Alimentación y emociones a la hora de comer

Posted on 05 abril 2014 by monica

Todos los días al levantarnos se abre un abanico de posibilidades de que alimentos ingerir, esta elección voluntaria sería lo que llamamos el acto de alimentarnos.Este acto que lo repetimos entre 3 y 5 veces al día  se verá influenciado por el entorno, no sólo a nivel físico, sino también a nivel emocional. No es lo mismo comer relajado el fin de semana que comer en 45 minutos porque hay que volver a trabajar, o la compañía o soledad a la hora de comer, el tipo de alimentos que cocinamos, cómo los cocinamos…

Las emociones que nos influyen son comunes a todos los mamíferos, residen en nuestras estructuras límbicas dentro de nuestro cerebro, y es diferente de nuestra parte racional. El sistema límbico controla el bienestar psicológico, el funcionamiento del corazón, la tensión arterial, las hormonas, el sistema digestivo y el sistema inmunitario.

Observando todos estos aspectos en los que influye, podemos entender que cuando estamos estresados, la tranquilidad desaparece, las pulsaciones se aceleran, la tensión arterial sube, las hormonas se alteran, se cierra el estómago y nuestro sistema inmunitario se debilita.

Si vivimos en coherencia con nuestras emociones, podremos tener un correcto funcionamiento de gran parte de nuestro cuerpo. Esta coherencia entre nosotros y nuestras emociones se da cuando aceptamos los sentimientos, y nos permitimos sentirlos sin que la mente entre a juzgarlos. De esta manera nos aseguramos vivir más saludablemente.

Para ser conscientes de nuestras emociones hay que pasar por escuchar nuestro sistema digestivo, porque muchas veces será el lugar donde quede reflejado nuestro estado de ánimo, sin que el pensamiento racional pueda influir en él, considerándolo como nuestro “segundo cerebro”.

Este segundo cerebro, se verá influenciado por nuestro posicionamiento a la hora de comer, que puede ser desde la gratificación sensorial,  la comodidad, la distracción,  la sedación o el castigo. Posicionamiento que aprendemos sobre todo a lo largo de nuestra infancia, en función del ambiente en que se desarrollan las comidas.

Hay factores emocionales que nos llevan a comer de manera saludable, a picar entre horas, a comer alimentos “basura”, etc. y muchas veces no somos conscientes de ellos, como podrían ser el aburrimiento y la pérdida de tiempo, el soborno y recompensa en los niños, celebraciones, consolación, ansiedad, depresión… la comida en muchas ocasiones es la manera de “tapar” o intentar “digerir” emociones  ante la imposibilidad de gestionarlas de otra manera.

Antes de comer, la recomendación, sería respirar, y preguntarse, ¿cómo estoy? ¿qué siento? Saber si tengo hambre o no, y sobre todo, ¿qué tipo de hambre? Y cuidar en la medida que podamos el ambiente a la hora de comer. ¡Y a disfrutar de la comida!

Gabor Smit
Técnico Superior en Dietética y Nutrición,naturópata y  re-educador alimentario

Conciencia sin fronteras

FacebookTwitterGoogle+Compartir

Leave a Reply