas internas que pretenden aumentar nuestra conciencia, nuestra sensibilidad y nuestra capacidad de amar y sanar al mismo tiempo.
El poder equilibrante de la energía sexual al estimularse, activa el entramado glandular con la pituitaria, pineal, timo, tiroides y suprarrenales, además de actuar sobre ciertas funciones fisiológicas como el colesterol, presión sanguínea, efecto antiestrés, etc.
Cada vez que perdemos esa esencia seminal nuestro cuerpo tiene que gastar una energía enorme para reponerse, nos impresionaría saber hasta qué punto todo nuestro ser está comprometido en la elaboración seminal.
Si comprendiéramos y aprendiéramos la regulación seminal y su transformación en esencia espiritual, esa energía, a través de los sistemas glandulares y sutiles circularía por todo nuestro cuerpo y transformaría nuestra percepción ( las hormonas sexuales actúan sobre la organización celular del cerebro ) y nuestra calidad de vida tanto a nivel fisiológico, emocional, sensitivo y por supuesto espiritual.

Se trata de conservar y transformar una energía que actúa sobre nuestro equilibrio hormonal, importantísimo para la vida, la inmunología y para nuestro mundo mental-emocional.
La tercera es la « esencia espiritual «, nuestra naturaleza es el camino hacia lo divino, sin luchas ni separaciones. Esta fuerza poderosa que es la energía sexual hay que cultivarla pues es una de las condiciones para la evolución armónica del hombre/mujer hacia la plenitud o Totalidad.
Todo puede ser una oportunidad para una experiencia de libertad, de transformación, de no – ego, que se puede producir sólo en presencia del
no – apego, sin juicios ni divisiones y en la realidad cotidiana.
El tantrika acepta lo que está en él, bueno o malo, no se juzga ni juzga a los otros, observa como un testigo imparcial lo que es, es, lo que no es, no es.
Esto supone una intensa práctica y una gran búsqueda espiritual.

HISTORIA
Este legado nos llega de diversas procedencias de la India, China, Tibet, Japón o Nepal, como cunas de este arte-ciencia.
Posteriormente egipcios, hebreos, griegos, árabes y alquimistas europeos, han hablado de él y lo han expresado a veces poéticamente a veces esotéricamente pero dejando sentir siempre su aroma de procedencia Oriental.
Su origen se sitúa varios miles de años antes de nuestra era por mezcla de diversas corrientes de India y China que se alimentaron mútuamente.
Luego fue introducido ya como un sistema de práctica, en Tibet y Nepal y posteriormente en China hacia el primer milenio antes de nuestra era.
Su apogeo se sitúa hacia el siglo XI en India.
El sistema Taoista también se desarrolló paralelamente y se mezcló prácticamente desde el origen.
Este enriquecimiento mútuo es el que hoy podemos comprender y disfrutar.

EL TANTRA
El Tantra nada tiene que ver con una religión. No existen los sacerdotes, ni escrituras, sí escritos, es un acercamiento individual a la realidad, no se somete a nada ni a nadie que no sea el propio individuo. El Tantra crece, es liberador de conceptos, de pensamientos y hasta del otro/a, es un espacio del ser.
El Tantra nos da la posibilidad de salir del dilema del ego.
A través de un conjunto de prácticas reconocemos los mecanismos del ego, reconocemos nuestra fuente de salud y energía por medio de la respiración y la canalización de la energía sexual.
Cuando el «yo» desaparece, la alegría toma espacio, esta es la premisa del Tantra. La alegría es la sombra del « Ser», lo mismo que el malestar es la sombra del Ego.
Nos abrimos a formas más sensibles y abrimos nuestro corazón reconociendo que todo en la vida es expresión de lo divino y no existen por lo tanto contradicciones entre bueno y malo y así comprendemos el paseo que supone ir del Samsara al Nirvana es decir de la ilusión a la plenitud.
La práctica de mantras, cantos cargados de un cierto poder, los mudras, gestos cargados de energía, las visualizaciones, viaje de la conciencia hacia la intuición y hacia la energía espiritual, las respiraciones, etc, hacen que estas prácticas sean un camino hacia la conciencia y tengan una dimensión sagrada.
La respiración es fundamental tanto en las prácticas personales como en el acto del amor.
Por ella el cuerpo resucita, el corazón se expande, el mental se desvanece y la «esencia» viaja por nuestro cuerpo y nos transforma.
Si no respiramos bien creamos división entre el pensamiento y la sensación.
Las técnicas son muy diversas según sea su función, desarrollar la fuerza vital y energía, sensibilidad, estimular centros o Chakras, interiorizar -meditar, exteriorizar -liberar. Es un trabajo delicado y requiere intensidad en la práctica para diferenciar las distintas cualidades de respiración.
Esta respiración nos comunicará con nuestros centros.
Es el alambique en el que la esencia seminal se transforma en esencia espiritual.
Es como si en el origen de todas las cosas, como la energía mental, vital o curativa, tuviera que haber una respiración, un soplo poderosísimo y compasivo que permitiera transformar esa fuerza en energía espiritual.
Es importante la calidad de vida y por lo tanto de respiración de nuestro cuerpo pues va a determinar nuestra manera de ser y de estar en el mundo, nuestra calidad de comunicación y nuestras relaciones instintivas con el entorno.
En este sentido hay diversos centros que actúan al unísono y que necesitamos mantener despiertos como Hara, centro de equilibrio e instintivo, el corazón hogar de las emociones y del instinto de relación con los otros seres, el cerebro que representa la sintonía o armonía con el entorno, es el espacio del pensamiento y de la intuición, de lo temporal y de lo atemporal, es nuestra capacidad de orientarnos en la vida y de estar en armonía con el mundo.
Se nos manifiesta por el sistema nervioso central.
Para entrar en el interior de la vida, del misterio, necesitamos de los tres.
Nuestro crecimiento va a depender de un cuerpo sano (Hara), un corazón abierto y un pensamiento claro.
Estos son los tres centros de trabajo personal para introducirnos en este camino espiritual del Tantra.

Pero el verdadero Tantra no es técnica ni saber sino amor, oración, relajamiento del corazón y abandono. El amor nace de ese abandono, de ese juego sin actuar, sin atarnos al deseo.
Una vez que hemos experimentado el control, el intercambio energético con nuestra/o compañera/o, que hemos comprendido ese ascenso y descenso de la energía, es entonces el momento de olvidarlo todo, las prácticas, rituales, esfuerzos y yogas e impregnarnos de esa conciencia pasiva, del no – hacer, ya que el Tantra es un « Kaos Kreativo « de fusión y de gracia.

Maithuna

La ceremonia del «Maithuna» es la expresión de las Bodas místicas de la pareja,
que se unen en un sólo Ser bajo el sol del tantrismo.
Para alcanzar la realización interna que nos posibilita el «Maithuna» hay que atravesar por tres etapas:
1- El sendero oscuro o tamásico que pasa a través de la experiencia de la muerte del viejo ser, atravesando el océano del inconsciente.
2- El estadio blanco o sáttvico que equivale a una etapa de purificación y de sublimación, implicando un verdadero renacimiento en la vacuidad.
3- El camino rojo del amor que corresponde a la etapa rajásica de acción y que desemboca en una verdadera liberación del alma, un encuentro profundo con la belleza, la salud y la juventud que se van trenzando hasta desembocar en la consciente Inmortalidad de su Ser Espiritual.
El primer período corresponde a la catarsis liberadora de los fantasmas que están asociados a la vieja naturaleza heredada y a la historia personal. Se trata de abrirse al universo instintivo primario para canalizar las fuerzas que permiten al practicante realizar la unidad de la existencia. Es el retorno a la Matriz Original, la puesta en libertad del Eros frustrado y de la vida negada por la sociedad, el paso por la Muerte Iniciática para alcanzar la verdadera regeneración. Aquí cuestionamos todo lo que viene del exterior, considerando exterior tanto al entorno cultural, como al resto de las gentes y aun a nosotros mismos (que reaccionamos a partir de lo aprendido). Afrontar los instintos, los deseos y los reflejos condicionados permite desbrozar el caos existencial (vinculado sobre todo al miedo, a la sensualidad y a la violencia), y retornar a los niveles vitales y naturales para establecer nuevas integraciones de la relación amorosa (relacionadas con los arquetipos del Padre, de la Madre, y del Amor).

El segundo periodo representa la inocencia infantil que no está lejos de la mente iluminada, y que es fruto del desaprendizaje de los mecanismos de defensa ante el libre fluir de la existencia. Vacíos de todo, la disolución nos conduce a experiencias transcendentales, relacionadas con el Ser Espiritual. Esta etapa corresponde a una verdadera desprogramación psicológica a fin de alcanzar sin esfuerzo el silencio interno. Es el contacto con el Espíritu y nos prepara desde una cierta virginidad y espontaneidad, la conciencia del cuerpo luminoso que más adelante fundiremos con el de nuestra pareja.
Practicamente se trata de encontrar los nuevos lenguajes de la corporeidad total, una vez que nos hemos disuelto en el trance sexual. Ambas partes habrán de atravesar en una larga andadura de años, el abismo de la locura, de la lujuria, de la obsesión o del delirio, mientras intentan canalizar esta fuerza colosal de la sexualidad amorosa. La clave es prepararse desde el principio, tanto física como psiquicamente, para el choque del despertar de Kundalini, lo que significa una considerable maestría del aliento unida y precedida por una armoniosa conquista del vacío mental.
En el camino se produce una liberación de las memorias más profundas del inconsciente (no solo embrionarias y fetales, sino incluso filogenéticas), disolviendo toda la falsedad cristalizada, y siendo necesaria una completa integración al nivel de la vida cotidiana. Así se desarrolla la ósmosis consciente de la pareja para realizar la fusión del «dos en Uno, que es ninguno», expresión de la virginidad o vacuidad psíquica capaz de abrirse al Amor puro y al influjo espiritual. Es la Gran Obra alquímica en la que hemos de disolver y concentrar, expandir y cristalizar hasta alcanzar la pureza del diamante, y todo este trabajo comienza con el cuerpo (sal), luego interviene el alma o psiquismo (mercurio) y por último alcanza el espíritu (azufre) para unirlos en una integración luminosa. Justamente esta nueva cristalización de luz para llegar a un nivel de energía más elevado, bajo una forma más bella y más perfecta, es el objetivo del Estadio rojo.
Incluso podríamos afirmar que existe un cuarto nivel, que la alquimia denomina el de realización de la Piedra Filosofal, que concede el poder del Grial, vivir eternamente en un Amor absolutamente puro (aunque no sepamos lo que esto puede querer decir). «El yogui y la yoguini que atraviesan las puertas del Paraiso no conocerán más la muerte, la caída, ni la decrepitud de los amantes».

Camino de Libertad
Un sólo objetivo debe encauzar y canalizar todas las energías: alcanzar la libertad del Ser. Captar directamente el fondo de verdad de su espíritu y de sus relaciones con el otro Yo. A un lado queda la esclavitud de un sistema cultural, del sexo y los sentidos, de la afectividad patológica, de la religiosidad, del intelecto. Es un camino de descondicionamiento (rutinas cotidianas, tabúes, clichés educativos…) y de disciplina de las energías (elevando el placer, la emoción estética y el amor a los más altos niveles de potencia creativa) que exige tanto un apropiado entrenamiento físico, psíquico y mental, como una liberación de energías bloqueadas, permitiendo una nueva integración del Ser bajo la primacía del Espíritu. Por eso la visión tántrica une a dos seres que tienen que armonizar finalmente en todos los planos: físico-sexual, sentimental-afectivo, e incluso en el intelectual-espiritual, logrando un acuerdo total de cuerpo, alma y espíritu.
Las dificultades posibles para realizar el ritual se resumen en tres: Inhibiciones, incapacidad para sentimientos espirituales (que hay que fortalecer) o necesidad de más práctica en lo relacionado al trabajo interno.

El ritual chamánico
El hermafroditismo mágico es identificarse con el otro poniéndose en su lugar, compartir sus emociones, pensar con su cerebro. Son necesarios 10 días de ascesis (aislamiento, sauna , alimentación, kriyas y respiraciones, meditación y abstención sexual total). Trabajar desnudos y a ser posible en un «lugar de poder» . Incrementar el atractivo mutuo sin mantener contacto (mirarse a los ojos, acariciarse mentalmente…).
El hombre sentado en la hierba con las piernas cruzadas y la espalda al Norte al anochecer. La mujer se sienta encima, unen sus manos palmas contra palmas, dedos estirados y juntan sus bocas en comunión de alientos. Crear un circuito energía (emitir a la derecha y recoger a la izquierda), mirada a Ajña. Mantra, Yantra y Mudra. Seguir hasta sentir una unión psíquica profunda, hasta que cada uno se vuelva el otro y se meta en su piel. Luego se estiran (las manos señalando al este-oeste) y ella se apoya sobre pies y muslos del hombre. La espalda del hombre se apoya contra pies entrelazados mujer (o cualquier apoyo blando para ambos). Ella mueve la pelvis de manera imperceptible (musculatura interna de la pelvis) hasta rozar el limite del orgasmo y se mantiene toda la noche en esos limites. Observar las corrientes de amor que circular entre ambos. El calor se eleva del sexo. Olvido de si mismo. Intensas corrientes de placer y músculos que se contraen por sí mismos después de 45 a 60 minutos de estar unidos sin grandes movimientos. Mudras musculares de la mujer para mantener la erección. Éxtasis y gran luz en Ajña.
La no-dualidad es esencial «No dos sino uno sólo. Disuélvete en el temblor».
“ LA CLAVE ES PREPARARSE DESDE EL PRINCIPIO, TANTO FÍSICA COMO PSÍQUICAMENTE, PARA EL CHOQUE DEL DESPERTAR DE LA KUNDALINI LA GRAN OBRA ALQUIMICA EN LA QUE HEMOS DE DISOLVER Y CONCENTRAR, EXPANDIR Y CRISTALIZAR HASTA ALCANZAR LA PUREZA DEL DIAMANTE “.
La mujer debe aprender a estrujar, agarrar y succionar con la vagina (músculo elevador de la vagina y constrictor de la vulva). Cuando está encima del hombre gira los músculos de forma circular, en uno y otro sentido.
Se trata de desidentificarse de sí mismo y volverse el otro/la otra, para no caer ni en la eyaculación ni en el orgasmo. Se siente un puro gozo más allá de lo físico. El cuerpo etéreo que siente este gozo se visualiza por encima del cuerpo físico y una parte de Kundalini asciende por el canal central con calor, despertando los chakras y sus poderes respectivos. La pareja chamánica alcanza así un éxtasis muy elevado.
Es esencial disponer de energía suficiente para resistir toda una noche en apertura sensorial, erección y sensibilidad apropiada, así como para realizar el trabajo mental y de fusión que la experiencia implica. Si hay relaciones sexuales en los últimos diez días todo se viene abajo y la experiencia no puede movilizar el tipo de energía muy fina necesaria (mágica y espiritual), sino tan sólo energía sexual y emocional.

Mahi Kaligua
La corriente mental es máxima cerca del orgasmo, y los pensamientos e inclinaciones mentales en la unión dejan huella en la esfera astral y mental de los participantes. «La Voluntad o Intento es una fuerza pasiva (obedece al mandato de la mente) y fría (libre de pasiones)». La Unión ha de hacerse como una plegaria y el deseo profundo que sea el objeto de la plegaria ha de formularse de manera precisa (visiones espirituales, ensoñar conjuntamente, tener un hijo especial. incrementar las facultades psíquicas o el poder curativo, salir fuera del cuerpo…).
El secreto de la sexualidad mágica está en las intenciones, por eso, antes, después y durante el acto amoroso representaros nitidamente el propósito: «Si el hombre o la mujer mantienen vivo un deseo desde que comienza la penetración hasta que se separan, ese deseo tiende a su realización, con más prontitud si la relación ha durado por lo menos de media a una hora y por lo tanto su relación les ha permitido fusionarse en Uno que es Ninguno».
“LA VISIÓN TÁNTRICA UNE A DOS SERES QUE DESEAN ARMONIZAR EN TODOS LOS PLANOS, LOGRANDO UN ACUERDO TOTAL DE CUERPO, ALMA Y ESPÍRITU“.
«Toma la sustancia simbólica del ciclo completo de la naturaleza y hazla Dios. Después consúmela». Y Hermes Trimegisto añade: «Esta sustancia existe. El Sol es su padre y la Luna su madre. Nace del viento y la Tierra la nutre. Todo el mundo tiene parte de ella, pero nadie la tiene totalmente. Muere en su nacimiento y vive en su muerte».
La unión de la semilla masculina y los fluidos femeninos (en ritual y descansando durante cierto tiempo en el vientre-matriz de la mujer) crea una sustancia tan receptiva al pensamiento focalizado, y de tan enorme poder, que constituye el elixir indispensable para sintetizar alquímicamente la Piedra Filosofal de la Sabiduría, y es por ello que se afirma esotéricamente que Sophia, la Sabiduría de todo los creado, se encuentra en las entrañas de la mujer. Recoger ceremonialmente esta sustancia transmutadora y consumirla en el estado de concentración del Intento, convierte al deseo en condición que se realiza de inmediato.
El Maithuna es un ritual sagrado realizado para objetivos previstos (o finalmente para el objetivo primordial: el contacto con el Espíritu-Presencia Yo soy) y no para el placer sexual. Puede sentirse el éxtasis sexual, no el orgasmo (por lo menos masculino), y esto es l~nción de la capacidad piara mantener la fuerza imaginativa mágica: «La Quintaesencia es el Antimonio real. Debe ser comido una vez transmutado en Carne y Sangre de Dios».
La mente no debe divagar, y se trata de abrir el canal de Sahasrar, aunque eso implique el uso de gritos y mantras (HIK, IPSOS, HU), para que no vacile la concentración ni la imaginación activa sobre el objetivo deseado. No debe realizarse ningún acto sexual que no sea precedido por el rito de bendición de la pareja.

Resumen
Primero estimular y liberar, después hacer que las enormes energías liberadas conduzcan a la fusión y no a la demencia obsesiva. La mujer ha de ser activa en todo el ritual (sin ser sexualmente agresiva, ni apurarse por el climax, ya que esto desvía al hombre de su objetivo) y el hombre pasivo.
Trabajo de Limpieza energética y activación de Kundalini, de despertar de los Sentidos Sutiles, de Energetización del Canal Central, de superación de los Bloqueos Emocionales del pasado relacionados con el sexo y la polaridad masculino-femenina, la apertura del Corazón al Amor personal e impersonal (la Fusión-en-Uno), etc.

-El control de la eyaculación, la energía espiritual femenina y la Fusión en uno
-Ampliar los sentidos sutiles y abrirse a la magia sexual.
-El Tantra como camino consciente hacia la creación de tu futuro.
-las Kriyas de Kundalini y el Chi-kung: la energía sexual al servicio del Espíritu.
-La inmovilidad, la danza sufi, el vichara, la Forma Cristalina y los Arquetipos.
-Del placer-excitación al orgasmo de vientre-pecho y de ahí al éxtasis no-dos.
-La tres ceremonias del Maithuna: inmóviles, relajados y al borde del abismo.

Se aprende a alargar la relación de pareja hasta que el hombre pueda compartir la esencia espiritual del corazón femenino, sacralizando la unión sexual y estableciendo lazos de no-dependencia, de libertad, entre ambos. Es el camino de la superación de los obstáculos que impiden una relación mágica, intensa y transformadora. Dos dioses se vuelven Uno y se disuelven en NInguno, contactando con el Gran Misterio insondable.

El Maithuna Tantrika
Se trata de conectar la poderosa energía amorosa con la experiencia de lo Divino, más allá de la mente emocional y sus procesos. La meditación es la antesala a la relación del amor mágico, de otra manera nunca superaremos la etapa puramente sexual. El control de la eyaculación -a través del relajamiento, el aliento y de la fusión- permite intensificar la relación amorosa hasta el paroxismo del éxtasis, alcanzando así los niveles de conciencia superiores que la eyaculación boicotea (‘el agua ardiente es la materia prima que no debe ser derramada, sino puesta en el Athanor para cocerse a fuego lento’). El equilibrio de energías masculinas y femeninas a través de la ayuda de los hermanos estelares…

Amor mágico es la cualidad humana para elevar o refinar la energía sexual más básica (excitación en el sexo, placer en el vientre) y convertirla en foco de amor, unidad y disolución a través del pecho, de apertura a otros estados de conciencia en la garganta y de éxtasis (no-yo) en la cabeza. Todo parte de la energía creada al fundir una intensa excitación y un intenso relajamiento, evitando la eyaculación y cualquier otra cosa que no sea la vivencia del presente. Una ceremonia muy lenta y consciente; un feeling intenso para intercambiar miradas, alientos, abrazos intensos, olores; una clara relación entre lo masculino y lo femenino en la que ambos hayan disuelto buena parte de sus mecanismos de defensa y traumas infantiles, permitiendo las polaridades de Voluntad-Entrega; cuerpos liberados a través de la catarsis, la danza, el manejo de energías, etc;

Redescubrirse en el otro, hasta encontrar en la pareja (sea estable o transitoria) el camino espiritual que andamos buscando fuera. Tantra es la fuerza que empuja para el despertar de tu conciencia dormida, y por eso estar en contacto con alguien despierto o con otros que quieren despertar es tu máxima posibilidad.

El secreto de lo masculino (como de lo femenino) está fuera de la naturaleza, las drogas, la mujer, la magia, la luna, lo femenino, el cuerpo de luz, etc. Está escondido en el pozo de basura del vientre y es como el tesoro que guarda el dragón (que ha de convertirse en caballo alado y salir de su gruta), lo malo es que caga cada día encima y para recuperarlo hay que ponerse perdido de mierda. Pero los valientes lo logran afrontando sus miedos, sus deseos de controlar a la mujer, sus orgullos y sus fantasías.

Carlos Fiel
Centro Sadhana España

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